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ATRAPASUEÑOS

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LITERATURA, EL MEJOR LUGAR PARA ENTENDER LOS CONFLICTOS: MÓNICA RODRÍGUEZ

La vida está llena de sorpresas y la española Mónica Rodríguez Suárez lo sabe muy bien, pues hace una década cambió por completo el rumbo de su vida, dejó su trabajo en el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) para dedicarse de lleno a la escritura de literatura infantil y juvenil, en la que había incursionado unos años antes con inmediata aceptación. A 16 años de su primera publicación, hoy Mónica tiene un centenar de libros escritos y de ellos unos 40 publicados, que la llenan de gozo, pues le permiten mirar el mundo desde la mirada más limpia, libre y desafiante de niños y jóvenes.

Antes de volver a España, tras presentar La isla del naranjo asombroso en dos de las ferias más importantes del país, la FILIJ de la Ciudad de México y la FIL Guadalajara, la autora platicó con Litoral en las instalaciones de Ibby México, para compartir su entusiasmo por este tipo de literatura a la que, afirma, bien a bien no sabe ni cómo llegó, pero definitivamente implicó primero observar a su alrededor y luego dedicar el tiempo necesario.

Nacida en Oviedo, España, en 1969, Rodríguez es licenciada en Ciencias Físicas, llegó a Madrid en 1993 para hacer un master en Energía Nuclear y durante 16 años trabajó en el Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnológicas, pero en ese inter retomó su interés por las letras que desde el colegio había desarrollado y comenzó a escribir para niños, descubriendo una pasión que ha ido creciendo.

“Escribo para niños y jóvenes, creo que, por la fascinación que tengo por la mirada de los niños, porque sus ojos son mucho más limpios que los de adulto, nosotros tenemos muchos prejuicios, los niños lo viven todo por primera vez y creo que escribir desde esa mirada me hace aprender muchas cosas y desaprender otras, supongo que también tiene cierto atractivo recuperar, a través de estos libros, mi infancia, que fue un periodo ancho, largo y mágico”, explica de su interés por escribir para pequeños lectores.

Mientras que los libros juveniles, la ganadora de premios como el Gran Angular, añade: “supongo que me hacen vivir con la intensidad de la adolescencia, donde buscamos nuestra identidad y tenemos todos los mundos abiertos, vivir con esa emoción y revolución de la adolescencia me resulta satisfactorio y muy enriquecedor”.

Y es que de hace 10 años que vendió la casa familiar y decidió darse un par de años libres para probar la escritura de tiempo completo, a la fecha, las letras le han dado mucho, no sólo por lo que escribe sino también por lo que lee, y todas esas experiencias que sólo a través de la literatura habría podido vivir, porque “mirar al mundo con otros ojos, mirar más allá de donde la vista acaba, eso sólo te lo puede dar la literatura, porque como autor te ayuda a ahondar en los conflictos, entonces aprendo mucho y me enriquezco; me acerca mucho a los demás”.

Por ejemplo, dice, tiene libros sobre refugiados que la han acercado mucho a esa problemática y a ser empática con gente que está en esa circunstancia, “creo que los libros permiten eso y yo aspiraría a que eso que me inspiran a mi pudiera transmitirlo a mis lectores, que cualquiera de ellos al leer el libro se emocionara de la misma manera que lo hice cuando yo lo escribí”.

SER ESCRITOR EN TIEMPOS GLOBALES

Sobre cómo ha sido este viaje de ser escritora global, confiesa que muy intenso, tanto en el sentido físico, pues acababa de estar en Mami y tras su paso por México regresaría a hacer promoción a diversas regiones de España, y también maravilloso, por la gente que ha conocido, por la calidez con que ha sido tratada y por la comida que ha pido probar.

