LITORAL

POESÍA DE CECILIA MEIRELES

POESÍA DE CECILIA MEIRELES

Infancia

Se llevaron las rejas del balcón

desde donde la casa se avistaba.

Las rejas de plata.

Se llevaron la sombra de los limoneros

por donde rodaban arcos de música

y hormigas rojizas.

Se llevaron la casa de verde tejado

con sus grutas de conchas

y sus vitrales de flores empañadas.

Se llevaron a la dama de viejo piano

que tocaba, tocaba, tocaba

la pálida sonata.

Se llevaron los párpados de antiguos sueños,

y dejaron solamente la memoria

y las actuales lágrimas.

Canción

Puse un sueño en un navío,

y el navío sobre el mar;

abrí el mar con mis dos manos

y lo hice naufragar.

Tengo las manos mojadas

de azul y olas entreabiertas;

color fluye de mis dedos

tiñe arenas desiertas.

El viento vino de lejos,

la noche, curva de frío;

bajo el agua va muriendo

mi sueño, y en su navío…

Lloraré lo necesario

para hacer la mar crecer,

el navío se irá al fondo,

sueño, a desaparecer…

Luego ya, todo perfecto:

playa lisa, lisas aguas.

Ojos secos como piedras,

y mis dos manos quebradas.

Retrato

No tenía este rostro que tengo

tan calmo, tan triste, tan magro,

ni estos ojos tan vacíos,

ni el labio amargo.

No tenía estas manos sin fuerza,

tan paradas, tan frías, tan muertas.

no tenía este corazón

que ni se muestra.

Y no entiendo esta mudanza,

tan simple, tan cierta, tan fácil.

¿En qué espejo se perdió

mi rostro grácil?