LITORAL

TINTA FRESCA

TINTA FRESCA

LA POESÍA, UN GÉNERO EN BUSCA DE NUEVOS RUMBOS

La poesía tiene que moverse o se va a morir, es hora de que los poetas dejen atrás sus vanidades, sus pensamientos financieros y vuelvan a asociarse de una u otra forma para ver qué tienen en común y qué no, y a partir de ahí comenzar a buscar un rumbo diferente al que tuvieron las vanguardias o las experimentaciones, que ya quedaron atrás, advierte Jorge Asbun Bojalil, autor del poemario Rumbo navegable, que plasma lo que él define como su poética.

En la Librería Rosario Castellanos, de esta ciudad, Asbun conversa con Litoral sobre cuál es su percepción del momento que vive la poesía en México y por qué no proliferan ya grupos literarios como los de otros tiempos; además, se refirió a su propio proyecto poético influido por maestros como Dolores Castro (1923), Raúl Renán (1928) o Alí Chumacero (1918-2010), quienes en su momento lo alentaron a descubrir su propia voz.

Sobre por qué no han cuajado grupos poéticos, en particular, o literarios, en general, como en su momento fueron Los Contemporáneos, el estudioso considera que el llamado grupo de Los Ocho, conformado por Alejandro Avilés, Rosario Castellanos, Dolores Castro, Roberto Cabral del Hoyo, Javier Peñaloza, Honorato Magaloni, Efrén Hernández y Octavio Novaro, y quizá el de La Espiga Amotinada (Eraclio Zepeda, Juan Bañuelos, Jaime Labastida, Oscar Oliva y Jaime Augusto Shelley) fueron las últimas sociedades poéticas visibles, luego, dice, a las nuevas generaciones se les enseñó a ser envidiosos y a que cada quien se abriera paso por sus propios medios.

“Se acabaron las generaciones literarias y eso ha generado una dispersión en cuanto a los lectores, a los estudiosos y a los autores mismos, cada uno pelea por sacar la cabeza, pero nos enseñaron a dejar de asociarnos, ya no hay poetas que se reúnan en los cafés, ya no hay revistas que giren en torno a un grupo, a unos ideales, se acabó y ahí está la carencia de los grandes poetas”, considera Asbun.

¿Pero si es deseable que se asocien de nuevo? Sin duda que sí, explica, básicamente “porque los poetas son gente diferente a la sociedad, a esta competencia que nos han enseñado directa o indirectamente, donde uno tiene celo profesional, como los arquitectos, a ver quién gana, quién construye, y eso llegó al arte, a los poetas, a los dramaturgos, a los pintores, el mejor no me asoció con nadie porque quiero ganar, y nos volvimos competencia, cuando en el arte no hay competencia, porque era de prestigio pertenecer a una corriente”.

En su opinión, algo pasó, porque los artistas son un grupo social que se debe regir con reglas diferentes y no estar a la caza de los premios, los apoyos, entiendo que ser artista es económicamente difícil, y que uno se vuelve tiburón, por aquella sentencia de que la competencia eleva la calidad, pero en el arte eso no aplica y, sin embargo, conozco poetas que escriben al gusto de los jurados del concurso al que aspiran ganar.

“Creo que deberíamos volver a reconocernos como un grupo diferente, socialmente hablando, Niklas Luhmann habla de los sistemas y los entornos, no es erróneo que se ubique a los artistas como el entorno, no podemos ser parte del sistema de ninguna forma y cuando lo eres te estás traicionando y dejas de ser artista, tenemos que entendernos otra vez como entorno, lo cual no quiere decir que nos pongamos a escribir poemas políticos, sino que la función del poeta está en la mirada externa de las cosas, tampoco es casualidad que (Octavio) Paz escriba el Laberinto de la soledad, en París, porque con esa distancia fue que pudo entender más el funcionamiento de una sociedad, lo atacaron por eso, pero ahora es lectura obligatoria en el país.

¿Cómo agruparse? Es una pregunta para la que no tiene una certeza, porque antes las generaciones eran por edades, pero ahora cree que lo que debe privilegiarse son quizá los ideales, “o cómo concebimos la poesía, sin importar las edades, por ejemplo, a mí me inspira mucho la poesía de Jaime Labastida, me nutre, porque me acerco a esa concepción poética, un libro como Lienzos transparentes, de Óscar Oliva, me ha nutrido; Mi nombre en juego, de Raúl Renán, un libro en el que literalmente apuesta su nombre por un trabajo completamente experimental. Son amigos míos que, con los que, sin importar las edades, tenemos algo en común.

