LITORAL

UNIVERSALIZAR LA CALLE, EL PODER DE JORGE AMADO

UNIVERSALIZAR LA CALLE, EL PODER DE JORGE AMADO

Hacer de la vida sencilla una obra literaria de proporciones universales fue la principal característica del escritor brasileño Jorge Amado. El autor de obras reconocidas en todos los rincones del mundo como Gabriela, clavo y canela (1958) o Doña Flor y sus dos maridos (1966) supo hacer de la lengua popular, de la calle, el que hablan las personas y comunes, con una muy fuerte carga de modismos, un lenguaje reconocido por cualquiera de los lectores en los 50 idiomas a los que ha sido traducida su obra. Eso sí, con mucha alegría, ironía y festividad.

Jorge Amado nació el 10 de agosto de 1912 en la Hacienda Auricídia, en Itabuna, una plantación de cacao ubicada en el estado de Bahía, noreste de Brasil, y al año de nacido su familia se mudó a la cercana ciudad de Ilhéus, a la orilla del mar, de donde salió para realizar sus estudios en la ciudad de Salvador de Bahía. Desde chico su creatividad, imaginación y fantasía fue alimentada por las historias que escuchó en el seno de su familia, y esas dos fuentes, vivir en una ciudad pequeña y popular y las narraciones familiares fueron, fueron la simiente de su obra literaria.

Bahía fue la zona a la que llegaron los conquistadores portugueses en 1500 y por muchos años fue la capital del país. Era y es, por lo tanto, una zona de comercio y de llegada de los esclavos procedentes de África. Es decir, una región de mucha cultura popular, bulliciosa, con mucha vida en las calles, de donde saldrían los personajes que Amado pinta en sus novelas. Gente sencilla, como la que vive al lado de la casa de cualquiera. Plomeros, cargadores, futbolistas, sambistas o músicos, y niños de la calle. Por eso, en sus libros se verá que ocupan los primeros papeles ese tipo de personas, las que proceden de las clases bajas, nunca los de la sociedad favorecida.

Bahía, para entender bien el contexto en el que se formó el escritor, es un caldero muy vivo de expresiones culturales -popular y no tanto- de todo tipo: música, danza, literatura. Entonces, es una urbe que genera sus expresiones a partir del amalgamiento de ambos estratos culturales, que tiene mucho que ver con que sea una zona eminentemente productora de cacao, como la hacienda en la que nació Amado, explica a Litoral Ana Gilka Duarte Carneiro, directora del Centro Cultural Brasil-México.

Amado habla en su obra de las personas populares, de cómo enfrentan su vida diaria, los peligros que enfrentan, sus emociones, y su literatura no se entendería si no se entiende que creció en esa parte del mundo. Otra forma de decirlo es que no sería el escritor que es reconocido alrededor del planeta si no hubiera nacido donde lo hizo, porque que quedó muy marcado de la cultura popular que se ha explicado.

Entonces, anota, lo interesante es ver cómo se convirtieron en universales las historias que cuenta en su literatura, sus personajes, sus amores; las mujeres que sufren, aunque no dejan de luchar, los hombres que son muy buenos, pero luego son unos sinvergüenzas; cómo es que perfiles tan del noreste brasileño han cautivado al mundo, son apreciados en cualquier rincón de la Tierra, en diferentes culturas a la brasileña. Pero eso es lo que hace a los grandes escritores, resignificar todo ese bagaje cultural gracias al genio del autor.

Un elemento más que se debe conocer del también autor de obras como Cacao (1933), Capitanes de arena (1937) y Tieta de Agreste (1977) es su compromiso social, político, de izquierda, que incluye su militancia en el Partido Comunista de Brasil, en el que fue muy activo e incluso fue electo diputado. Lo anterior tiene relevancia porque los personajes principales de su literatura emanan de los sectores populares, no son de las clases altas. Es el esclavo, la prostituta, el vendedor, el niño de la calle, no el coronel o el hacendado. Era, pues, muy consecuente.

Duarte Carneiro recuerda que Amado pertenece a la llamada Generación del 45, en la que también confluyeron Carlos Drummond de Andrade, Manuel Bandeira, Joao Cabral de Melo Neto y Ledo Ivo, pero en la que militaron artistas de diversas expresiones, incluso pintores y cineastas, y que en grupo mantuvieron una postura social, tomaron temas sociales en parte porque, como su nombre lo indica, formaron ese núcleo al término de la Segunda Guerra Mundial, lo que les llevó a reflexionar sobre la literatura que se debería hacer después de que la humanidad puso en riesgo su existencia.

Acercarse a su literatura, que abarca más de 20 novelas, entre las que también se puede nombrar a País de carnaval (1931) y Teresa Batista cansada de guerra (1972), es saber que se trata de un autor nacional para Brasil, que además de ser parte de la formación escolar todo brasileño que practica la lectura conoce alguna obra suya, y muchos más lo comentan a través de múltiples trabajos en los medios de comunicación, radio y televisión principalmente, aunque también en el cine, a partir de sus novelas.

Al hablar de la vida popular en las pequeñas ciudades, en Salvador de Bahía, rompió además con la tradición de su hechura en las grandes urbes de Sao Paulo y Río de Janeiro, que forman una especie de eje cultural en Brasil, anota al asegurar que actualmente en Brasil se le sigue admirando, leyendo, produciendo programas de televisión con sus obras. Sus libros marcaron una época y siguen estando vigentes, no obstante que el lenguaje popular en el noreste del país haya variado, por su propia evolución.

Tras expresar su admiración por saber que en México tiene un amplio número de lectores, anota que otra de sus afluentes literarios son los viajes que hizo, que tuvo que hacer y que lo llevaron a países de Sudamérica y Europa, de los que también aprendió mucho.

Jorge Amado se gradúa en la Facultad Nacional de Derecho de Río de Janeiro, aunque nunca ejerce la abogacía, y por ese tiempo se desempeña en periódicos del país. En 1933 se casa con la también escritora Matilde Garcia Rosa, con quien tiene una hija, Lila. Forma parte de la Asamblea Nacional Constituyente, por el Partido Comunista Brasileño (PCB), siendo el autor de la ley que asegura la libertad de culto religioso. En 1945 se casa con la también escritora Zélia Gattai, con la que tiene dos hijas, Zélia y Paloma.

Vive dos exilios, primero en Argentina y Uruguay y después en Francia, éste al ser declarado proscrito el Partido Comunista en 1947, y en Checoslovaquia. En 1955 regresa a su país y se dedica por completo a escribir, pasando su militancia política a segundo plano. Eterno candidato al Premio Nobel de Literatura, entre los reconocimientos que recibió sobresalen el haber sido miembro de la Academia Brasileña de Letras y Doctor Honoris Causa por diversas universidades; el título de Obá de Xangô en la religión Candomblé. Jorge Amado muere en Salvador de Bahía el 6 de agosto de 2001.