VOZ ORIGINAL

ES POSIBLE UNA ESTÉTICA PROPIA DE LA LITERATURA EN LENGUAS ORIGINALES

ES POSIBLE UNA ESTÉTICA PROPIA DE LA LITERATURA EN LENGUAS ORIGINALES

Escribir en lenguas indígenas implica una serie de tareas que lo hacen complejo, entre ellas recopilar historias, investigar, verificar, confirmar, contrastar versiones, para luego dar forma estética, en prosa o poesía, y entonces ver la oportunidad y la posibilidad de su publicación, lo que no siempre sucede. De serlo, pasaría a una nueva etapa, que es la de su lectura y, sobre todo, que permee en las mismas comunidades hablantes de idiomas originales, para así fomentar a las últimas la lectura y hasta la escritura de nuevas obras.

En este proceso interviene, antes, la preparación del escritor, conocer estilos, estéticas, formas retóricas, lo que se hace a través de talleres, seminarios y diplomados, en algunos casos hasta licenciaturas que se toman en español, con nociones de la literatura occidental, lo que puede llevar a los escritores autóctonos a abandonar la gramática de su lengua.

Así lo comprende el escritor tseltal, originario de Oxchuc, Chiapas, Armando Sánchez Gómez, ganador del IX Premio Internacional de Poesía del Mundo Maya Waldemar Noch Tzec en 2015, becario de Apoyo Artístico Individual del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes (FOECA) de 2000 a 2001. En charla con Litoral, el escritor indica que se ha dado cuenta que con esos conocimientos se ha perdido la entonación, el ritmo de la lengua materna, en su caso el tseltal, ante la preferencia del tema o la forma, estructura de contar. “Descuidamos la originalidad de las lenguas (maternas) y nos apegamos más al español”.

Por ejemplo, se pierde la gramática del tseltal, idioma en el que primero va el verbo, le sigue el objeto y luego el sujeto, pero muchos autores, incluso con prestigio, no la siguen, anota al señalar que lo ideal sería, entonces, desarrollar un método, una estética a partir de su propia cultura, de su gramática, para escribir desde ella. Incluso, los talleres que se imparten, organizados por cualquiera de los tres niveles de gobierno, son en español, olvidando las propiedades de la lengua de los participantes de esos cursos.

Señaló que por su iniciativa y recursos ha realizado talleres en su lengua y gramática original, lo que demuestra que sí se puede hacer, lo que falta es el apoyo de las instituciones.

Sánchez Gómez, nacido el 10 de junio de 1965, licenciado en Pedagogía de Educación Preescolar Indígena y profesor, recuerda sus inicios como escritor y cuenta que de niño escuchaba a su abuelo materno contar historias provenientes de sus antepasados cada que los visitaba, en verano, pero entonces no pensaba dedicarse a la literatura. Sin embargo, esas palabras le enseñaron a aprender a escuchar el canto de sus antepasados, de la naturaleza, de su pueblo.

Al terminar sus estudios de preparatoria, alrededor de 1987-1988, le llamaron para traducir unos textos al tseltal, y fue así como aprende esa tarea. Con el paso de los años continúa escuchando narraciones tradicionales, y es en 1993 que el escritor y promotor cultural Carlos Montemayor, rescatador de la literatura en lenguas autóctonas, ofreció en Chiapas un taller literario en tres idiomas: tsotsil, tseltal y tojolabal.

Durante ese curso, en el que Montemayor escucha las voces y el ritmo en las lenguas maternas, él se motiva a escribir, por lo que sigue su consejo y escribe varios textos, publica su primer libro, en tseltal, aunque todavía no sabía qué es la literatura, lo literario; qué es una metáfora. No obstante, el primer libro que publica y al que ya considera literatura es Creencia de nuestros padres en la siembra de maíz. Es un libro que escribe en los camiones, en los autobuses en los que se transportaba como estudiante, pues mientras viajaba, platicaba con las personas adultas que le contaban historias populares, leyendas, mitologías que conocían sobre la gramínea originaria de México.

Posteriormente empieza a ordenar sus ideas, los relatos y entonces nace este libro, que reúne leyendas, narraciones populares. En su andar por la literatura avanza a la prosa, a los cuentos y publica entonces Voces de la naturaleza, que también conjunta narraciones que recoge en su tierra natal, Oxchuc. Su siguiente paso es la poesía, por lo que empieza a tomar talleres, seminarios y diplomados para conocer la estética y formas retóricas. Sus maestros, entre ellos el mismo Carlos Montemayor, Juana María Naranjo, de Oaxaca, o José Antonio Reyes Matamoros, entre otros, empiezan a leer ciertos libros que le sirven en su formación y en su apreciación poética.

Con 30 años de experiencia en la literatura, señala que es poca la aceptación que hay en las comunidades indígenas hacia los escritores, lo que se puede deber a que los mismos hablantes desconocen lo que es la literatura, no obstante que muchos expertos coinciden en que es la mejor vía para compartir el habla original entre los grupos autóctonos. Tampoco parece interesarles a los maestros, que son quienes imparten y fomentan la lectura en los niños de las comunidades; por ello no se ha cumplido aún con el objetivo de permear las letras autóctonas entre los mismos pueblos, y por lo tanto tampoco la publicación a nivel municipal.

No ocurre lo mismo en el ámbito nacional e incluso internacional, donde sí hay una aceptación e interés, es decir, se pública y se lee lo que escriben los autores en lenguas maternas. Por ejemplo, en la revista Siglo XXI de España le publicaron uno de sus textos sobre el maíz y su misma labor le ha permitido ser invitado a países como Italia, Austria o Francia.

Armando Sánchez escribe lo que ve, lee, escucha en los caminos, por donde anda, porque hay mucho material, y a veces piensa que debe dejar de hacerlo, pero cuando acude a alguna comunidad, a un pueblo, escucha narraciones o poemas tradicionales, que vienen de no se sabe cuántas generaciones atrás, y entonces renuncia a su duda, recupera su confianza en que al escritor en lenguas maternas se le puede ver como un documentador de las tradiciones ancestrales, a las que publica con un sentido literario, poético, y de esa forma no se pierden y pueden reintegrarse a las comunidades, entre los jóvenes y niños.

El autor actualmente trabaja en un libro de poesía al que ha puesto como título tentativo Genealogía poética, que es como hablar del árbol de su vida poética, de sus orígenes, sus antepasados, sus padres, abuelos y demás. De este proyecto lleva ya terminados dos libros y continúa con un tercero, que al finalizar verá cómo queda y entonces buscará su publicación.

El escritor chiapaneco estudió el Diplomado en Creación Literaria de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) y los seminarios de Creación Poética y Narrativa en el Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígena (CELALI) y de Literaturas Indígenas Contemporáneas en la Facultad de Filosofía y Letras (FFYL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).