Antonio Malpica mira hacia el cielo

*En Imagina que no hay cielo, los hermanos Oroprieto Laguna habrán de encontrar una manera de sortear la crisis financiera vivida en México durante los años 90, aunque sea timando a la familia...

*En Imagina que no hay cielo, los hermanos Oroprieto Laguna habrán de encontrar una manera de sortear la crisis financiera vivida en México durante los años 90, aunque sea timando a la familia...

Por Carolin González

México, 8 de noviembre (Notimex).— En la novela Imagina que no hay cielo, el escritor Antonio Malpica (Ciudad de México, 1967) comparte una historia con mucho humor, bajo la pretensión de que el lector la pase bien; pero a la vez se intenta acercarlo un poco a la elaboración de cierta reflexión.       En entrevista con Notimex, el autor manifestó que esta comedia guarda relación con otro tipo de detalles, algunas críticas veladas al interior, “y la principal es que nosotros, quienes de alguna manera seguimos una religión, de pronto miramos más hacia arriba y hacia los lados”.       Imagina que no hay cielo cuenta la historia de los hermanos Oroprieto Laguna, quienes encuentran una peculiar forma de hacerle frente a la crisis económica que México vivió en los años 90, cuando ven la oportunidad de estafar a su propia madre.       “Uno de los hermanos se da cuenta de que un señor, quien es un pasajero dentro del mismo 'pesero' en donde ellos viajan, resulta ser idéntico a su papá”, refirió el escritor. A partir de ahí crea “una historia de situaciones absurdas, las cuales llevan a más situaciones absurdas", hasta que eso deriva en una realidad sin sentido.       Antonio Malpica recordó que fue calamitosa esa crisis financiera por la cual atravesó el país en la historia reciente: “[resultó] tremenda, me acuerdo que el sueldo literalmente se me fue a la mitad. Me gustaba esa época, y necesitaba que tuviera ese saborcito de lo histórico, de algo que pudiera haber pasado”.       En suma, dijo, es un libro eminentemente humorístico, el cual "me gustaría que se viera por ese lado; es la botanita, el postre, la comida ligera. No es nada pretencioso. Creo que lo escribí justo con esa necesidad de divertirme y divertir al lector. Y sí, tal vez, mover un poco a la reflexión”, concluyó.