Alas y Raíces preserva la tradición oral

*El autor Antonio Rodríguez “Frino” asegura que la principal labor del programa ha sido la diversificación de las disciplinas artísticas que pretenden acercar a la gente

*El autor Antonio Rodríguez “Frino” asegura que la principal labor del programa ha sido la diversificación de las disciplinas artísticas que pretenden acercar a la gente

Por Cristóbal Torres

México, 24 de octubre (Notimex).— En enero del año en curso, el escritor Antonio Rodríguez “Frino” fue designado coordinador del proyecto Alas y Raíces, instancia de la Secretaría de Cultura encargada de acercar las actividades artísticas al público infantil y juvenil.       En entrevista con Notimex, el autor coahuilense mencionó que la principal labor de Alas y Raíces ha sido “la diversificación de las disciplinas artísticas que buscamos acercar a la gente”.       El sociólogo consideró que hay prácticas que forman parte de la vida diaria de los jóvenes que pueden ser muy útiles para desarrollar habilidades artísticas; “pueden acercarlos a discursos gráficos, plásticos, literarios y líricos”, dijo.       Un ejemplo de ello son los controvertidos talleres de memes. “Podría parecer algo muy cuestionable”, reconoció “Frino”, pero "puede ayudar mucho para iniciarlos en la noción de composición, e incluso desarrollar un pensamiento crítico y de denuncia”.       En el marco de la visita de Alexis Pimienta a la Ciudad de México, el pasado 18 de octubre en el Centro Nacional de las Artes, Antonio Rodríguez expuso que existe una función social al mantener viva la tradición oral.       “Los muchachos que crecen activando sus habilidades de improvisación con décimas, a través de registros propios de nuestra oralidad como el son jarocho o el huapango, tienden a desarrollar aspectos como la resiliencia y el trabajo en equipo”, sostuvo.       El funcionario consideró que “estas prácticas de tradición oral viven en aquellos resquicios donde la cultura de masas no cumple una función social”.       Aseguró que existe una intensa actividad por todo el país que, a pesar de no darse a conocer, vive de manera intensa, y un ejemplo de eso son las comunidades de Sierra Gorda, región que abarca las entidades de Querétaro, San Luis Potosí y Guanajuato.       “El altísimo índice de migración que tiene esa zona del país sigue manteniendo viva la práctica del huapango, no sólo en esos sitios sino también en California y Texas, en Estados Unidos”, mencionó.       “Esta práctica que nos parecería una tradición más artística y estética, su manera de cantar, bailar, cumple una función social importante para la sobrevivencia de estas comunidades”, dijo, al sentenciar: “que no estén a la vista o en primer plano, no significa que no jueguen una función importante”.       Como parte de esta labor de fomentar la tradición oral, Antonio Rodríguez expresó que en la actualidad existen talleres en diversos lugares de la República mexicana donde, a través de métodos lúdicos, se busca inspirar a las nuevas generaciones.       “Ana Sarina Palafox tiene dos talleres en Veracruz; Francisco Ocampo tiene uno que se llama: ‘Canta como marciano’, en Morelos; Erika Medellín tiene ‘Lluvia de versos' en Chicontepec, Veracruz; Gloria Trujano cuenta con ‘Son jarocho, verso tradicional’, y Julio Vallejo tiene un taller de zapoteco”, enlistó el funcionario.