Jazz y Bossa nova en el Lunario

*Una fusión de géneros musicales fue la propuesta presentada por el artista latinoamericano

*Una fusión de géneros musicales fue la propuesta presentada por el artista latinoamericano

Por Jorge Rivas Navarro

Con 20 años de carrera musical, el cantautor brasileño Gahuer Carrasco, acompañado de una Big Band, ofreció en el Lunario del Auditorio Nacional un concierto en el que destacó su estilo característico de fusionar los géneros musicales.       El público reunido la noche de ayer gozó de un espectáculo de jazz, bossa nova y boleros con el guitarrista y cantante, quien hizo cantar a coro a los asistentes, lo mismo en inglés que en portugués y español.       El artista comenzó cantando en el primero de estos lenguajes acompañado de la Big Band integrada por 10 instrumentistas, los cuales en diferentes momentos deleitaron al público con su ejecución que fue aplaudida por su calidad.       Gahuer Carrasco, con 20 años de carrera musical, cuenta con tres álbumes, el más reciente titulado 2 Mundos, que incluye 11 temas originales con mayor presencia del género pop.       Una de las canciones que más contagió al público fue “Contigo en la distancia”, coreada por el público y a la cual tanto el trompetista como el guitarrista y pianista le dieron mayor realce al hacer “solitos” cada uno.       Otro de los temas que el cantautor brasileño pareciera haber disfrutado fue el tema “Almohada”, de Paco Quiroz, con el acompañamiento del pianista y saxofonista, además hacia la mitad del concierto, el cual duró dos horas, Gahuer Carrasco sujetó una guitarra y luego de afinarla cantó sin la Big Band.       También destacó una saxofonista de nombre Mariana, quien hizo un “solito” provocando que la gente se parara de sus butacas y le  aplaudiera su interpretación.       Al final de su espectáculo, Gahuer Carrasco cantó “La chica de Ipanema”, motivando coros de los asistentes al concierto e incluso el cantautor brasileño le acercó el micrófono a un señor del público, quien aprovechó la oportunidad para entonar algunas partes de la misma.       El Lunario fue así testigo de una mezcla de géneros musicales a partir del uso de distintos lenguajes, esto durante una noche en la cual el jazz, la bossa nova y los boleros establecieron una conexión intensa entre el artista y sus seguidores.