Libros en Oaxaca: la mujer, tema central en la feria

Por Iván Santiago Marcelo

Por Iván Santiago Marcelo

[La Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO), que se inicia este sábado y concluirá el próximo domingo 27 de octubre, estará dedicada a las mujeres.]

México, 19 de octubre (Notimex).— Las ferias de libros, al igual que muchas otras actividades culturales, han sido espacios básicamente patriarcales, asegura la escritora, traductora y activista de derechos lingüísticos del pueblo indígena ayuujk Yásnaya Aguilar Gil (Ayutla Mixe, Oaxaca, 1981):      —En general podemos ver ferias en la que la presencia o la decisión de las mujeres es soslayada; incluso en la propia historia de la literatura el trabajo de las mujeres siempre ha sido invisibilizado. La literatura, y por lo tanto las ferias de libros, han sido espacios de prominencia patriarcal.      En entrevista con Notimex, Yásnaya Aguilar Gil dice que en la producción literaria occidental ha habido mujeres que han dado grandes aportes escriturales, como en todos los aspectos de la vida social, “pero ha habido un borramiento”:      —Poco a poco se ha empezado a quitar esa censura, pero a pesar de todas las condiciones materiales en las que esas mujeres han desarrollado su trabajo sí ha habido una buena producción. Pero se las borra, a las mujeres. Las propias mujeres están luchando en que esta censura o este borramiento de la historia deje de suceder y se reconozca lo que es.      “En la historia de la literatura estándar, durante mucho tiempo no se le ha reconocido a la mujer su trabajo. No solo en la parte de la escritura, sino en el que han participado de manera gratuita sosteniendo el trabajo literario de muchos hombres. Mucho del trabajo de la literatura está sustentado en el trabajo invisibilizado de las mujeres”.

Literatura multilingüe

Aguilar Gil señala que si para los escritores indígenas es difícil destacar en la literatura, cuantimás para la mujer:      —No hay editoriales suficientes que estén publicando en una gran diversidad de lenguas. Cada vez que se habla de la literatura mexicana se habla como si esta fuera siempre producida en español. La literatura mexicana debe ser multilingüe. Si no, no es mexicana.      La autora mixe dice que a pesar de esas lesivas condiciones han destacado varias mujeres, escribiendo en diferentes lenguas indígenas, entre ellas Irma Pineda, Natalia Toledo o Enriqueta Lunes:      —Muchas de esas mujeres están involucradas en la defensa de los territorios y de los pueblos indígenas. Este trabajo literario no está desligado de su labor por la comunidad y en defensa de la cultura indígena.      Se crean, por lo demás, “ciertos espacios exclusivos para quienes escriben en lenguas indígenas”:      —Y no hay una apertura para discutirlo, lo cual es fundamental, además del racismo existente desde hace 500 años contra los pueblos y lenguas indígenas.

Feminicidios

Aguilar Gil, integrante del Comité Literario de la FILO, dice que esta feria no solo centra su tema en la mujer sino más del 60 por ciento de la participación en el encuentro literario está conformado por mujeres.      Habrá diversas reflexiones en torno a las distintas actividades femeninas, desde el trabajo doméstico hasta la lucha indígena pasando por la “disidencia sexual”:      —Se hablará en un contexto donde las mujeres no sólo estamos siendo excluidas tanto sistemática como históricamente. Además se nos está yendo la vida. Hemos visto la cantidad de feminicidios ocurridos en México, por lo que me parece fundamental que se abran este tipo de discusiones.

Premio Aura Estrada

Los papeles que a veces se le dan al ser femenino en la literatura “pueden promover una visión cerrada de lo que significa ser mujer”, asegura Natalia Trigo (Puebla, 1990), quien será reconocida con el Premio Internacional de Literatura Aura Estrada durante el 39 Feria del Libro de Oaxaca.      —Aunque creo que en la actualidad se están escribiendo muchos textos que desvinculan a la mujer de esos papeles que se tenían consagrados a ella en la literatura —declara. Creo que es interesante que haya muchos autores o autoras que están desvinculando a la mujer o que están de alguna manera diversificando y complejizando lo que significa e implica ser una mujer.      Natalia Trigo, radicada en Houston, Texas, fue elegida para recibir el premio Aura Estrada entre 182 participantes de México, Estados Unidos y Canadá por su obra Marfa, una novela que habla de las experiencias de una mujer que se enfrenta a una situación incierta en su estatus migratorio en Estados Unidos. Su circunstancia se complica con la presencia de su hija, su ex pareja y sus amantes fortuitos, que cuentan con una situación legal y étnica distinta a la suya:      —Para mí es un honor y un orgullo recibir el premio. Ha sido un aliciente para seguir trabajando y para seguir creando. El premio puso en perspectiva muchas cosas de mi proceso creativo.      Añade que, en el momento de escribir, se tiene que tener una “importante capacidad de reflexión” para seguir hablando de temas que atañen a todos:      La escritora mexicana, egresada de la Universidad Iberoamericana Puebla, dice que el enfoque de su novela “iba un poco más en el sentido de que no todas las migraciones se viven de la misma manera”:      —Porque no es lo mismo ser un migrante documentado que uno que no lo es, por supuesto. Y estamos tan acostumbrados a la violencia que vivimos a diario que a veces ya no la percibimos. Quizás yo por eso decidí hablar más de la estancia que de la travesía por las fronteras. El tema me toca personalmente por mi circunstancia en Estados Unidos, pero también porque he estado investigando y leyendo durante mucho tiempo sobre esos casos.      Trigo considera que todos tenemos amigos, familiares o personas cercanas que han atravesado por alguna situación migratoria en algún momento, o hemos escuchado historias sobre el tema:      —Algo que se me hace interesante es ver cómo ahora nos toca convivir con migrantes en nuestro propio país, cómo México se está enfrentando a esta situación. Es algo que me toca personalmente, pero de la misma manera que nos toca a todos.

Palabras ausentes

En su obra Marfa, Natalia Trigo escribe sobre la migración sin mencionar palabras como “frontera”, “país”, “muro” o “migrante”. Dice que a principios del siglo XX, cuando se escribía de migraciones, siempre se hablaba de la travesía con cierto tinte entre patriarcal y misógino:      —En donde las mujeres se veían relegadas, ya sea a los deseos de los migrantes o eran una especie de símbolo de la patria. A mí me interesaba expandir un poco la discusión, meter en debate contextos migratorios de la actualidad, contextos que se están escribiendo desde México o Estados Unidos.      Para la escritora no es algo nuevo que se quiera dar otro papel a la mujer en la literatura, como ella lo está haciendo:      —Hay muchos autores que están intentando hacerlo no solo con las mujeres en la migración, sino con muchos otros aspectos sociopolíticos importantes —acota.      De estas y otras cuestiones recalcadamente femeninas se hablará en la Feria del Libro que comienza este sábado en Oaxaca.