Ciro Cavalotti dará concierto con tabletas

*El músico argentino se presentará el 28 y 30 de agosto en la Filuni de la UNAM

*El músico argentino se presentará el 28 y 30 de agosto en la Filuni de la UNAM

Por Aura Fuentes

El productor musical Ciro Cavalotti, quien constantemente busca nuevas maneras de hacer música para expresar ideas sonoras y visuales, presentará su Concierto Orquesta de Tablets en la Ciudad de México, el cual será un collage de diferentes géneros.       En entrevista con Notimex desde su natal Argentina, explica que la presentación se dará en el marco de la "Feria Internacional del Libro de los Universitarios (Filuni)", en donde la Universidad de Buenos Aires (UBA) es la invitada especial, por lo que habrá varios números relacionados con actividades que se realizan en esa casa de estudios.       “En el caso nuestro, surge de un programa que se llama 'Música con tablets y dispositivos táctiles', del cual tenemos una parte educativa y una parte artística, y enseñamos a la gente a usar las tablets para hacer música, pero con instrumentos que no simulan instrumentos convencionales”, comenta.       Ciro Cavalotti (Argentina, 1971) detalla que son instrumentos de tecnología táctil, y en el caso de la orquesta cuenta con varios formatos, porque en algunos participan músicos tradicionales con orquesta de tabletas y trabajaban con visuales, y en otros se presenta él solo.       Este será el caso de sus presentaciones el miércoles 28 y viernes 30 de agosto en el Foro Conciertos del Centro de Exposiciones y Congresos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al cual traerá un set en el que tocará 10 de estos dispositivos, acompañado por otros elementos y algunos visuales.       “Ese es, desde el punto de vista técnico y musical, un collage de referencias y claves electrónicas, un collage de sonidos con algún color tanguero, por momentos clásico, por momentos pop”, adelanta el músico sobre los espectáculos que durarán aproximadamente 35 minutos.

Experimentos con la tecnología

El argentino relata que la idea surgió tras su deseo de juntar las dos experiencias: la música y la producción, y fueron cruciales los conciertos de campana de los cuales fue productor artístico, mismos que muchas veces trajo a México.       “Estas presentaciones me introdujeron en el lenguaje de las partituras y la escritura musical basada en líneas de tiempo, y me llevaron a un campo de mayor experimentación, poniendo el foco en la expresividad y no tanto en la armonía o melodía como componentes fundamentales de la música”, narra.       Por otro lado, recuerda que en 2011 con Björk hubo un curso de música dirigido a niños, en el cual inscribió a su hija mayor, y en él hacían una producción musical utilizando aplicaciones de tabletas, por lo que ambas experiencias las juntó y comenzó a trabajar en ese proyecto.       “Empecé a encontrar una manera distinta de ejecutar, porque en los instrumentos que yo uso en la tablet no hay teclas, cuerdas ni parches simulados; yo simplemente elijo aplicaciones que le asignan sonido al movimiento, toco de una forma distinta, de esa manera encontré una nueva materialidad estética para hacer música”, destaca.       Ciro Cavalotti revela que todas las aplicaciones usadas por él son comunes y de descarga gratuita, y fue desarrollando esto por medio de los talleres hacia lo audiovisual, a raíz de lo cual surgió la idea en la Universidad de Buenos Aires acerca de constituir una orquesta con gente formada con este sistema.       “Es una forma distinta de aprovechar las tecnologías, en particular la táctil, porque estamos acostumbrados a que la tablet o el celular nos dén información o entretenimiento, y aquí lo transformamos en un instrumento de creación. Esto, en los talleres para niños, tiene un impacto porque suelen haber problemas con los usos de nuevas tecnologías en los chicos”, afirma.       El también compositor de bandas sonoras para televisión y cine confiesa lo siguiente: para los trabajos formales que eventualmente ejecuta, no cuenta con esa libertad creativa, pues se trata de piezas comunicacionales que no necesariamente son piezas de arte, y debe manejarse con los parámetros de los clientes.       “No tengo problema, yo soy músico y toco instrumentos convencionales: guitarra, bajo, teclados, algo de percusión y canto; pero esa libertad creativa sólo la tengo en mi programa, la UBA le dio un marco al calificarlo en proyectos de investigación, y fue ahí donde encontré mayor libertad”, concluye.