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VOZ ORIGINAL

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OBRA LITERARIA DE JUAN RULFO ES ACERCADA A LENGUAS ORIGINARIAS

Muchos son los niveles de lectura que se pueden dar a los cuentos que conforman El llano en llamas, obra principal del escritor tapatío Juan Rulfo. Las tradiciones y las creencias de los pueblerinos, su religiosidad; el abandono del Estado para con los campesinos; el habla pueblerina; la vida diaria apartada de cualquier canon urbano; el engaño al que son sometidos los campesinos; la religiosidad; la lucha armada (cristera principalmente) y la decepción por sus resultados, y varios más. Pero sin duda una constante en los 17 textos es la violencia y la muerte.

Esta obra literaria es la más conocida del escritor nacido el 16 de mayo de 1917 en Apulco, Jalisco, de tal manera que a la fecha ha sido trasladada a 21 lenguas diferentes, entre ellas el hñahñu, lo cual se debe al trabajo del escritor, catedrático y traductor Raymundo Isidro Alavez, quien tiene en su haber otros doblajes, como el de la novela corta Aura, de Carlos Fuentes; El principito, de Antoine de Saint-Exupery; La visión de los vencidos, de Miguel León-Portilla, y capítulos de El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, para una edición políglota internacional.

En charla con Litoral, el académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) recuerda que su traducción de una de las obras más emblemáticas de la literatura mexicana se debió a una beca que consiguió para realizar una estancia en el Centro Internacional de Traducción Literaria, que se encuentra en Banff, Alberta, Canadá. Añade que fue suya la propuesta de esta traducción y fue aceptada, por lo que pudo convivir con traductores de otras lenguas y países, de diferentes edades.

La traducción del libro de cuentos ya estaba avanzada y esa estancia sirvió para completar el traslado al idioma que sobre todo hablan los habitantes originarios de su estado natal, Hidalgo, y en su residencia en Canadá tuvo contacto con 44 traductores internacionales, entre compañeros de oficio y asesores. Se trata de un sitio en el que hay mucha interacción, intercambio de opiniones y saberes, y se termina haciendo amistades, aclara.

Por ese tiempo se enteró también que Pedro Páramo, novela también de Juan Rulfo, se ha traducido a 50 idiomas y El llano en llamas a 20, por lo que con su trabajo suma 21. Se trata de un volumen en el que los textos hablan comúnmente de la muerte y se enmarcan en los años posteriores al término de la Revolución Mexicana y también a la lucha cristera.

Recuerda que en Banff le preguntaron por qué había elegido traducir esa obra, si hablaba mucho de la muerte, y les explicó que para los mexicanos ese tema adquiere otro sentido, no nos da miedo. La obra de Rulfo es admirable, es conocida en todo el mundo, y tiene mucho sentido para los mexicanos, añade al mencionar como ejemplo el cuento Nos han dado la tierra, pues tiene mucho que ver con lo que viven los campesinos y también con los pueblos originarios.

Al hablar de cómo lleva a cabo su trabajo de traducción, menciona que estudia muy bien la obra que va a trasladar, es decir la lee varias veces, profundamente; investiga todo lo que puede sobre su autor, su vida, otras obras; y busca lo necesario que se ha escrito sobre ese autor y la pieza, para tener el panorama más completo y encontrar las palabras más adecuadas, de acuerdo con el contexto del autor, su etapa de vida y las lecturas que pueden hacerse de su trabajo, de las palabras o imágenes que utilizó.

La tarea no era fácil y el principal obstáculo a vencer es el lenguaje, porque llega a suceder que en hñahñu no existen todas las palabras del español, y en ese caso lo que hace es utilizar un grupo de palabras para describir ciertos objetos. Como ejemplo cita a la palabra sofá, que no existe en otomí, por lo que entonces buscó un mueble con características similares, que en este caso es banca, pero debe precisar que se trata de una banca larga y cómoda.

Otra opción es utilizar neologismos, es decir crear una palabra que tenga raíz hñahñu que complementa con terminaciones en la misma lengua que le den sentido, para que se entienda que es como una banca, pero con características nuevas o diferentes, continuando con el mismo ejemplo, finaliza.