Dioniso y el espíritu de la música

*Desde la antigüedad, la relación entre música y vino ha estado plasmada en múltiples escritos y tradiciones

*Desde la antigüedad, la relación entre música y vino ha estado plasmada en múltiples escritos y tradiciones

Por Cristóbal Torres

México, 21 de noviembre (Notimex).— En la sala Murray Schafer de la Fonoteca Nacional se llevó a cabo la charla "El vino y la música: historias entrelazadas", a cargo de la historiadora Gabriela Baz y el investigador Theo Hernández, quienes hablaron sobre la figura de Dioniso, dios griego del vino y relacionado con el lado más pasional de la naturaleza humana, en contraposición con Apolo, identificado más con la razón.       Gabriela Baz explicó que además de ser historiadora del arte, también es sommelier, lo cual le ha permitido conocer el vino desde diferentes perspectivas. Resaltó que en México la ingesta per cápita de vino es casi nula en comparación con otros países europeos, como Francia, donde incluso es parte de la canasta básica. Narró la historia de la bebida desde sus orígenes, tres mil años antes, pasando por Egipto hasta el Imperio Romano.       Señaló que a pesar de existir otras deidades relacionadas con el vino en civilizaciones incluso más antiguas que la griega, como los sumerios y la antigua Mesopotamia, Dioniso ha prevalecido en el imaginario contemporáneo.       Por su parte, Theo Hernández aterrizó la figura de este dios en su manifestación musical, y señaló que una característica de la música dionisiaca en el imaginario griego es que no se puede cantar, a diferencia de lo apolíneo. Reprodujo extractos de la ópera El Orfeo, de Monteverdi, estrenada en 1607. "Rompe con la polifonía del Renacimiento, asigna valores a los instrumentos simbolizando cuándo está arriba y cuándo abajo. Es la primera aria relacionada con Apolo", dijo el investigador del Catálogo de Música de Concierto de la Fonoteca Nacional.       Además leyó un fragmento de Arístides Quintiliano, autor de uno de los pocos tratados musicales provenientes de la antigua Grecia, para demostrar que la música no tenía una dimensión de entretenimiento, sino de educación. "Únicamente la música se extiende por toda la materia y atraviesa el tiempo, tiene la capacidad de suministrar la razones de comprender el alma, tanto individual como del universo", citó.       El investigador cerró con la reproducción de "El castillo moro", de Agustín Castellón Campos "Sabicas", a manera de ejemplo de música dionisiaca, y refirió que Sabicas no sabía escribir música; pero eso no le impidió ejecutar piezas de gran calado, lo cual ejemplifica el espíritu pasional encarnado por Dioniso.