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ATRAPASUEÑOS

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LA LITERATURA INFANTIL DESDE HACE SE GANÓ SU LUGAR: MONICA BROZON

Después de publicar sus primeros trabajos, a escritores de literatura infantil como Mónica Brozon no faltó quien se les acercara, quien les hiciera un comentario así: ¨bueno, esto fue una especie de ensayo de graduación, dime ahora cuando escribirás algo serio”. De eso han pasado muchos años, porque el género, los esfuerzos que hacen editoriales y todos los profesionales que se dedican a él, autores, diseñadores, ilustradores y demás, lo han hecho con tal profesionalismo que han ganado a pulso el lugar en el que está el sector y aún más: hay autores para el público general, adulto, que quieren incursionar en él.

Cada vez es menos el menosprecio hacia el escritor infantil, se ha demostrado que este mercado es muy importante y se requiere para quedar dentro de él mucha sensibilidad y práctica, lo que habla de quienes asumen la escritura a cabalidad. Cada vez más, quienes se dedican al público infantil con su profesionalismo han ido desmitificando esta literatura, ganando el lugar que se merecen estas publicaciones, señala con calma la autora especializada en libros para niños Mónica Brozon.

En charla con Litoral, refiere que ha habido escritores que lo han intentado y no han conseguido el impacto logrado en otros géneros, en lecturas para público en general, porque la escritura para niños no es fácil, como muchos creen. Hay personas, incluso algunos escritores, que piensan que si se escribe con un lenguaje básico y llenan el texto de diminutivos se tiene un libro infantil, “y no es así. Más que una dificultad, (es decir) que sea más difícil o menos (difícil), yo creo que es una sensibilidad distinta”, indica al expresar que desde su punto de vista hay a quienes se les da el don de dedicarse a ello.

Sabe también que la realidad actual del autor infantil es diferente a cuando ella, como algunos más, se dedicó a escribir para niños, y entonces minimizaban al género infantil, pensaban que no era serio, profesional. Pero no es así, insiste, son sensibilidades distintas; por ejemplo, en su caso cuando tiene una idea, si no es para una obra infantil la desarrolla para adultos, comenta al poner como ejemplo en estos momentos desarrolla una historia para el público en general.

Tampoco ha estado en contra de escribir para adultos, pero hasta ahora sólo le habían surgido historias para niños; no es cosa de que unos sean mejores o superiores que otros, son sensibilidades distintas, acota al referir que no hay fórmulas a seguir en la literatura infantil, es más bien ese sexto sentido, la sensibilidad o el don lo que les dice qué buscan los niños, qué y cómo quieren leer. Pero también, por supuesto, hay que involucrarse, buscar, enterarse, conocer, educarse, entrenar.

No obstante, anota, hay gente que no lo hace, no lee, no se enfrenta a lo que se publica para niños, incluso esas sagas tan famosas que muchas veces no se comprende por qué les gusta tanto, pero justamente hay que leerlas para saber lo que son, conocer al público lector de la literatura infantil.

Mónica Brozon, quien, no obstante su juventud ya es un referente de la literatura para niños y niñas, ganadora de prácticamente todos los premios más destacados del género en el país, entre ellos el de Literatura Infantil El Barco de Vapor, el A la Orilla del Viento y el Bellas Artes de Cuento Infantil Juan de la Cabada, subraya que en el gremio se han escrito obras complejas, cuyos temas requieren toda una preparación y la sensibilidad para llevarlas al público infantil y que sean comprendidas. Poe como ejemplo a Juan Carlos Quezadas, quien desarrolla incluso temas filosóficos en sus libros y los hace alcanzables a sus lectores.

Para conseguir ese objetivo, expone, claro que existen algunas herramientas que se pueden ocupar, como el humor o un narrador que el lector lo vea como un igual, de esa forma el autor dejará sembrado algo en el niño o niña o los adolescentes, pero sin que el autor se suba al púlpito o a la tribuna para dar un consejo, una moraleja, una sentencia. Con esas herramientas, deja en claro, el mensaje que se quiere transmitir llega a su destinatario sin que éste se dé cuenta.

OBRA RECIENTE

Mónica Brozon acaba de publicar su libro Totó, que narra la historia de un joven descendiente de una dinastía de payasos que el día de su debut, es decir el momento en que continuará la estirpe familiar, y después de muchos entrenamientos y ensayos, descubre que tiene fobia a los niños en grupo y hasta se desmaya. Explica que, en primer, se trata de una idea que le surgió a su hermano Carlos, a partir de que lo común es que los niños tengan miedo a los payasos, pero es difícil pensar lo inverso. Como escritora se dio a la tarea de desarrollarla literariamente.

Así, Totó para superar su problema recibe ayuda de una doctora, una psicoanalista, pero mientras se resuelve su situación se ocupa en varios trabajos, en cada uno de los cuales siempre sale su espíritu payasil y es despedido. Así hasta que llega a una oficina en la que se encarga de un archivo. Ahí conoce a Mario, un niño de siete años que es el hijo del jefe. Pero el menor tiene como Totó miedo a los niños, más precisamente a unos que le hacen la vida imposible en la escuela, es decir lo acosan. Entonces descubren que sólo juntos podrán resolver el problema que comparten.

Sobre los temas en los que trabaja actualmente, enumera la historia ya mencionada para público en general, aunque todavía está en ciernes, y un par proyectos dentro del género infantil y que son los que incluyó en su incorporación al Sistema Nacional de Creadores.

Monica Brozon es autora de al menos 25 libros publicados para niños y adolescentes, como Alguien en la ventana, Bolita, Historia sobre un corazón roto... y tal vez un par de colmillos, Memorias de un amigo casi verdadero, Vengadora y Odisea por el espacio inexistente.