Danzas resaltan entre peregrinos y comercio de la basílica de Monterrey

Gabriela Dimas

Gabriela Dimas

Las calles de la tradicional colonia Independencia son atestadas por peregrinos, transeúntes y comerciantes. Acuden a celebrar a la Basílica de Guadalupe, a unos tres kilómetros del centro de Monterrey, pero atrae la atención la danza de palmas con más de 50 años de representaciones.

Las muestras más importantes iniciaron la noche anterior con la homilía especial, la música y las danzas de diversas parroquias del estado, que dedican el baile a la figura matriarcal y los santos, dependiendo de la ocasión.

Apenas oscureció y Eduardo Moreno, miembro de una de las danzas de palmas, ya usó su energía por espacio de una hora, que considera una hazaña a sus 72 años de edad.

Sonriente, asegura que siguió la tradición de su padre, quien hace 50 años abrió la puerta al estilo de entidades centreñas y sureñas del país, por lo que los bailarines lucen colores llamativos, pero no penachos, y la representación consiste en "luchar" contra unos veinte viejos de la danza, que simulan miedos, demonios y pecados.

A este segundo grupo pertenece desde hace cuatro décadas Eduardo. Con un brazo alrededor de su esposa, fija la mirada en sus familiares y amigos a la entrada del Santuario.

"Mi papá le enseñó a mis hermanos, aquí andan mis nietas y mis sobrinas. Somos todos de aquí. Aquí fuimos viendo otras danzas con otros pasos.

"Pedimos una intervención de la Virgen, nos preparamos unos tres meses antes para que vea la gente cómo te mueves. Acabamos bien cansados, pero te da gusto venir a agradecer, con gusto, damos gracias a Dios", asegura.

El esfuerzo incluye la creación de la vestimenta. La suya recuerda a un monaguillo, pero con cabeza de lobo y dientes salientes. Al centro baila su sobrino en un elaborado disfraz de conejo, que explica fue fabricado en Ciudad de México y costó cerca de 5 mil pesos.

"Cada quién baila como le gusta, es una forma de servir y dar gracias. A mí me gusta hacer de maricón, lo hago más de rebane. Va creciendo porque le gusta a la gente, a los niños", señala.

Con la diversidad de estilo, el grupo de unas 40 personas ha tenido la oportunidad de visitar otras iglesias, pues los feligreses están interesados en conocer las palmas. A un costado de Moreno, se muestran otros grupos, algunos tejen una trenza de varios metros con listones de colores, y otros más se mueven al ritmo de percusiones y violines, también traídos de otros estados.

De acuerdo con Protección Civil de Nuevo León, por las calles aledañas y al interior del recinto transitaron 200 mil personas los dos últimos días, y acudieron mil 900 peregrinaciones, sin que se reportaran incidentes de consideración.