LITORAL

COMBATE A 10, LITERATURA FRENTE AL ESPEJO

COMBATE A 10, LITERATURA FRENTE AL ESPEJO

Nacidos en los años 70, los escritores mexicanos L.M. Oliveira y Jaime Mesa son los encargados de inaugurar la colección Combate a 10, un proyecto arriesgado, pero lleno de posibilidades con el que Dharma Books busca innovar en el mercado editorial mexicano, donde no existe otro esfuerzo parecido que involucre la reescritura de textos trabajados hace 10 años o más, a manos de sus propios autores.

Nicolás Cuéllar, editor de esta colección, explica a Litoral que no se trata de simples reediciones o de versiones corregidas y/o aumentadas, sino de libros nuevos, en tanto son reescritos, y que si bien dejan fuera lo que no funciona conservan intacto lo que sí. Son, en ese sentido, libros más potentes y concretos que cuando nacieron y su valor radica en que combinan la valentía, el arrojo y la ambición del escritor novato, con la experiencia, práctica y oficio de un escritor o escritora consolidada.

“Creemos que es de lo más interesante, poder ver esa evolución que hay entre la ambición de un autor (a) que publica su primera novela y quiere contarlo todo y decirlo todo, con la experiencia de alguien que tiene una década haciéndolo y son la misma persona y trabajan en el mismo libro, y el resultado es que es un libro nuevo, que carga con cosas importantísimas e ineludibles de la primera versión”, señala el editor en vísperas del lanzamiento de esta colección.

El proyecto no estaría completo si no fuera por el ensayo que aparece al final de cada libro, a manera de epílogo, donde el escritor cuenta la experiencia de haberse enfrentado a su propia escritura 10 años después, en un texto que aborda el tema de una manera profesional, personal, filosófica o literaria, y que permite conocer lo que ha sido enfrentarse a su propia voz 10 años después.

Es algo que no se había hecho antes y nos entusiasma, un proyecto nostálgico, pero cargado de mucho presente y futuro, considera Cuéllar, quien reconoce que salvo libros de culto o de autores icónicos, “no somos dados a releer los libros, uno a veces tiene miedo de que ya no me vaya a gustar como me gustaba antes, pero en este caso es bonito pues se está presentando otra versión que abre panoramas diferentes, independientemente de si se había leído ya, o de si es su primer encuentro con este título. El ensayo permite imaginar lo que era antes y lo que es hoy”.

Cabe aclarar que no le están pidiendo a quienes ya leyeron la primera obra que lo vuelvan a hacer, porque ya no es el mismo libro, más bien los invitan a darse la oportunidad de experimentar un nuevo volumen, que vean cómo cambió, porque los autores han cambiado, pero como lectores tampoco somos los mismos dos lustros después, y si sí, ¡qué desgracia!, dice el editor en tono sarcástico.

La selección se centra en materiales que en su momento fueron lo suficientemente buenos y se siguen sosteniendo en muchas cosas, pero en su opinión tienen muchas otras que cambiar; libros que consideran tienen un panorama de interpretación muy amplia, son abiertos, porque el corazón de la historia tiene muchas posibilidades de cambiar y transformarse, que pueden sufrir cambios y no alterar su esencia, no transgrede el sentido de su hilo narrativo y conductual , pero puede apuntar a que sea mejor o tome otro rumbo.

Aunque la invitación está abierta para autores que aún no publican en Dharma, sí hay un criterio específico, que éste haya sido escrito hace 10 años o más y ese sí es ineludible, incluso por un asunto de derechos de autor, pues hoy día no hay compañías, en general, que firmen por más de cinco años y eso les da oportunidad de tener un mundo de posibilidades para escoger sus ediciones.

La idea es que sean dos por año, un hombre y una mujer, con excepción de este año, que fueron dos hombres: Oliveira (Las buenas costumbres) y Mesa (Un hijo virtuoso) por ser parte del equipo en el que germinó la idea, y en el 2021, que se publicarán dos mujeres para compensar este 2019. El próximo año serán publicados Moho, de Paulette Jonguitud, y a David Miklos, de quien se publicará un volumen con la trilogía de La piel muerta, La gente extraña y La hermana falsa.

De momento trabajarán con autores mexicanos, pero les interesa que el esfuerzo traspase fronteras pues consideran será muy interesante buscar obras de las características mencionadas, y sus traducciones, eso haría crecer mucho al proyecto, añade Cuéllar, quien señala que apostarán sobre todo por autores de Latinoamérica, pues no hay barrera del lenguaje, “y porque somos latinos y son historias más cercanas a las nuestras, yo en particular tengo una obsesión por el Perú, aunque por su poesía, y en este caso, el proyecto contempla sólo novelas”.

Creemos que países como Argentina tienen mucho que ofrecer a esta colección, Colombia, ni se diga, pero por ahora se concentrarán en México hasta que el sello adquiera nombre y presencia, o haya una posibilidad de algo muy bueno que no puedan rechazar.

Por lo pronto, tras la presentación del jueves en esta capital, los autores seguirán visitando foros para dar a conocer este esfuerzo. Por ejemplo, el 20 de octubre en la Feria Internacional del Libro de Oaxaca, también irán a la FIL de Guadalajara, a Mérida y buscarán universidades y escuelas que tengan alguna carrera de creación literaria, pues consideran idóneo a ellas el tema de la reescritura y el ensayo.

Sobre lo arriesgado del proyecto, Cuéllar es tajante al aseverar que, en un mundo de tantos libros y novedades, es más arriesgado sólo hacer nuevas ediciones, prefieren apostar por una propuesta distinta, como en este caso el de las reescrituras, que además genera un contacto directo con el lector, porque le da más posibilidades de conocer un poco más lo que representa escribir un libro y a qué te enfrentas cuando lo haces.

Los resultados serán al tiempo, pues, por ahora, sólo han recibido comentarios en torno a las portadas, que diseña su socio y director de Arte, Raúl Aguayo, en el sentido de que son muy buenas. Sin embargo, les encantaría que los lectores los busquen, lean los libros y los comenten, que se produzca una retroalimentación necesaria, de modo que la experiencia pueda seguir creciendo.