Julio Ramón Ribeyro: Antología Personal

México, 12 de diciembre (Notimex).— Una antología se parece mucho a ese viejo dicho que dicen los historiadores cuando alguien les pregunta, ¿qué es la historia? Y la respuesta es: "toma una lon...

México, 12 de diciembre (Notimex).— Una antología se parece mucho a ese viejo dicho que dicen los historiadores cuando alguien les pregunta, ¿qué es la historia? Y la respuesta es: "toma una longaniza y córtala, eso es la historia". Si fuera tan categórica esta imagen, los problemas para el antologador no serían menores y mucho menos si la antología que se pretende hacer es sobre su propia obra.       Julio Antonio Ribeyro (Lima, 1929-1994) es conocido por escribir su obra al margen de las grandes corrientes literarias, principalmente el Boom Latinoamericano. La obra de Ribeyro se centró en los marginales, en los personajes urbanos que fue creando el capitalismo salvaje implantado en los países subdesarrollados en los que el Boom no se fijó, pues antes de idealizarlos en sueños mágicos, el peruano los describió en lo que posteriormente fue llamado el realismo urbano.       Esta antología editada bajo el sello del Fondo de Cultura Económica en su Colección Popular, hace pasar al lector de sus cuentos en los que podrá encontrar entre otros el magnífico “Solo para fumadores”, donde nos habla de los últimos días de un enfermo terminal que a pesar de tener prohibido fumar se las ingenia para seguir haciéndolo a pesar de que ello le vaya la vida. Pero no solo eso sino hace una divertida biografía a partir de una de sus necesidades básicas: fumar.       También dentro de la antología hay relatos que terminan por evidenciar la presencia perversa de personajes literarios (La jornada marsellesa) e históricos (Episodio romano, Pobre Ovidio), poetas (El vuelo del poeta) pasando por la crítica literaria (Del espejo de Stendhal al espejo de Proust), al teatro (El último cliente), solo por mencionar algunos.       No hay desperdicio en esta antología y cabe destacar que se siente la mano del escritor para darnos una selección a veces hasta gore (Al pie de la letra) de lo que a su entender era el mundo que él vivía sin exageraciones y grandes artificios discursivos. Para Ribeyro existe una realidad caustica de la que se burla y con la que muchas veces compite, sin la intención de modificarla; en cambio sí, tratando de iluminarla desde una nueva óptica, mucho más mórbida, irónica y cruel.