Arte para recuperar espacios públicos

*Un grupo de jóvenes interviene muros del puente de Atlampa

Por Iván Santiago Marcelo

De los 36 años de edad que tiene X83, como es conocido en el mundo del arte urbano el artista originario del municipio mexiquense de Los Reyes La Paz, 17 de ellos los ha dedicado a pintar en la calle.       Actualmente junto a otros seis compañeros —coordinados por la asociación Central de Muros— interviene las paredes que sostienen el puente de Atlampa, en la delegación Cuauhtémoc, lugar donde buscan promover el arte y plasmar colores para rescatar el espacio: su intención es alejar a la delincuencia y que la comunidad se apropie del mismo.      Frente a su obra ya terminada —la cual muestra a una persona en posición para canalizar su energía—, X83 platica a Notimex que todo lo plasmado por él en los muros, ha sido aprendido de forma autodidacta pues desde niño le gusta dibujar y esto fue parte de su entretenimiento.      Sin embargo, su vida cambió cuando estudiaba preparatoria. Todos los días viajaba desde el oriente del Valle de México hacia el centro, y en el transcurso del camino observaba algunas paredes con graffitis, lo cual le llamó su atención.      “A partir de ahí me nació el gusto por esto y poco a poco me fui profesionalizando; sin darme cuenta me empecé a meter en este mundo y terminé trabajando en esto”, dice al señalar que ahora su trabajo combina pintura vinílica y aerosol, por lo que se engloba dentro del "street art".      X83 relata que el graffiti le cambió una parte de su vida. Dejó la carrera en Administración que estudiaba para dedicarse de lleno al arte urbano: “empecé siendo ilegal, saliendo en la madrugada; inicié como la mayoría de mi generación: imitando, con mucha falta de información”.      Ramsteko es otro de los jóvenes que interviene los muros; actualmente tiene 29 años de edad y es oriundo del municipio de Tultitlán, al norte del Estado de México.      “Mi primer acercamiento con el arte fue el graffiti, en donde comencé con mis camaradas de la escuela —de la secundaria— y después con algunos chicos del barrio; posteriormente, me surgió la inquietud de mezclarlo con lo paralelo que trabajaba en casa: el dibujo, el cómic y figuras humanas y animales”, dice.      El joven —quien sí ha tenido una formación académica— agregó que un día decidió pedir permiso para pintar un muro, pero con más tiempo y más pensado, y de ahí me surgió la inquietud por hacerlo en repetidas ocasiones y así me fui dedicando a eso.      “El grafitti en un principio fue en el sentido de identificarme con un sector de amigos, en un barrio, ganarse un espacio público como ahora lo venimos haciendo, pero antes de eso es un sentido de reclamo. Pintábamos en un espacio no de vecinos, sino donde nosotros creíamos que generábamos una lucha contra el sistema económico”, narra.      Ramsteko dice que siempre al pintar en la calle, el principal objetivo es crear un acercamiento entre las nuevas generaciones y el arte, “que los niños y jóvenes vean otras maneras de expresarse o simplemente lo vean y despierte algún interés en ellos”.      Concepción Hernández, una vecina de la colonia Atlampa, afirma que la gente está muy contenta con los murales pintados en el bajo puente, pues además de llenarlo de color, han permitido alejar a la delincuencia.      “Nos ha ayudado a levantar este espacio. Cada mural tiene un mensaje, la gente está muy contenta y quiere continuar con estos murales, porque hemos notado que la delincuencia se va yendo”, mencionó.