LITORAL

VOZ ORIGINAL

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AMPLIO Y PROFUNDO EL CONOCIMIENTO DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

Las culturas indígenas son transmisoras de conocimientos que proceden antes de la conquista, y entre esos saberes hay algunos que superaban lo que existía en el mundo restante al momento de llegar los españoles a tierras que hoy forman lo que conocemos por México. En materia de astronomía, por ejemplo, el calendario que seguían los mayas era superior al que estaba vigente en Europa, de manera que hacían cálculos exactos de los equinoccios, eclipses y otros fenómenos astronómicos.

En similares condiciones estaban sus avances en temas de justicia, de tal manera que el juicio de amparo, de lo que México es orgullosamente el único país que lo práctica y que ha servido de ejemplo a otras naciones, tiene sus antecedentes en esas civilizaciones. La cultura tének o huasteca fue pionera en la materia, de forma que, si había un abuso de las instituciones de gobierno en contra del ciudadano común, el monarca le podía proteger, pero bajo la condición de no traicionar ese beneficio, pues de lo contario le costaba la vida a quien se protegía y a su familia.

Tal medida fue adaptada por otras culturas, como la mexica o azteca, que a la llegada de los españoles la practicaban, como lo registraron los cronistas de la conquista de México-Tenochtitlan.

Ignacio Martínez Morales es un escritor tének orgulloso del legado que en muchas materias dejaron las civilizaciones precolombinas. En charla con Litoral, el también y abogado y traductor en juicios que implican a hablantes de la lengua huasteca pone énfasis en que es necesario conocer y reconocer las aportaciones de los pueblos originarios y puso énfasis en el juicio de amparo, que solo se aplica en México y tiene su origen en las culturas prehispánicas. El sistema de justicia tének fue el iniciador, anota al mencionar que en esas épocas caer en el extremo contrario, es decir el abuso de esta figura, significaba la muerte para quien lo cometiera y su familia.

Luego los aztecas incluyeron una protección que el monarca, a través de sus tribunales y jueces, otorgaba a los ciudadanos contra un abuso de cualquier instancia de gobierno, abunda quien es autor de diversos textos literarios. Algunos de los cuales forman parte del libro antológico Manantial de estrellas, que editó Pluralidad Indígena A.C., y otros aún por publicar.

Otra aportación prehispánica al conocimiento mundial es la observación de los astros, la astronomía, que permitió la creación del calendario más avanzado del mundo en su tiempo, con cálculos exactos de los eclipses, equinoccios y otros fenómenos cósmicos. Y se puede ampliar esta admiración hacia su arquitectura, ingeniería. Un ejemplo más son los tejidos, los bordados, que plasman la cosmovisión de esos pueblos, y en casos particulares la historia de su cultura y de su familia.

El autor de textos como Corazoncito y Ella, quien explica que su incursión en la literatura en lenguas originarias inició cuando tomó conciencia de la necesidad de recuperar y resguardar las historias, leyendas y tradiciones que oralmente se transmitían de una generación a otra, al valorar que de no pasarlas al papel se podrían perder todo lo que sus padres y abuelos le contaron de niño, anotó que un interés en particular que mantiene es en recuperar, resguardar y difundir la medicina tradicional, el conocimiento que las culturas prehispánicas heredaron a México sobre las plantas medicinales.

Así, ser curandero no es algo improvisado, es un don que la persona y un conocimiento que va adquiriendo y reforzando con el tiempo. Pensó que debería haber alguien que se interesara en ese trabajo y él lo ha hecho, tarea que hace a la par de sus textos literarios, con el fin de que ese conocimiento sea de beneficio para las mismas comunidades.

La medicina tradicional se maneja de otra forma, lo importante no es el dinero que cobran los doctores, lo importante es la salud de la persona y por ello lo primero que se cura es el alma, no el cuerpo. Incluso, el curandero conoce cuando la medicina ya no tiene nada qué hacer y entonces le dicen al paciente: “ya se te pasó la medicina”, lo que significa que ya no se puede hacer nada, anota al destacar que en la actualidad todavía existen grandes practicantes de ese conocimiento.

LA TAREA

Por todo lo anterior se ha dado a la tarea de recuperar y escribir las leyendas y las vivencias de la comunidad tének, tradición oral que ha recibido de sus antepasados, pero que sigue recopilando de vecinos, parientes, conocidos. Sin embargo, hasta ahora no tiene un medio dónde publicar todo este bagaje, lo tiene guardado, y es su deseo publicar un libro, pero no sólo por el hecho de plasmar ahí lo que ha hecho, sino porque además puede servir para entender mejor su lengua materia, porque existen términos que no tienen traducción al español y deben ser explicadas ampliamente para ser entendidas.

Sobre el tema, menciona que hay distorsión de las lenguas maternas, hay distorsión al pronunciarlas, y la solución es publicar esos conocimientos y ofrecer cursos de lecto escritura.

Hacer del conocimiento, por ejemplo, que el tének es una lengua incluyente, pues al referirse al hombre o a la mujer se tienen un mismo auxiliar: an. Así, el hombre es an inik y la mujer an uxum, menciona al aclarar que para realizar esta labor a favor de su lengua materna tomó cursos y talleres de traducción y escritura, lo que ha reforzado con sus conocimientos del italiano y el inglés.

Ese rescate le lleva al recuerdo de una piedra que estaba en la base de una pirámide que fue destruida por la construcción de la carretera que va de Tancahuitz (San Luis Potosí) a Huehuetlán (Puebla), por la ambición mercantil. Esa masa, de aproximadamente un metro y medio de altura, tenía grabada una imagen que parecía una mandarina en cuyos lados tenía dos grabados que parecían dos pulgares levantados y que representaban a la lengua.

Cuando era niño, continúa, sus padres y abuelos le dijeron que su lengua natal sería muy importante para comunicarse de un extremo a otro del mundo, porque desde tiempos inmemoriales en su cultura se sabía que la tierra era esférica, en forma de mandarina, y no plana. Y resultó cierto, porque hoy en día la comunicación mundial se hace con los dedos, en los teléfonos inteligentes. Ese conocimiento valioso es lo que le formó conciencia de que era necesario recuperar y difundir su cultura ancestral, finaliza.