Crear puentes entre la literatura latinoamericana: Gustavo Pacheco

*El autor brasileño destaca que la literatura mexicana es de las más vivas y dinámicas del mundo

Por Iván Santiago Marcelo

Ciudad de México, 3 de diciembre (Notimex).— El escritor Gustavo Pacheco (Brasil, 1972) confirmó la existencia de buenos escritores tanto en México como en Brasil, no obstante, hacen falta puentes directos que permitan a los lectores conocer la oferta literaria y cultura de ambos países.      “La buena literatura no tiene bordes, la literatura brasileña puede ser leída en México y viceversa" y, enfatizó; "creo que hacen falta oportunidades para lograr que la gente de ambos países se conozca mutuamente, porque la manera cómo está estructurada la industria cultural no favorece un diálogo directo, y no sólo en la literatura, sino en otras expresiones artísticas como el cine, teatro o la música”.       Durante su visita a México, el también antropólogo y diplomático brasileño agregó; "es muy común que para que un libro o una película mexicana sea consumida en Brasil debe ser ratificada o endosada por la industria cultural norteamericana o europea, “y eso no es bueno porque nosotros no necesitamos de intermediarios, somos países con inmensas afinidades y mucho por descubrir”.      “Es un trabajo fundamental el generar puentes directos entre ambos países. Yo soy traductor del español al portugués e intento hacer un pequeño puente entre los países latinoamericanos, no sólo entre México y Brasil". Pacheco compartió que cuando tiene oportunidad propone a las editoriales títulos de autores latinoamericanos considerados por él interesantes.      El escritor insistió en la ausencia de conexiones culturales, así como en la presente dependencia que ofrece la industria cultural local o popular; “sí hay demanda, sí hay interés, pero lo que no existe son oportunidades de que las personas tengan aproximación directa”.       Igualmente, destacó la importancia del apoyo del gobierno en la construcción de estos puentes, sin dejar de lado que; "cada uno tendría que buscar en su propio consumo cultural este acercamiento, si así lo quiere o lo necesita", y relató que él a sus 18 años aprendió el idioma español, impulsado por su deseo de acercarse a Latinoamérica.

Responder al deseo y buscar caminos propios

Gustavo Pacheco, quien de 2013 a 2015 fungió como agregado cultural en la embajada de Brasil en México, y durante el tiempo hizo todo lo posible para promover el acercamiento cultural entre las dos naciones.      No obstante, enfatiza en la existencia de una responsabilidad propia para encontrarse con aquello que despierta pasión o interés singular y, consideró; "es una cuestión personal, cada uno debe darse cuenta de lo que se está perdiendo al no buscar otras cosas, ir más allá de lo disponible cuando prendes la radio, vas a un cine cualquiera y ves la oferta que ahí tienen”.      Aunado a esto, el escritor considera que mexicanos o los brasileños deben aprovechar las oportunidades brindadas por la globalización y, de esta manera, utilizar Internet para buscar títulos que sean de su agrado, sin necesidad de buscarlo en un librería física.      “Hace 30 años, para buscar un libro o una película costaba mucho trabajo, pero hoy tenemos muchas facilidades. Aunque es una paradoja, porque la gente no aprovecha estas oportunidades que proporcionan las nuevas tecnologías”, sostuvo el autor quien, con su primer libro de cuentos Algunos humanos, ganó el Premio Clarice Lispector de la Fundação Biblioteca Nacional.      Respecto a la literatura mexicana, Pacheco confesó que para él es una de las más vivas y dinámicas del mundo, como consecuencia procura estar al tanto de la producción de los nuevos autores de este país.       Sin embargo, lamentó que en Brasil sólo conozcan a grandes autores mexicanos como son Juan Rulfo u Octavio Paz, y no se den la oportunidad de relacionarse con las nuevas voces. Para finalizar, Pacheco mencionó que, si bien hay buenos escritores publicados en Brasil, los libros no tienen la difusión merecida, y esto responde a varias razones siendo la relación de poder de la industria cultural una de las más significativas.