LITORAL

TINTA FRESCA

TINTA FRESCA

ANDREA BAJANI, NADAR EN LA PROFUNDIDAD DE LAS EMOCIONES

Convencido de que cada que concluye la escritura de una novela ésta será la última, pues en ella ha dado todo lo que sabe y lo que es, el escritor italiano Andrea Bajani ha traído a México su más reciente libro traducido al español; se trata de la novela Un bien al mundo, que presentó en esta capital durante una breve escala, para luego llevarla a Guadalajara, donde participó en la Feria Internacional del Libro (FIL).

Su expresión es seria y su mirada incluso melancólica, habla pausado y por momentos titubeante pero conforme avanza la charla se vuelve generoso y cambia la amabilidad por la confianza, se dice sorprendido por la Ciudad de México, una ciudad que no termina nunca, comenta al referirse al inmenso tráfico que le ha tocado presenciar y a la continuidad espacial entre estados vecinos.

Entrevistado en la terraza del Instituto Italiano de Cultura (IIC), Bajani charla con Litoral sobre su pasión que es la literatura, sobre lo necesaria que es la lectura para construir un mundo mejor y sobre la banalización de los sentimientos que él observa y su afán por indagar en aguas más profundas, como lo ha hecho en novelas como Mapa de una ausencia y Un bien al mundo, donde aborda temas como la soledad y el miedo.

Es periodista, dedicado fundamentalmente a la crítica literaria, aunque también ha hecho reportajes, y escritor de tiempo completo, que ha abordado casi todos los géneros, lo mismo novela que cuento, poesía, teatro y traducciones, y aunque no habla español, lo entiende bien, así que poco a poco pasa del intercambio de palabras al de emociones.

No tiene preferencia por algún género, aunque tiene claro que, en materia de literatura, la poesía es lo que emocionalmente lo hace sentir mejor, mientras que la novela es aquella que lo hace evolucionar, y es que, asegura, cada que culmina una siente que será la última, pues en ella da todo lo que sabe y todo lo que es, así que volver a plantearse una novela implica una evolución de su parte.

Porque para Andrea Bajani, quien nació en Roma, Italia, el 16 de agosto de 1975, la literatura lo es todo, es aquello que hace su vida interesante, “siento decirlo” pero es así, porque como lector, la literatura me permite ver el mundo de manera más compleja respecto a cómo lo veo sin leer, y como escritor, vuelve cada aspecto de la vida infinitamente más interesante”.

“Mi vida me gusta, pero sin literatura pienso que sería menos bonita de lo que es, creo que en el fondo esta es una debilidad de mi parte”, admite, al tiempo que considera que sin literatura seríamos víctimas de las dictaduras, no podríamos ser completamente libres, porque desde su perspectiva, la literatura es lo único que hace posible que incluso alguien que esté preso pueda sentirse verdaderamente libre.

Ganador de premios como el Brancati, Recanati y lo Straniero en 2008, y el Baguita 2011, Bajani es un escritor sobrio, que afirma haberse convertido en escritor influenciado por el checo Milán Kundera, y emociones como la soledad y el miedo, que pueden ser muy fuertes si se viven desde pequeño, y que a él lo han marcado, como lo evidencia su literatura.

NUEVA LITERATURA O PÚBLICOS NUEVOS…

Pero Bajani no cree en las etiquetas, por eso, quizá, no le gusta el término de nueva literatura italiana, dentro de la cual se le ha llegado a ubicar por la trascendencia de su obra, que incluye títulos como Morto un papa (2002), Qui non ci sono perdenti (2003), Cordiali saluti (2005), Sei consideri le colpe (2007), Ogni promessa (2010), Presente (con Michela Murgia, Paolo Nori e Giorgio Vasta) (2012), La mosca e il funerale (2012) Mi riconosci (2013) y Un bene al mondo (2016).

“Creo que no existe una nueva literatura italiana, como tal, seguramente lo que hay es un nuevo mercado para ella; creo que si existiera esa categoría se referiría a quienes están interrogando sobre los últimos 40 años de las letras italianas; creo que en la literatura habría que hablar más bien de generaciones, por ejemplo, Antonio Tabucchi -de quien estuvo muy cerca- pertenecía a una generación que ha enseñado a la mía que junto con los sentimientos existe la sociedad. Las sucesivas, incluida la mía, a veces nos olvidamos de ella”.

Inquirido sobre si ese es el motivo por el cual su literatura parece ir trazando un mapa emocional, Bajani reflexiona y comenta: “Siento que en este momento hay una sobre exposición de sentimientos que además es puramente publicitaria”. Lo que le interesa, abunda, es curar los sentimientos que son dañados por la publicidad, narrando su profundidad y no lo superficial.

Un bien al mundo, por ejemplo, es una novela que habla del miedo, ese miedo con el que vivimos todos, un miedo que puede ser nuestro mejor amigo, nuestro gran compañero, pero también nuestra más oscura sombra, y en este caso es narrado desde la mirada de un niño, que es un sitio más limpio para hablar del miedo, sin los prejuicios del adulto.

SER DIFERENTE…

Consciente de que la literatura italiana tiene grandes nombres, entre ellos además varios Premios Nobel, como Giosué Carducci, Luigi Pirandello, Salvatore Quasimodo, Eugenio Montale y Darío Fo, a él no le preocupan los premios, no escribe por el reconocimiento público como tal, sino porque hay una felicidad muy especial que le da el hecho de escribir y contar estas historias que tratan de desentrañar, de alguna manera, el alma humana.

Su proceso creativo, expone, es similar en el caso de la poesía y la novela, cuando surge alguna idea o impulso, tiene que dedicarse a ella y lo hace desde la madrugada y durante todo el día, jornada tras jornada hasta que la novela está concluida.

No es el caso del ensayo, acota, porque, aunque procede de una tradición de grandes ensayistas, como Claudio Magris, Bajani no se considera tal y afirma que no es lo sistemático que se requiere para desarrollar el género.

¿Qué lo diferencia entonces de otros escritores?, Quizá el hecho de haber nacido en un tiempo en el que se les ha enseñado que no existe la guerra, cuando en realidad sí la hay, pero de diferente manera. Es cierto que todas las guerras son diferentes, dice, pero lo preocupante de ésta es no tener los instrumentos necesarios para entenderla, para enfrentarla, advierte Bajani, quien tiene obra traducida al inglés, español, francés y alemán.

La noche cae y el público que desea conocerlo en el Instituto Italiano de Cultura lo espera con ansia, allí vuelve a su seriedad y les habla de la obra que, acota, no está pensado para niños y jóvenes como podría pensarse, sino más bien para aquellos niños que alguna vez fuimos y a los que quizá aún pueda decirnos algo.

Antes de concluir la charla, Bajani confiesa que le gustaría volver para conocer un poco de este país, al que por primera vez ha venido, porque por ahora la única impresión que se lleva es que ha arribado a “una cittá che non finisce mai” (una ciudad que no termina nunca).

Tras su paso por la capital mexicana y la presentación de su libro, siguió a Guadalajara donde participó en el Festival de Letras Europeas, donde compartió mesa con Domingo Villar, Iva Pekárková e Isabelle Wéry, bajo la moderación de Jorge Fernández, y donde también presentó la edición de Un bien al mundo, publicada en México por la editorial independiente Elefanta.