Sin embargo, también intenso porque hoy las nuevas tecnologías hacen que llegues rapidísimo a cualquier parte, y es emocionante saber que eso pasa de esta manera tan vertiginosa pero al mismo tiempo es una sensación de responsabilidad por lo que harás llegar a todo el mundo, “y creo ya mismo que estoy pasando un proceso de crisis en la escritura, justo debido a eso, porque antes tenía un pequeñito público y ya está, ahora siento que debo escribir muy bien, sabes que esperan algo de ti y piensas que a lo mejor no lo vas a lograr”.

Lo que es un hecho, expone, es que escribe primero por una necesidad personal de contar una historia, de ahondar en un tema que le conmueve y a partir de ahí la necesidad de indagar, a través de la escritura, pero nace de una necesidad personal e íntima que luego, a medida que escribe, relee y corrige, ya va teniendo que ver con su posible lector.

Y le cuesta más o menos trabajo según si es una historia infantil o juvenil, si emocionalmente fluye o no; tengo 100 libros, 40 de ellos publicados, pero puedo escribir unos tres libros por año, aunque no todos se quedan, hay descartes, es un proceso doloroso, desechar material, pero el algo que se tiene que hacer, porque son malos y no van a ningún lado, no obstante, acota, eso no quiere decir tiempo perdido, porque de todo ese proceso vas aprendiendo qué funciona y qué no.

REALISMO MÁGICO PARA PRINCIPIANTES

Echando un vistazo a los títulos de Mónica el lector se percata de dos temas recurrentes en su obra, las islas y los naranjos, y en el más reciente de sus libros, La isla del naranjo asombroso, ilustrado por Mariana Alcántara, una conjunción de ambos, que tiene que ver, dice, con su idea de una isla como un espacio delimitado, apartado, de experimentación, en el que ella puede desarrollar sus historias, y los naranjos como algo de lo que se puede sacar jugo.

La novela, publicada por editorial El Naranjo, huele a realismo mágico, sonríe y admite que eso, en particular, tiene que ver con la temprana influencia que ejerció en ella como lectora primero y como escritora después el Padre del realismo mágico, el colombiano Gabriel García Márquez (1927-2014). Es un realismo mágico juvenil, una historia que ha salido sola, que no se había propuesto.

Además, acota, eso es sólo uno de varios pequeños homenajes que se van deslizando a lo largo de la obra, y que tienen que ver con sus autores consentidos, como García Márquez, Julio Cortázar, Roa, etcétera, “porque hay partes que pueden ser continuación de historias ya existentes como el ahogado más hermoso del mundo, hay esos pequeños guiños a los libros que en mi juventud fueron esenciales y el realismo mágico para mí fue un grandísimo descubrimiento”.

Y no es que sea una estrategia para acercar a lectores, esa no existe, dice, porque no sabes si un texto va a funcionar hasta que lo pones a circular, aunque tú lo hayas hecho lo mejor posible, lo que cree es que es importante que ellos se sientan identificados con un personaje en la historia, y no necesariamente tiene que ser un niño igual que ellos, tampoco tiene que ser un tema infantil, expone, porque para ella no hay temas tabú, de hecho, “me provocan los temas complejos de abordar”, dice, tras asegurar que siempre ha considerado que a niños y jóvenes se les debe hablar de todos los temas.

Por ejemplo, El viaje de Malka, que ilustró Alicia Varela, aborda la travesía imaginaria que realiza una niña cuando muere su abuela; el periplo comienza cuando se pregunta si existe o no Dios, para poder preguntarle dónde está su abuela y a lo largo del camino se va respondiendo muchas dudas y va creciendo a media que se va enfrentando a las distintas concepciones que puede haber de Dios y entiende que la verdad es la que tenga ella misma.

Cree que la literatura es el mejor lugar para entender un conflicto y por eso, ahora mismo está preparando una historia que aborde el tema del abuso sexual infantil que para ella es todo un reto poder hablarlo de manera sutil, es por eso que los niños y jóvenes deben leer y no dejarlo de hacer nunca, asevera la autora, quien en ambas presentaciones tuvo largas filas de pequeños admiradores ávidos de llevarse una firma o una foto.