Human Drama, un acústico complicado

TRANSMITIR SÁBADO 30 DE NOV A LAS 16:00 HORAS

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*Esta es su segunda actuación en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario, tras haber participado el año pasado en el festival "Música contra el olvido"

Por Aura Fuentes

México, 30 de noviembre (Notimex).— Ni una Sala Nezahualcóyotl a medias ni las fallas técnicas en las guitarras de Johnny Indovina, fueron impedimento para que la banda estadunidense Human Drama ofreciera la noche del viernes una velada acústica llena de éxitos y disfrutable para sus seguidores, como refirieron al final de la misma.       En punto de las 20:00 horas la tercera llamada dio paso a una luz que alumbró el piano de Mark Balderas, y tras las primeras notas llegó la peculiar voz melancólica de Indovina, quien con sus gafas oscuras caminaba debajo del escenario, cerca de la gente, interpretando “Lonely”.       Para el segundo tema de la noche, “The silent dance”, apareció el resto de la agrupación: Claudia González en la flauta y Gerardo Pozos en el violín, quienes junto con Balderas e Indovina lucían predominantemente el color negro en sus vestimentas, así como gran parte de los asistentes, admiradores de la banda de la escena de rock gótico.       Cada una de las canciones fueron aplaudidas por el público de la majestuosa Sala Nezahualcóyotl, desde “Wish you were here” hasta “Blue”, y cuando a “Voices” le tocó su turno, Indovina se quedó solo en el escenario, dio las buenas noches y comentó que por muchos años ha tratado de comprender el drama humano.       Para la novena canción, “Sad I cry”, el líder de la banda pareció recuperar su guitarra que desde “My skin” comenzó a fallar, razón por la cual tuvo que hacer uso de otra e incluso bromeó con el público compartiendo algunas anécdotas, y expresó su orgullo por ser amigo del pianista Mark, a quien dijo conoció hace muchos años.       Siguieron “Broken songs” y “Tired”, tras lo cual las fallas en su guitarra parecieron arreglarse, cuando la tuvo de vuelta entre sus manos la abrazó con fuerza y dio una muestra de su destreza al protagonizar una batalla de cuerdas con el violinista, donde se escucharon las notas más agudas.

Fallas técnicas sin solución

Irónicamente la canción “I could be a killer” fue la que puso fin a la guitarra del músico, quien se quedó sólo con Pozos en el escenario y en la parte final simplemente las notas del guitarrista ya no sonaron, mientras los encargados del sonido trataban desesperadamente de arreglar la falla en el instrumento.      Indovina presentó “Forever”, un tema que escribió en 1992, para el cual salieron todos, solició a Balderas tocar el piano mientras él improvisaba una canción en la cual relataba todo lo que quería hacer, pero no podía sin su “freaking guitar”.       Pese a tomarlo con humor, la impotencia de Indovina se hizo presente y ofreció disculpas a la gente, en tanto, los técnicos trataban de hacer que alguna de las dos guitarras funcionara, pero el sonido simplemente no salía, como consecuencia el grupo decidió hacer una pausa de 15 minutos para dar tiempo a que el percance se solucionara.      Al regresar, Johnny brindó disculpas a sus seguidores y aclaró que lo ocurrido era algo fuera de sus manos, la agrupación decidió seguir, aún sin este elemento primordial para él; bajó del escenario y cantó directo al público, sobre todo a las mujeres, a quienes tomándoles la mano les dirigía la melodía, lo cual agradecieron pues la calidad de su voz y la interpretación de los músicos fue impecable durante la velada.      Por su parte, la desesperación y trabajo de los técnicos continuaba, lo que hizo retumbar un sonido que molestó al vocalista, quien sin el micrófono pidió a los técnicos soltar los cables para no ser interrumpido, y al subir al escenario hizo una seña al técnico de basta, pues era evidente que la solución no llegaría.       Después de tres temas más, unas palabras a su gente y el anuncio de sus próximas presentaciones, a las 21:55 horas Indovina se disculpó e indicó que quedaba a deber cinco canciones. Lejos de molestarse, la gente se puso de pie y aplaudió con fuerza, otorgando también reverencias.