LITORAL

VOZ ORIGINAL

VOZ ORIGINAL

ALFREDO SANTIAGO GÓMEZ O APOSTAR POR LAS LENGUAS ORIGINARIAS

La apuesta debe ser por recuperar, resguardar y difundir las lenguas originarias. Así lo deben tener en claro los autores en esos idiomas y así es para Alfredo Santiago Gómez, escritor y poeta nacido en la Sierra Norte de Puebla, hablante del totonaco, que en realidad debe decirse tutunakú, y que significa tres corazones, por hacer referencia a tres centros ceremoniales de su cultura: Yahualichan, Cempoala y Tajín. Su segunda lengua es el español y su educación básica fue bilingüe, aunque con muchas deficiencias en general.

De esa manera lo ha aprendido de otros autores, como el también poeta tutunakú Manuel Espinoza Sainus, Juan Gregorio Regino, Natalia Toledo, Víctor Terán, Irma Pineda y hasta Humberto Ak´abal, guatemalteco, autores que han dejado huella en este joven escritor, quien actualmente estudia la carrera de Creación Literaria en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) y también reconoce el esfuerzo que realiza Escritores en Lenguas Indígenas Asociación Civil (ELIAC), en cuya sede platicó con Litoral.

Explica que, aunque creció en una familia y una comunidad en la que estaban vivas leyendas, tradiciones, crónicas y anécdotas, sus ímpetus no estaban dirigidos hacia la escritura, hacia la literatura. Esto sucedió cuando se trasladó a la Ciudad de México para estudiar una carrera y, en particular, tras la muerte de su abuelo. Pero es ahora que sabe que hay mucho potencial en materia de literatura en idiomas originarios en México, que falta mucho por hacer y lo importante es el rescate, defensa y difusión de esas culturas, y que a ello se debe.

Sus estudios de educación básica los recibió en su comunidad en una escuela bilingüe, pero en general padecían de varias deficiencias. Más adelante cursó la preparatoria en el Centro de Estudios Superiores Indígenas Kgoyom (Cesic), ubicado en Huehuetla, Puebla, plantel donde además de las materias tradicionales recibió otras propias de la región, como medicina tradicional o derecho indígena, etnoagricultura, totonaco, filosofía y espiritualidad indígena, organización y acción comunitaria, cooperativismo.

Ese conocimiento le despertó el interés por conocer más su cultura originaria e investigó, se documentó, aprendió. En ese contexto se trasladó a la capital del país, donde ingresó a la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), donde actualmente estudia la carrera de Creación Literaria.

Pero antes de salir de su tierra natal, en un recital poético, conoció al poeta tutunakú Manuel Espinosa Sainus, quien sin proponérselo le sembró el deseo de escribir, lo cual no despertó sino hasta que murió su abuelo, pues con ese hecho impactante le hizo repensó su cultura al recordar las leyendas, tradiciones, crónicas y anécdotas que de niño le contó, algunas, por ejemplo, sobre las fases de la Luna. Entonces se propuso recuperar ese tesoro y empezó a escribir.

Por ese tiempo empezó a descubrir en la Ciudad de México la literatura escrita y publicada en lenguas originarias, como la de Juan Gregorio Regino o Natalia Toledo, la lee y descubre que le gusta, además que le abrió los ojos a la posibilidad de hacer literatura en lenguas maternas y no castellana. Es así que decide utilizar la carrera que estudia para preservar y difundir su cultura, la literatura oral, las tradiciones del pueblo tutunakú, en particular la escrita.

Entonces, su creatividad se aboca hacia dos caminos: el primero es el de la rica tradición popular que recibió desde niño y el segundo es su experiencia como ser vivo y sensible, alguien que ocupa un lugar y un espacio en un momento determinado. Vivir en la capital del país, una urbe enorme, con mucha vida en las calles, muchas experiencias, muchas cosas que suceden, es lo que le da motivos, temas, para su escritura. Sus textos parten de lo cotidiano, de su experiencia diaria, al mismo tiempo que de lo que escuchó en su familia y comunidad.

Subraya que la educación que ha recibido a lo largo de estos años, desde la primaria hasta la universidad, le ha servido mucho para saber de dónde procede, cuál es su origen, no olvidarlo y, por el contrario, sentirse orgulloso. Ha servido, pues, para fortalecer su identidad cultural.

TAREAS PENDIENTES

Alfredo Santiago Gómez anota que sus conocimientos escolares y literarios, a lo que suma su contacto con otros autores en lenguas originarias, le han enseñado que existe gran potencial para la escritura y la publicación de obras literarias en los diferentes idiomas originarios del país, pero también en lo que se refiere en general a esas culturas.

En los últimos años ha habido un despegue de las literaturas en lenguas maya, oaxaqueñas y náhuatl, y falta por desplegar la tutunakú, pero igualmente faltan más espacios para aprender, desarrollar, compartir y publicar esas expresiones escritas. Asimismo, dónde se pueda a aprender a leerlas y escribirlas, expone al mostrar su seguridad en que México se encuentra en un buen momento para reflexionar sobre este tema, en cómo desarrollarlo y el potencial que tiene, y lanza propuestas como recitales o foros de discusión.

La ELIAC es un espacio que ha permitido visibilizar a la literatura y las lenguas originarias, difundirlas, apoyando a los autores, finaliza al anotar que las mismas comunidades deben por su parte saber cómo aprovechar las oportunidades que abren las nuevas tecnologías para aprender, rescatar y difundir sus culturas