TRADICIÓN JAPONESA EN LA LITERATURA MEXICANA, EL CASO JOSÉ JUAN TABLADA

Las culturas de Lejano Oriente han maravillado a Occidente desde hace siglos, con los viajes de Marco Polo en el siglo XIII como uno de los iniciadores. México, por su parte tiene en la etapa virrein...

Las culturas de Lejano Oriente han maravillado a Occidente desde hace siglos, con los viajes de Marco Polo en el siglo XIII como uno de los iniciadores. México, por su parte tiene en la etapa virreinal contacto con los tesoros orientales a través de la Nao de la China, que trae, por ejemplo, las piñatas y el papel picado. A finales del siglo XIX y principios del XX, Europa entra en una etapa de enamoramiento de las culturas exóticas, provenientes sobre todo de África, India o países asiáticos como China y Japón.

Diversos escritores mexicanos, de varias etapas en la historia del país en el siglo XX, han mantenido una fascinación por la literatura japonesa, entre los que destacan Octavio Paz, nuestro único Premio Nobel de Literatura (1990), Aurelio Asiain y José Juan Tablada, quien es reconocido como el introductor del haiku en Hispanoamérica.

Citado por Asiain en su libro Japón en Octavio Paz, el poeta reconoció que su pasión por la poesía del Lejano Oriente inició antes de su primer viaje a esas tierras, en Nueva York en 1945 cuando conoció la obra de Tablada, la cual “me llevó a explorar por mi cuenta la literatura japonesa”. El bardo que vio la primera luz en el que entonces era el pueblo de Coyoacán “introduce en lengua española el haikú japonés. Su innovación es algo más que una simple importación literaria. Esa forma dio libertad a la imagen y la rescató del poema con argumento, en el que se ahogaba”, habría de decir en el discurso que escribe para el homenaje que le rinde la Universidad de Columbia tras su muerte.

El haiku es una forma versificada corta, muy visual y reflexiva, que por norma se compone de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente, y su llegada al país, como ya se ha dicho, se debe a Tablada (Ciudad de México, 3 de abril de 1871- Nueva York , 2 de agosto de 1945), quien en 1919 publica su libro Un día: poemas sintéticos, es decir, hace un siglo.

En charla con Litoral, la escritora y tallerista Amélie Olaiz, experta en la obra de José Juan Tablada, destaca que el autor es un portento de información, porque fue muy activo social, política y artísticamente, como pintor o poeta; hizo crónica; hablaba inglés y francés, viajó mucho y era muy culto; conocía muy bien a escritores franceses de su época.

Se dice que su obra literaria transitó por tres momentos, de juventud, medio y de madurez. El último de ellos se compone de su amor por la poesía japonesa, a través de obras como Un día: poemas sintéticos, Li Po y otros poemas y En el país del sol. Olaiz se ha especializado en la última y expone que se trataba de un personaje que gustaba de presumir, que se desenvolvió en los ambientes artísticos de su época, así como en los políticos. Quiso ser pintor antes de poeta, y de ahí se entiende que muchos de sus haikus o poemas sintéticos los haya ilustrado.

Su primer matrimonio lo fraguó con la ahijada de Justo Sierra, por el deseo de pertenecer al círculo de éste y le abriera muchas puertas políticas. Apoyó al gobierno de Porfirio Díaz, por el espíritu de progreso que veía en él y su inclinación por el afrancesamiento de la cultura mexicana

Fue un excelente poeta tradicional, dominando la rima, lo que sin duda le facilitó su acertado aterrizaje en el haiku, para lo que también sirvió su dominio de las culturas mexicana y japonesa, anota al recordar que por muchos años especialistas y escritores dudaron de su estancia de seis meses en Japón, en 1900, pero con la investigación de Martín Campos ha quedado demostrada su estancia al encontrar su nombre en la lista de un barco que regresaba del país oriental.

Sus conocimientos de inglés y francés hacen que se interesara por artistas de su tiempo, y así se acerca, entre otros, a Jules Renard y Edmond y Jules Hout de Goncourt, así como el británico Basil Hall Chamberlain, de quienes abreva su pasión por el haiku. Incluso, traducciones que ellos hacen de este tipo de poemas a sus idiomas Tablada las traslada al español, pues desconoce el japonés. Posteriormente escribiría los propios.

Personaje muy interesante por este juego de claroscuros, de fantasear sobre sus conocimientos, viajes, vivencias, experiencias y aventuras, en una época en la que no era mal visto y se podía hacer. Por ejemplo, en una de las crónicas de su libro En el país del sol dice que tomó uno de los libros del Man´yoshu y se internó en el bosque para leerlo. Lo cual es muy dudoso, porque se trata de un documento histórico, que reúne poesía tradicional de entre los años 600 y 750 de nuestra era, escritos por mujeres, y por lo tanto era imposible que le dejaran hacer eso. Además, no sabía japonés.

Para Olaiz, su estancia en Japón fue un golpe cultural para Tablada, lo que explica en parte que no saliera del puerto de Yokohama durante su estancia en ese país, pues en ese lugar, por su naturaleza comercial, se hablaban otros idiomas y adentrarse en el territorio del país le habría implicado hablar japonés. Igualmente, Tablada tarda 19 años en publicar su libro En el país del sol, lo que da una idea del tiempo en que logra asimilar la cultura japonesa.

También se ha dicho que lo que hace Tablada no son haikus, pero no es posible hacerlos como los japoneses porque se trata de culturas muy diferentes, como la escritura, costumbres y formas de ser. Además, en el país oriental las estaciones del año son muy marcadas, lo que no sucede en México. Se debe entender también que en el haiku hay variantes, no hay una única forma, y lo mismo ocurriría con los que se hacen en inglés o francés.

La obra de Tablada habrá de ser seguida por otros poemas, como el ya mencionado Octavio Paz, pero también Carlos Gutiérrez Cruz (1897-1930), Rafael Lozano (1899-1974) José Rubén Romero (1890-1952) y Francisco Monteverde (1894-1985). Actualmente escriben haikus Rubén Pesquera, Rubén García, José Espinoza, Javier Tinajero, Eve Gil, Cristina Rascón, Rodolfo Mata, Amélie Olaiz, Aurelio Asiain, Jorge Santoyo y Jal Madrive.