Invasión a Panamá es una herida abierta: Atilio Borón

La invasión de Estados Unidos contra Panamá perpetrada el 20 de diciembre de 1989 es una herida abierta que a la fecha no cuenta con datos verídicos sobre las víctimas, acusó el analista polític...

La invasión de Estados Unidos contra Panamá perpetrada el 20 de diciembre de 1989 es una herida abierta que a la fecha no cuenta con datos verídicos sobre las víctimas, acusó el analista político argentino Atilio Borón.

Mediante una reflexión difundida en sus redes sociales, Borón aseguró que el daño operado por la administración de George Bush padre no ha reparado el daño y que aún hoy se desconoce la ubicación de fosas comunes donde las fuerzas invasoras enterraron a sus víctimas.

“La Casa Blanca no sólo es cruel y malvada. También es arrogante y jamás se arrepiente por sus crímenes y mucho menos pide perdón por haberlos cometido”, indicó el académico.

Además, las autoridades estadounidenses y las clases dominantes de Panamá han operado durante estos 30 años para evitar que se divulgue y profundice en el análisis de la invasión militar, que tuvo como objetivo la captura de Manuel Antonio Noriega, entonces jefe de gobierno del país centroamericano.

Con 26 mil efectivos y armamento de última generación, el combate contra las fuerzas panameñas no podía ser más desigual, acusó Borón, no obstante que la resistencia popular resistió durante 42 días el embate estadounidense.

“El objetivo de Estados Unidos no era capturar a Noriega, sino destruir a las fuerzas armadas panameñas, mismas que quedaron inutilizadas en menos de 24 horas”, señaló Guillermo Castro, citado por Borón en el documento.

La invasión, recordó el escritor argentino, fue precedida por un bombardeo criminal sorpresivo contra la población indefensa, en las primeras 14 horas de la operación militar el sismógrafo de la Universidad de Panamá registró 417 impactos de bombas, 66 en los primeros cuatro minutos.

Aunque las autoridades no reconocieron muertos civiles, el Comité Panameño de Derechos Humanos acusó ya en 1990 que 556 personas no militares fallecieron en la operación. Incluso Ramsey Clark, exprocurador general de Estados Unidos, reconoció después que los muertos se contaban por miles.

“La sociedad panameña, recién al cumplirse 30 años de aquella criminal agresión, parece estar en condiciones de realizar un examen de lo ocurrido y procesar el trauma de la invasión y la brutal agresión a la que fuera sometida gente común y corriente que, ante la derrota de sus fuerzas de seguridad, resistió casi un mes y medio con palos y piedras”, expresó Borón.

El politólogo reconoció la decisión del gobierno de Panamá de establecer el 20 de diciembre como día de duelo nacional, un primer paso para reconciliarse con la historia y construir justicia y verdad en torno al caso.

“Por ahora, como ocurriera en Vietnam, Irak, Libia, Afganistán, Siria, los crímenes que el imperialismo norteamericano perpetrara en Panamá siguen impunes. Pero más pronto que tarde sus responsables terminarán sentados en el banquillo de los acusados. Su impunidad no será para siempre”, concluyó Borón.