Un museo invadido por el jazz...

*Con el propósito de difundir este género musical en espacios diferentes a los convencionales y atraer a nuevos públicos, en 2014 el Museo Nacional de la Revolución creó el proyecto Tabacalera Ja...

*Con el propósito de difundir este género musical en espacios diferentes a los convencionales y atraer a nuevos públicos, en 2014 el Museo Nacional de la Revolución creó el proyecto Tabacalera Jazz Club, el cual se suma a la celebración por el aniversario del recinto museístico inaugurado el 20 de noviembre de 1986

Por Cristóbal Torres

México, 15 de noviembre (Notimex).— Como parte de los festejos del 33 aniversario del Museo Nacional de la Revolución, el Tabacalera Jazz Club ofreció un concierto especial —en el patio norte de la Plaza de la República— a cargo de las agrupaciones Ojos de gato, Tonatiuh Mejía Trío y Río Cuarteto.       Ojos de gato dio inicio al recital con unas 40 personas distribuidas en las poco más de 90 sillas colocadas para un público que prefería mojarse en las fuentes, a pesar del intenso frío y la seria amenaza de lluvia sugerida ante la visión del cielo nublado.       Su participación incluyó guitarra, fagot, contrabajo y un saxofón alternando con clarinete; todos los instrumentos sonaron con absoluta claridad —pese al todavía constante tráfico vehicular que rodeaba al Monumento a la Revolución—, ello gracias a una consola muy bien manejada por el ingeniero de audio.       Tonatiuh Mejía Trío continuó con la música, mientras todas las sillas fueron ocupadas por los asistentes al concierto. Bajo, batería y teclado sonaron sin mayor problema; sin embargo, en medio de su segunda pieza, la lluvia comenzó a caer y aunque lograron aguantar hasta el final —a pesar de estar casi nueve minutos tocando bajo el agua—, se optó por continuar su presentación dentro del museo.       Aunque hubo gente que se retiró, más de la mitad aguardó pacientemente. "Gracias por esta muestra de amor por la música", dijo Tonatiuh, y después de acomodar, conectar y ecualizar ellos mismos sus instrumentos —ya no había ingeniero ni consola— ultimaron una presentación muy aplaudida por los presentes.       La velada terminó con Río Cuarteto, un ensamble de batería, bajo, saxofón y teclado. Fueron los únicos que no llevaron partituras; su repertorio fue sonando conforme alguno de los miembros lo sugería. Aunque su acto tuvo mucho de improvisación, evidenciaron un enorme trabajo previo que les permitía dialogar en conjunto con su propio instrumento. "Somos Río, porque así como ningún hombre puede bañarse dos veces en el mismo río, nosotros no tocamos dos veces la misma canción de igual forma...", explicaron en su presentación, dando fin a una noche que festejó el 33 aniversario del museo.