De Aztlán a Tenochtitlán

*Uno de los lugares emblemáticos de La Merced que se ha convertido en referente cultural de todas las generaciones es la Plaza Aguilita, en donde diferentes voces se han sumado para recuperar el espa...

*Uno de los lugares emblemáticos de La Merced que se ha convertido en referente cultural de todas las generaciones es la Plaza Aguilita, en donde diferentes voces se han sumado para recuperar el espacio público, la convivencia social y la realización de proyectos culturales de alto impacto

Por Juan Carlos Castellanos C.

México, 19 de octubre (Notimex).— El investigador Joaquín Aguilar Camacho anda tras las huellas de nuestros ancestros, de Aztlán a Tenochtitlán, y en esa ardua labor cultural y comunitaria promueve la identidad y el arraigo como parte de la reconstrucción, tanto del individuo como de la sociedad mexicana.       Investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACDMX), a través del Centro Cultural Casa Talavera, y responsable del Programa de Espacio Público y Extensión Cultural, explicó que este año se ha resignificado a la Plaza Aguilita como punto fundacional de la Ciudad de México.       "Hace un año la Asociación Ruta de Aztlán a Tenochtitlán, la cual promueve el rumbo que se sigue de Aztlán Chicomóztoc a México Tenochtitlán, y en el mítico andar de los abuelos, los viejos saben que no es el Zócalo el lugar donde se fundó la hoy Ciudad de México, sino la Plaza Aguilita en La Merced.       Estrategas de dicha asociación fueron guiados por el Consejo de Cultura del barrio de La Merced, Centro Cultural Casa Talavera, vecinos, comerciantes y locatarios de los 11 mercados del rumbo, actores culturales de La Merced y cronistas del Centro Histórico hasta la Plaza Aguilita.       "Se llevaron una sorpresa, porque ancestralmente la plaza era un espacio sucio, devastado y plagado de comercio informal. Lo que encontraron fue una plaza recuperada como espacio público, organizada y sin puestos semiambulantes, desde el trabajo cultural que hace Casa Talavera", señaló Aguilar Camacho.       De esa manera, al tiempo en que los abuelos recorren la ruta de Aztlán a Tenochtitlán hasta llegar a la Plaza Aguilita, Casa Talavera sigue consolidando su trabajo de apropiación y recuperación de espacios públicos en un territorio tan grande y complejo como es La Merced, con toda su riqueza patrimonial.

Un andar que inició en el año 1111

"La diversidad cultural que se integra y cohabita en este barrio, hace de La Merced una zona sofisticada, compleja, interesante y deliciosa. Desde este modelo de trabajo apuntalamos el arte como motor de transformación social, porque generamos procesos participativos y acercamientos culturales", agregó el investigador.       ¿Para qué el arte?, ¿para qué la cultura?, preguntó el entrevistado, cuya imagen delata al amante del bien decir, de quien ama sus raíces, de quien se preocupa y se ocupa por restablecer el tejido social en esa zona a la que en ocasiones nada más se le observa desde una óptica roja, o al menos amarillista.       Y él mismo se responde: “Para generar el arraigo y la identidad en la gente, sobre todo en los jóvenes de La Merced para que ubiquen, revaloren y cuiden su patrimonio cultural. Para que todos volvamos a ver la Plaza Aguilita, no solo como un espacio hoy recuperado, sino como algo importante dentro del patrimonio, el mito y la cosmovisión mexicana".       Así, en palabras de Aguilar Camacho “hoy se unen pasado y presente en un caminar continuo. Se verán en las sombras de la luna siluetas de seres nobles que inician un andar, como el que iniciaron los abuelos en el año 1111 de la era cristiana, cuando salió la primera peregrinación de los aztecas”.       Y hoy, añadió, “908 años después, el destino nos da a nosotros la oportunidad de seguir esos pasos”. Ciertamente, al caer el sol, hasta la Plaza Aguilita llegaron los abuelos en su recorrido de la ruta, similar de un Aztlán Chicomóztoc a México Tenochtitlán. Fueron recibidos por la gente de La Merced con flores y cantos.       "La ruta andada este 2019 fue guiada por la sabiduría ancestral para reencontrar los lugares sagrados y redescubrir los conocimientos, culturas y tradiciones que preservan los pueblos originarios. Por esta vía se da vida, espíritu y fuerza a la esencia de nuestras raíces culturales, para que renazca nuestra Tierra Madre Anáhuak, esencia del México Nuevo", concluyó el experto.