Se presenta el libro infantil "Vidas sin fronteras"

*50 historias que no son simples biografías, sino textos escritos en un lenguaje para niños, niñas y jóvenes en donde reconozcan la posibilidad de que todos somos migrantes y, aún cambiando de p...

*50 historias que no son simples biografías, sino textos escritos en un lenguaje para niños, niñas y jóvenes en donde reconozcan la posibilidad de que todos somos migrantes y, aún cambiando de país, lengua o cultura, hay sueños que se pueden cumplir

Por Juan Carlos Castellanos C.

México, 14 de diciembre (Notimex).— Yaiza Santos (Huelva, España, 1978) es una escritora avecindada en México hace 13 años, —llegué en 2006, aquí vivo y de aquí son mis hijos; de aquí soy yo también— y entiende que los libros infantiles son los grandes best sellers en este país.      —El gran público lector se concentra en la infancia, y en momentos críticos como el salto de la infancia a la juventud, de la juventud al adulto, y ahí cuando se da el desenganche de los lectores con los libros. Es por eso que la literatura infantil goza de gran salud, no solamente en México sino en todo el mundo; es común que los libros infantiles sean los que más se venden—, asegura a Notimex, en entrevista.      Respecto a los temas que actualmente se abordan en estos textos, la escritora y periodista señala que los cuentos de hadas se siguen vendiendo; sin embargo, hay numerosos autores que ahora tocan temas que, hasta hace algunos años, eran tabú, prohibidos o considerados inconvenientes para ofrecer a los lectores infantiles.      —Son temas que por razones obvias no se tocaban antaño y que ahora sí, apelando a la inclusión, a la diversidad y a otros temas que hoy en día son motivo de charlas, publicaciones en los medios de comunicación e, incluso, de las políticas públicas. Eso es natural por la evolución de la sociedad global.      Vidas sin fronteras es su primer libro infantil. Antes ha escrito libros de texto y para adultos, siempre de no ficción. Esta nueva entrega aborda el tema de la migración desde su ángulo feliz; son 50 historias de éxito que escribieron a cuatro manos Annuska Angulo y la entrevistada, sobre medio centenar de personas que nacieron en un lugar y triunfaron en otro.

Personajes admirables ¡y son reales!

—Es no ficción, son historias de gente célebre como la física polaca nacionalizada francesa Maria Salomea Sklodowska-Curie, quien pasó a la historia simplemente como Marie Curie (1867-1934); la actriz sueca ganadora de tres premios Óscar, Ingrid Bergman (1915-1982); los cineastas mexicanos Alfonso Cuarón (1961), Alejandro González Iñárritu (1963) y Guillermo del Toro (1964).      Así como la compositora e intérprete oaxaqueña Lila Downs (1968); María Olvido Gara Jova (1963), nacida en la Ciudad de México y hoy famosa cantante internacional conocida con el nombre artístico de Alaska; el también polaco Joseph Conrad (1857-1924), quien fue bautizado como Józef Teodor Konrad Korzeniowski y llegó a ser un afamado novelista y muchos más.      Son 50 biografías breves escritas en forma de cuento para niños. Las coautoras recurrieron a numerosas fuentes, documentos, libros de historia, documentales, y entrevistas públicas que, en su momento, dieron los personajes biografiados y otras más.      Para ambas, resultó de capital importancia acudir a los videos, películas y toda clase de imágenes en movimiento donde aparecieran los personajes seleccionados para dar forma y vida al libro. Les interesaba, sobre todo, observarlos “en vivo”, verlos sonreír, platicar y caminar. Esa fue una fuente primordial.      Desde luego, esa información se pudo obtener en el caso de los personajes que nacieron después de la invención del cine y la televisión, no así en el caso de Curie y otros más. Los personajes fueron seleccionados de manera conjunta entre la entrevistada y su coautora bajo un procedimiento sencillo, pero que requirió de todo su acervo cultural y amplios conocimientos en torno a quienes han sido modelo a seguir, inscritos siempre en el contexto de las migraciones.      —Primero una lluvia de ideas sobre migrantes célebres, con la idea de que fuera equilibrado el número entre hombres y mujeres, 25 y 25, y que abarcara el mayor número de países y profesiones posibles—, comparte Yaiza Santos.       El lector analítico, curioso y observador notará que en la portada del libro se anuncian 51 historias extraordinarias que cambiaron el mundo desde un país que no era el suyo. En realidad, son 50 vidas ilustres las que recoge el volumen, y la número 51 la debe escribir el propio lector, porque las autoras parten de la idea que todos somos migrantes. El lector llenará ese espacio con un texto y una foto de su padre, madre, abuelo o abuela, porque todos somos migrantes o tenemos un migrante en la familia, de acuerdo con la escritora.

