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LA LITERATURA EN LENGUAS INDÍGENAS, UN ACTO DE RESISTENCIA: SUSANA BAUTISTA

LA LITERATURA EN LENGUAS INDÍGENAS, UN ACTO DE RESISTENCIA: SUSANA BAUTISTA

En el Año Internacional de los Pueblos Indígenas hay que reconocer que en México vamos bien, que hay pasos hacia adelante en la reivindicación de las lenguas y las culturas originarias, aunque sin duda, hay mucho camino por recorrer y éste tiene que ver necesariamente con la educación, consideró Susana Bautista Cruz, coordinadora académica del Diplomado de Literaturas Mexicanas en Lenguas Indígenas, que ofrece en esta ciudad el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).

En charla con Litoral, la estudiosa de origen mazahua compartió su visión en torno a la literatura indígena como acto de resistencia contra la hegemonía del español, pero también contra toda la historia de discriminación que hay detrás de los pueblos originarios, y ponderó la importancia de un foro como el diplomado, que ha logrado reunir a escritores de diversas latitudes del país, con estudiosos e interesados, cuyos aportes enriquecen la discusión en torno a temas que van desde la identidad hasta la traducción de obras.

Susana es hija de migrantes mazahuas que llegaron a la capital a emplearse en el área de servicios, y con mucho esfuerzo le dieron estudios universitarios, que ella aprovechó haciendo dos carreras simultáneas: Leyes y Letras, las cuales en algún momento ha combinado, pero su involucramiento en temas de cultura, lengua y derechos indígenas vino en la época del levantamiento armado zapatista de 1994.

En ese tiempo se reforma el artículo segundo constitucional y de ahí nace la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas e incluso, la creación del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), cuyo gran aporte, considera, es el Catálogo de Lenguas Indígenas Nacionales, que permite reconocer la existencia de 68 lenguas, 364 variantes y 11 familias lingüísticas.

Este diplomado, dice, es resultado de un proceso largo, al que hoy se suma Bellas Artes, al convocar una actividad de estas características, donde más del 80 por ciento de los ponentes, de los profesores, son hablantes de lenguas originales.

“Quisimos que fueran los propios autores los que hablaran no sólo de su obra, sino del contexto en el que nace, que, si se abordaba la literatura maya, quién mejor que un escritor en lengua maya que conoce su tradición. Así como mostrar que hay otras lenguas como el náhuatl, que tienen un mayor prestigio lingüístico, literario y de tradición; otras que tienen mayor número de hablantes, de referentes literarios e históricos, y algunas más, como las del norte, donde hay pocos hablantes y la tradición literaria va más por el lado de la oralidad”, explica la coordinadora.

La respuesta, asegura, ha sido muy exitosa, incluso para los escritores, porque se han sentido contentos de participar en este proyecto donde ya no hay intermediarios entre el autor y la obra, y porque ellos mismos han aprovechado para hacer una reflexión en torno a su tradición literaria.

SER O NO SER, EL DILEMA DEL ESCRITOR EN LENGUA ORIGINAL

Sobre esas reflexiones, comparte, “hay quienes son pesimistas en cuanto al futuro de las literaturas en lenguas indígenas, por ser bilingües, porque se escribes en cada una de las lenguas y en español, y porque constantemente se cuestionan si tienen lectores, para qué lector escriben y si cuando se traducen se hace fielmente o se hace una recreación de las obras. Pero aquí lo que hay que rescatar –creo- es la participación de las mujeres, y en todos los contextos, porque por años hemos sido invisibilizadas y en las comunidades no es excepción, no obstante, hoy muchas mujeres están escribiendo y eso dice mucho de los avances”.

En el diplomado, por ejemplo, se cuenta con la participación de la maestra Briceida Cuevas Cob, quien es una de las pioneras en la escritura, pero también está Nadia López García, que es hablante de ñuu savi (mixteco) y quien tiene una visión más globalizada y se mueve en redes sociales “y, bueno, es muy interesante ver cómo las propuestas de estas poetas y de otros escritores en lenguas indígenas están tejiendo una literatura de resistencia ante la hegemonía del español, y por otro lado es muy alentador ver cómo aquellos que aprendieron el español cuando tenían ocho o 10 años o cuando iniciaron ese tránsito migratorio en busca de una mejor educación, son quienes se interesan por la escritura y particularmente por la literatura en lenguas originales.

¿Es la literatura, la primera o la más natural forma de expresarse de los pueblos indígenas?

Todo tiene que ver con la palabra, porque culturalmente, lo que no se nombra no existe y los pueblos indígenas siguen nombrando su mundo en sus propias lenguas, de ahí el peligro de que desaparezcan las lenguas que, teniendo hablantes, no las fomentan. En ese sentido, los escritores en lenguas indígenas han aportado mucho, fueron los primeros en aportar al movimiento indígena; hoy, además, muchos de ellos, y sobre todo sus nuevas generaciones, tienen licenciaturas, posgrados, viajan y podrían quedarse sólo con el español, pero no lo hacen.

En ese contexto, ¿de qué sirve un diplomado?

