Festival de Canción Ibermúsicas México

*Paulina Parga, una de las ganadoras del certamen, presentó canciones de su autoría en la Biblioteca Vasconcelos

*Paulina Parga, una de las ganadoras del certamen, presentó canciones de su autoría en la Biblioteca Vasconcelos

Por Cristóbal Torres

México, 4 de diciembre (Notimex).— Con una intensa carga emotiva, interpretando obras de propia factura, se presentó Paulina Parga en el auditorio de la Biblioteca Vasconcelos, como parte del primer Festival de Canción Ibermúsicas México, que ha reunido cada martes a los últimos cinco ganadores mexicanos del certamen Ibermúsicas, programa que fomenta la creación de nuevas obras musicales apoyando a intérpretes de 12 países de Latinoamérica.      Ataviada con un vestido rojo, Paulina Parga subió al escenario acompañada de Elo Vit en la guitarra y los coros, Mildred Pérez en el contrabajo, y Rocío Ruiz en las percusiones. Parga se encargó de ejecutar un ukelele, al mismo tiempo que modificaba los niveles de volumen en una consola.      Inició su concierto con No necesito nada, pieza en la que desde el principio dejó ver una aventajada habilidad para ejecutar el ukelele a través de arpegios; acto seguido, interpretó La duda, una canción “con tres acordes y una letra bien ardida”, definió. Aunque muchas de sus letras versaban sobre amores mal correspondidos, también tenía letras de protesta e intensa proyección, como El periodista, una composición dedicada a un amigo de nombre Francisco, asesinado ejerciendo su profesión.      También interpretó las piezas Canción rota y Almas andantes; la primera dedicada a un primo víctima de un homicidio. “Seguimos sin entenderlo, sólo la gente cobarde agarra las armas para matar a alguien”, declaró; la letra trata sobre “qué le diría al asesino si lo tuviera enfrente”. La segunda canción es un homenaje tanto a su primo como a su novia, también fallecida, “fue un feminicidio, el exnovio mató a los dos”, narró.      Al recital se unió Karla Kobach en la canción Tú me quieres mal, pieza que reflexiona sobre el maltrato que, en ocasiones, se disfraza de formas de amor unilateral. El concierto terminó con Eclipse, interpretada completamente a capella, y luego El ritual, en la cual se ayudó de bucles secuenciados por ella misma en tiempo real con la consola.      Al final, Paulina Parga invitó al público a adquirir Lagrimal (2018), su disco debut, “pero allá afuera, porque aquí no nos dejaron”, aclaró. Declaró que está muy contenta de realizar su primer concierto cobijado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y que espera regresar muy pronto al recinto. Finalizada la música, cada intérprete comenzó a desconectar sus instrumentos; ellas mismas guardaron cables, extensiones y amplificadores sin ayuda, un poco apresuradas ante el anuncio de que la biblioteca ya cerraba.