Nuevas revelaciones arqueológicas en Chichén Itzá

*Una mesa de piedra y un disco de pirita, entre los descubrimientos

*Una mesa de piedra y un disco de pirita, entre los descubrimientos

México, 13 de diciembre (Notimex).— El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el gobierno de Yucatán registraron nuevos hallazgos en la Zona Arqueológica de Chichén Itzá: cinco grupos arquitectónicos, uno de ellos de uso ritual, una mesa de piedra con representaciones de cautivos en sus cantos y un disco de pirita —estos dos últimos datan de entre los años 900 y 1000 d.C., y 850 y 1200 d.C, respectivamente.       En el espacio que media entre los conjuntos conocidos como de las Monjas y Serie Inicial, a través del proyecto dirigido por los arqueólogos José Osorio León y Francisco Pérez Ruiz, del Centro INAH Yucatán, se ubicaron los cinco grupos arquitectónicos, como parte de un estudio del patrón de asentamiento de la urbe prehispánica maya, informó el INAH en un comunicado.       “Cuatro conjuntos parecen ser habitacionales, mientras que uno, dado que posee una pirámide pequeña de alrededor de cinco metros de alto, un cuarto doble en su parte superior y una escalera asociada, nos indica que pudo haber tenido un uso ritual”, señaló el arqueólogo Francisco Pérez.       Para los especialistas, conocer conjuntos habitacionales como estos significa saber más de la población común que habitó las zonas y de la que se sabe muy poco. El arqueólogo José Osorio destacó la oportunidad de trabajar en áreas no accesibles a los turistas para tener el control total y encontrar objetos como la mesa de piedra, que se ubicó reutilizada como banqueta dentro de la Casa de los Caracoles; “hasta ahora es la única mesa de piedra con estas características, y aún con restos de policromía, que hallamos en Chichén Itzá”, dijo.       Pérez Ruiz agregó que otro descubrimiento registrado es el de la Galería-Patio de la Luna —colindante con el Palacio de los Falos y la Casa de los Caracoles—, donde se han encontrado vestigios de otro caso poco visto en Chichén Itzá: un amplio salón de columnas con una techumbre plana que estuvo sostenida por vigas de madera y tenía aplanados interiores estucados, estructura de la cual se han liberado 16 de las 36 columnas que sostenían el techo, así como fragmentos de piedra con estuco que habrían pertenecido a la techumbre.       En tanto, el arqueólogo Marco Antonio Santos expuso que durante las acciones de conservación del Templo de los Guerreros se halló un disco de pirita —de 30 centímetros de diámetro—, como pieza única de una ofrenda, una de las más representativas del estilo maya-tolteca que distingue a Chichén Itzá. “Estos discos eran objetos importantes para la élite maya. En Chichén Itzá se han encontrado tres que se resguardan en el Museo Nacional de Antropología, el ahora localizado es el cuarto”, refirió.