Cuentos de princesas del Siglo XXI en el Centro Cultural Helénico

*Obra que reflexiona sobre la importancia de reconocer y respetar los derechos humanos de niñas, adolescentes y mujeres

*Obra que reflexiona sobre la importancia de reconocer y respetar los derechos humanos de niñas, adolescentes y mujeres

Por Luis Galindo

México, 07 de diciembre (Notimex).— Mía, una princesa del medievo, recibe un hechizo al cumplir nueve años y asume el desafío de romperlo. A lo largo de la puesta en escena Sueño de una noche medieval, la actriz Irakere Lima lleva al espectador al proceso de huida y lucha por evadir lo que pareciera un destino ya establecido.       La obra, escrita por Lima y bajo la dirección de Cecilia Sotres, se presentó este viernes en una de sus tres funciones de este fin de semana en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico.       Sueño de una noche medieval es una divertida, pero comprometida propuesta escénica en donde las princesas se hacen presentes no sólo con el encanto ya reconocido de la ilusión, esperanza e inocencia, sino a través de Mía, quien comparte rasgos profundamente humanos; el reconocimiento de sus sentimientos y la dignidad de ser niña y mujer.      En medio de una escenografía que incluye un sillón, lámparas de época y la presencia intermitente de humo —para generar una puntual atmosfera de cuento y suspenso—, Lima interpreta un monólogo en un cabaret ubicado en el reino.      El hechizo —que no sólo acecha a Mía sino a todas las princesas del reino—, es la trata de mujeres; su padre la pondrá en venta y ella decide abandonar su hogar en busca de ayuda para evadir esta designación. En el recorrido conoce a varias personas, algunos humanos amables y generosos, otros más abusivos, matices que le generan dudas, sin embargo el camino se va esclareciendo cuando encuentra una verdad resguardada en silencio por ella y en ella, la cual se convierte en la pieza clave para lograr romper la maldición.      Con un despliegue escénico, la actriz mostró una interpretación auténtica en corresponsabilidad con cada uno de los personajes; desde una niña de nueve años, un hada madrina y un hombre de nacionalidad extranjera, fueron las personalidades que llenaron de naturalidad, gracia, alegría y reflexión el escenario en compañía del auditorio presente.