"Pero no basta con que alguien diga no asociamos y ya, la consolidación de un grupo no se puede forzar, es algo que deriva de una reflexión personal, de preguntarse qué soy yo como poeta, qué quiero, ganar dinero, becas, por ejemplo, si pensamos en Alí Chumacero, la crítica no lo entendía, le preguntan por qué pasaba lapsos lapsos sin publicar, y él responde, nadie me entendía y me desmotivó, pero eso no quiere decir que no escribiera, sólo no publicaba.

"Cierto es que la crítica y los lectores juegan un papel importante, pero los poetas deberían revalorar su situación, parece un éxito que nos llamen a una feria del libro, y siento que no va por ahí, porque del tiempo en que el poeta lírico que iba con su guitarrita para que le aplaudieran, a esta fecha, ya pasaron unos añitos", considera el estudioso, quien tiene en su haber libros como Algunas visiones sobre lo mismo y La concepción amorosa de Alí Chumacero, entre otros.

Si fuera el caso, admite, le sería difícil asociarse porque conoce poco de sus contemporáneos, porque puede haber un buen poeta en Sonora, a quien se le conoce por dos o tres poemas, pero uno busca su poemario y no llega a la Ciudad de México, parece que es bueno, pero él está en su islita luchando, e igual pasa en Querétaro, Michoacán, etcétera; estaba esta idea de Tierra Adentro, de dar visibilidad a los escritores de provincia …pero eso ya se perdió también, lamenta el escritor, para quien es indispensable buscar otros rumbos.

TRAZANDO SU PROPIA RUTA

Sobre su trabajo, comenta que su libro Rumbo navegable es una continuación de sus anteriores poemarios, cierra un movimiento de cuatro puntos cardinales, que le permite al final hacer una propuesta estética propia, la cual, como lo ha expresado, apuesta por “mover la poesía hacia algún otro lugar, y puede fracasar o tener éxito, puede que a alguien le guste o que nadie lo entienda”, pero eso no le importa porque, para él, el poeta debe preocuparse por lo que escribe, cómo lo escribe y no por si le van a aplaudir o no, porque nadie vive de la poesía, sino para ella.

Es su cuarto poemario y está dividido en cuatro apartados; en la primera parte trata de situarse como el primer poeta de la historia y qué lo mueve para escribir, así se va moviendo hasta llegar al poeta que es uno y me situó completamente en este ejercicio de identificarme en este país como yo mismo, el poeta que aparece en este continente al principio se encarna en mi porque creo que los poetas somos unos, lo que varía es el tiempo.

Luego hay una irrupción, un movimiento de fractura dentro del poemario, que es la muerte, en este caso es real, la de mi papá, y viene una especie de bloqueo, que culmina con un poema y a su vez con una contribución de Dolores Castro ante este momento difícil que estaba atravesando, y que decidí incorporar a este poemario, “que es mi apuesta, con el rompimiento de muchas cosas y que invito a que lo revisen para ver qué opinan”.

También, está por echar a andar un proyecto de reflexiones sobre el quehacer de los poetas, sobre todo los más cercanos a su edad, “y quiero que haya ese foro y la universidad puede ser un lugar libre para expresar ideas, sentires. La idea es que en marzo próximo haya una especie de coloquio, donde los poetas reflexionen sobre su quehacer, es un primer paso, para llegar a un acuerdo, porque hoy la poesía no nos está diciendo algo, las tecnologías hacen que los lectores pierdan la atención muy rápido, así que, si vamos a escribir décimas, lo más probable es que el lector no llegue al final”.

En ese sentido, acota, invitar a que el golpe de poema llegue más pronto no tiene que ver con que te aplaudan ni siquiera con que te lean, yo poeta descubro algo, que estoy seguro que nadie ha visto y como poeta tengo la facilidad del lenguaje para plasmarlo por escrito, si es verdadero, eso va a provocar, sí o sí, una reacción en los lectores, si es en uno se cumplió el objetivo, no hacen falta masas. Tarde o temprano, eso que tiene algo de magia, va a encontrar a alguien que tocar con sus letras.

“Creo que a lo mejor buscamos un artista utópico y romántico, pero no para regresar al sufrido, al desarrapado, al que nadie quiere, al que ven feo porque está loco, pero entonces qué vamos a hacer, repetir lo que viene dándose de facto, cuál va a ser, el tiempo lo va a decir, yo apuesto por una poética, ojalá alguien más lo haga por otra, no importa, porque no es competencia, cada uno tendrá sus logros (porque) así como hay a quienes les gusta lo sencillo, hay a quienes les gustará lo complejo. Algo que aprendí es que lo importante en un poema es que diga algo en el más amplio sentido, que descubra algo”, concluye el catedrático de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex).