La música se tiene que sentir: Alejandro Quiroz

*A sus 26 años, el joven mexicano ya tiene 20 composiciones, la mayoría realizadas para música de cámara

*A sus 26 años, el joven mexicano ya tiene 20 composiciones, la mayoría realizadas para música de cámara

Por Iván Santiago Marcelo

“Tenía seis años, y estaba en la Sala Nezahualcóyotl escuchando las obras del compositor Gustav Mahler, interpretadas por la Orquesta Filarmónica de la UNAM”, recuerda el compositor mexicano Alejandro Quiroz-Leal (Ciudad de México, 1993) al evocar su primera experiencia con la música.      “Me resultó mágico. Parecía que el director hacía hechizos, hacía magia e invocaba a la música. Desde entonces quise hacer música como fuera. Comencé como intérprete, tocando guitarra y después piano; posteriormente estudié composición y recientemente dirección de orquestas”, declaró el compositor quien actualmente tiene 26 años de edad.      Compartió que en su familia hay personas que tocan la guitarra pero nadie ha hecho música de forma académica o profesional, así su interés por especializarse en este arte nace de la propia búsqueda de llenar esas pasiones que identificó durante su infancia.      Al referirse sobre su proceso de composición, Quiroz añadió que éste comenzó al mismo tiempo que sus estudios; sin embargo, de manera formal lleva cinco años haciendo composiciones para concierto de músicos de cámaras: “mucha veces he hecho composición bajo una premisa, bajo algún concepto o algún fin en particular”.      El joven admirador de las obras del compositor mexicano Silvestre Revueltas (1899-1940), así como del compositor austriaco Gustav Mahler (1860–1911), subrayó que para hacer composiciones, se debe tener la capacidad de poder traducir las ideas, los sentimientos, incluso, las emociones, a través del lenguaje sonoro.      También, señaló que “todo el mundo puede tener esa capacidad si se entrena y logra aprender el lenguaje a través de cualquier instrumento". Para Quiroz cualquier persona con un poco de iniciación al lenguaje puede ser compositora y creadora de arte; "la música es lograr traducir emociones, pensamientos, los sentimientos a través del lenguaje sonoro”.

La música es un medio para sentir y expresar

Quiroz-Leal reconoció que su camino de aprendizaje recién comienza; “es como la vida; al final, la experiencia de la vida se gana solamente viviendo y creo que la experiencia como artista, compositor o músico se gana haciendo música, componiendo, tocando”.      El compositor ha tenido oportunidad de poder compartir su experiencia con jóvenes a quienes les dice que “la música es un reflejo de la vida cotidiana". El músico, quien también estudia la carrera de psicología, declaró que la música es un medio por el cual se pueden representar muchas emociones".      “La música es una ventana hacia todas estas emociones que a veces es difícil externar y compartir". Quiroz considera que sentir o hacer que la gente sienta es complicado, y la música puede habilitar esto; "es un pase directo al inconsciente y al sentimiento real”.       El joven músico no se imagina sin hacer música, considera que para él es algo completamente necesario porque le ayuda a sentir: “he logrado vincular lo que siento con la música”.      Quiroz, quien fue invitado este sábado a dirigir la orquesta que acompañó el encuentro de The Dream Team Orchestra en el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dijo que su labor parte del compromiso con el objetivo de sentir y hacer sentir, "que la gente empiece a sentir y a partir de eso se pueda vincular con la música más allá de sólo oírla, también  tendría que entrar en tu cuerpo”.       Durante la entrevista con Notimex, el compositor compartió su más reciente composición titulada "Alethia, Hala Ken", la cual se estrenó este domingo en el MUAC, “la obra está pensada a partir de dos conceptos: Aletheia, que es un término griego que significa desocultamiento y es una obra creada a partir de la estructura de un danzón. Después viene Hala Ken, que en maya significa ‘tú eres otro yo’”, reuniendo así mensajes de dos culturas simbólicas entre sí.