Un mexicano muy destacado

México tiene mayor peso como país de origen y de llegada, porque ha dado al mundo, entre otros muchos, a los tres cineastas señalados; a Alaska, a César Millán, al doctor Alfredo Quiñones-Hinojosa nacido en Mexicali hace 51 años y actual neurocirujano mundial. Y ha recibido al director de cine español Luis Buñuel (1900-1983), a la fotógrafa italiana Tina Modotti (1896-1942), a la pintora surrealista inglesa Leonora Carrington (1917- 2011), y la cantante costarricense Chavela Vargas (1919- 2012).      —De Estados Unidos a Francia, de Inglaterra a África, de África al resto del mundo, de Bangladesh a la República Democrática Alemana, de la República Federal Alemana a Estados Unidos, de Sudáfrica a Canadá, del Imperio Austrohúngaro a Estados Unidos y así de un país a otro nuestros migrantes reseñados.       Todas estas historias, apasionantes, conmovedoras y esperanzadoras, tienen un común denominador que salta a la vista: para todos sus protagonistas fue muy duro cambiar de país, a pesar de que ahí sólo tenían dificultades propias de las guerras, del hambre, la opresión y hasta de los matrimonios forzados.      De entre todas ellas, la que más impacta a la escritora es la del doctor Quiñones-Hinojosa por ser una de las más fulgurantes e inspiradoras. Explica que él nació en Mexicali, Baja California, en una familia de seis hijos. A los cinco años de edad vendía dulces en las esquinas de las calles. Siempre aspirando a una vida mejor para sí y su familia, ingresó a una Escuela Normal con la ilusión de ser maestro, pero pronto se dio cuenta que las condiciones de vida de los profesores en México no son las mejores.      —En sus años de juventud era relativamente fácil cruzar la frontera, irse a Estados Unidos a trabajar de bracero y regresar a la patria con algunos dólares. Cruzó varias veces, fue y vino, hasta que se quedó allá definitivamente como migrante indocumentado. Cuando trabajó en una fábrica de productos petroquímicos cayó a un pozo y estuvo a punto de morir. Al despertar, al abrir los ojos y salir del trance que le provocó ese accidente, sintió la necesidad de ser médico, porque fue un médico quien lo había salvado. Ahí decidió su futuro y estudió Medicina, con el antecedente de que su abuelita era médico tradicional en Mexicali.      La coautora comparte que todo mundo lo calificaba de loco por ser mexicano e indocumentado. Empero, gracias a la amnistía decretada por Ronald Reagan en los años 80, la mayor en la historia de ese país, Quiñones-Hinojosa regularizó su situación y entró a trabajar a la Universidad de California en Berkeley, de ahí salió a Harvard, de donde egresó como neurocirujano. Hoy es uno de los expertos en esa rama de la ciencia, especialista en cáncer, más importantes del mundo.

Había una vez…

—Procuramos que todas las historias fueran felices, y desde ese punto de vista, aunque hubo vidas maravillosas truncadas por muertes violentas o prematuras, como es el caso de numerosos judíos durante el Holocausto, las dejamos afuera. Deseamos poner historias felices, que inspiraran a los niños, niñas y adolescentes.      El libro, publicado en octubre, será presentado este sábado en el Museo de la Ciudad de México, donde expondrán, al mismo tiempo, los retratos originales que realizó Tanya Huntington.      —No son simples biografías. Son textos escritos en un lenguaje para niños y jóvenes, y procuran rescatar algún dato que el lector no conozca bien. Siempre nos centramos en algún dato curioso, como el hecho que Joseph Conrad tenía un miedo tremendo a los dentistas. Son personajes que tuvieron que cambiar de país, de lengua, de cultura y aun así triunfaron.      Las 50 historias se pueden leer de manera aleatoria, pues no es un libro lineal. Cada biografía ocupa una cuartilla, salvo la pandilla de los cineastas mexicanos. Todas se leen como un cuento de noche e inician con la frase recurrente había una vez…      —Leerlo no solamente va a despertar la imaginación del joven lector, como suelen hacerlo todos los libros, sino que va a despabilar su admiración y se va a enterar de la vida de gente que existió o existe y es modelo a seguir. Es una manera divertida de conocer esas vidas. Es un libro que informa a la par que entretiene. Ciertamente, parecen cuentos de hadas, pero lo maravilloso es que sí son verdad—, concluye Yaiza Santos, periodista, catedrática y migrante. De niña se mudó con sus papás a Madrid, luego vivió un tiempo en Chicago y ahora radica indefinidamente en México.