Considero que uno de los mayores aportes es que es un foro en el que los propios escritores están discutiendo sobre los aspectos que tienen que ver con su obra; hace falta más trabajo, sí, pero se avanza, sobre todo, si se considera que las primeras personas que se interesaron por las manifestaciones culturales, literarias, fueron antropólogos e historiadores como Miguel León-Portilla y otros estudiosos que se clavaron más en la historia, y hoy son nuevas generaciones que defienden su cultura y su lengua en sus propios términos.

Eso se explica en parte por la educación que tuvo el país, la conformación misma de este Estado mexicano, que buscaba a toda costa desaparecer las diferencias culturales, y no se dio ni se dará ahora, cuando “estamos viviendo un periodo de pluralidad, de multiculturalidad y respeto a la diversidad, y en ese sentido, los pueblos están reclamando su derecho a la diferencia cultural”.

¿Educación o formación empírica?

Desde luego, falta mucho camino por recorrer y tiene que ver con la educación primero porque estos escritores que hoy leemos sabían la lengua, pero no habían sido alfabetizados en sus propias lenguas, entonces hubo un momento en que esta generación, en la que se puede ubicar a Natalio Hernández, Briceida Cuevas Cob, Juan Gregorio Regino, el propio Apolonio Ronquillo, actual presidente de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas (ELIAC), casi todos ellos maestros de educación básica, preocupados por la escritura empezaron a agruparse y a tener sus propios talleres de formación literaria. También fue importante la presencia del escritor Carlos Montemayor (1947-2010), quien aportó mucho en aspectos como traducción y edición de libros.

¿Qué les deja esta reflexión?

En términos generales ha sido un acercamiento enriquecedor para analizar por dónde van las literaturas en lenguas indígenas, creo que en otros estados un ejercicio así va a generar una mayor reflexión en torno a la identidad, pero también esa misma emoción de cuando uno sale de la clase y quiere salir a escribir. Lo que puedo decir es que una de las cosas que han quedado claras es que no se pueden transpolar los elementos de una crítica literaria occidental con las manifestaciones que ofrecen los pueblos indígenas, porque tienen formas diferentes de nombrar al mundo, por ejemplo, la palabra poesía, no existe como tal, es la “palabra” o “palabra grande”, dependiendo del contexto en que cada pueblo la utilice.

¿Hacia dónde va la literatura en lenguas indígenas?

Yo creo que, particularmente los últimos años han sido de mucho trabajo, de mucha lucha, hay referentes que uno tiene que mencionar, como Irma Pineda, quien es una de las poetas que ha ido trabajando mucho y consolidando un camino firme. Ella es de Juchitán, escribe en lengua diidxazá y tiene un nombramiento a nivel internacional. Es nuestra representante de México y de los pueblos de América Latina y el Caribe en el Foro permanente para las cuestiones indígenas de la ONU.

También creo que la literatura en lenguas indígenas va caminando hacia sus propias búsquedas, porque no hay solamente una, hay varias lenguas, varias literaturas, y hay unas que han recorrido más camino y otras que están comenzando; hay unas consolidadas y otras que dialogan con otras artes como la música. Celerina Sánchez acaba de presentar un trabajo que combina su poesía y música de blues. Pero fundamentalmente lo que tiene la literatura en lenguas indígenas es una postura política de resistencia, no sólo ante la hegemonía del español, sino ante todos los atropellos del Estado mexicano y los que ocurren a nivel internacional, como el maltrato a los migrantes o la industria extractiva que invade territorios de los pueblos.

¿Tenemos los hablantes de español que aprender lenguas originarias?

Sí, por supuesto, es de una riqueza, enorme, sólo hay que imaginar que existen 68 maneras diferentes de nombrar la luna, el sol, la tierra, el agua, y sí, puede ser una babel, pero al mismo tiempo puede enriquecernos, no solamente las lenguas indígenas, por ejemplo, el inglés es una lengua vehicular y también es indispensable.

LO QUE RESTA…

El citado diplomado comenzó el 30 de abril y concluye el 22 de octubre, tiene sesiones martes y jueves de 18:00 a 21:00 horas en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, y está dividido en cinco módulos: Tierra y pensamiento, Literatura, de canto y sol, Literatura de nube, lluvia y montaña, Literatura de bosque, selva y manantial y Literatura de mar, montaña y desierto.

Entre los ponentes invitados figuran Mardonio Carballo, Juan Gregorio Regino, Rebecca Barriga, Natividad Gutiérrez Chon, Luz María Lepe, Javier Castellanos, Patrick Johansson, Gabriel Pacheco, Natalio Hernández, Araceli Mancilla Zayas, Luis Amador, Celerina Sánchez, Nadia López García, Hermann Bellinghausen, Martín Tonalmeyotl, Jorge Mendoza, Yasnaya Aguilar, Fidencio Briceño Chel, Briceida Cuevas, Feliciano Sánchez Chan, Sol Ceh Moo, Pedro Uc Be, Natalia Toledo, Hubert, Matiúwàa, Enrique Servín, Emilia Buitimea, Elizabeth Pérez, Adriana López, Angélica Ortiz y Mikeas Sánchez.