La naturaleza abstracta de Czukerberg

*Presenta su primera exposición individual: Adamá

*Presenta su primera exposición individual: Adamá

Por Cristóbal Torres

México, 29 de octubre (Notimex).— Evocando recuerdos de sitios que ha visistado, la artista plástica Mónica Czukerberg presentó Adamá, la primera exposición que presenta de manera individual y en la que incluye pinturas elaboradas de 2017 a 2019.       Durante la inauguración de la muestra que se encuentra en la sala Felisa Román de la Galería Óscar Román y que estará abierta al público hasta el 2 de noviembre, la también escultora dice en entrevista con Notimex que la muestra "es un paso importantísimo en mi carrera, es algo que todo artista está buscando”.       La exposición se divide en cuatro espacios donde la mayor parte de obras son de nuevo cuño, predominantemente de 2019. Siete meses tardó Czukerberg en realizar la mayoría de las piezas que conforman Adamá, en una labor que ella misma considera como "exprés".       “Llevo muchos años pintando, pero especialmente esta serie ya fue pensada para esta galería y entonces salió en corto tiempo. Lo disfruté mucho y surgió muy bien”, comenta.       Algunas de las pinturas mostradas van de lo más evocativo con títulos como "En llamas" (2019) y "Oceánico" (2019), hasta lo más abstracto como "Resurgir" (2019) y "Origen" (2019). En esta colección, agrega, me he basado más en la naturaleza; lo defino así porque trato de mostrar elementos que vemos todos los días en nuestro alrededor.       Aunque está basado en la naturaleza, Czukerberg tuvo cuidado de no encasillarse “en el típico cuadro del árbol, de la hoja o de la flor; sino llevarlos a un concepto abstracto que haga al espectador pensar, reflexionar y cuestionarse”.

Colores agua

La muestra inicia con una pintura titulada “Oleaje”; la artista la usa de ejemplo para explicar su proceso creativo: “desde un inicio yo quería utilizar tonos agua que obviamente me reflejaran algo que tuviera que ver con dicho elemento; de ahí fueron surgiendo las formas que dan resultado a la composición”.       “Generalmente pienso en el concepto, sobre todo en el colorido que quiero mostrar; me gusta muchísimo usar toda la gama de colores, entonces trato de pensar en qué color quiero enseñar. El colorido me da la forma que estoy tratando de expresar”, abunda.       Algunas obras también parten de los recuerdos que ella guarda de los sitios que ha visitado, por ejemplo, Japón. “Ahí sí es muy claro que es un recuerdo que tengo de mi viaje a ese país; el cuadro salió de esa imagen que tenía en mi cabeza”.       — ¿Lo mismo sucedió con los cuadros “Oaxaca” y “Mérida”? —Exacto —responde—, todos esos son recuerdos de lugares o imágenes que vi de algún lugar donde el colorido me impactó y dije: este rosa es Oaxaca, este naranja es Mérida.       Las piezas más antiguas datan de 2017: "Atardecer" y "Anochecer", en una sala que también es compartida con la serie: "Tejiendo el universo" I, II y III donde, además de acudir al acrílico sobre tela, también añade cuerdas a la composición.       Esa serie, Mónica Czukerberg la pensó como un tríptico del Universo. Durante el proceso se me ocurrió cortar los lienzos, mezclarlos entre ellos, algo que nunca había hecho”, explica la pintora. Una vez mezclados se dio cuenta de que tenía “un universo cortado y no quise que fuera así”; entonces reconstruyó la pintura utilizando cuerdas.