Vulnerabilidad socioeconómica y cultura, relacionada con cáncer infantil

Varios estados del país presentan números crecientes en presencia de cáncer infantil, mal pronóstico del padecimiento y altos índices de mortalidad, como Tlaxcala, Chiapas, Oaxaca, Tabasco y nort...

Varios estados del país presentan números crecientes en presencia de cáncer infantil, mal pronóstico del padecimiento y altos índices de mortalidad, como Tlaxcala, Chiapas, Oaxaca, Tabasco y norte de México.

Lo anterior lo señaló la investigadora inmunóloga del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Rosana Pelayo, basada en los estudios que ha realizado en los últimos 12 años sobre inmunopatologías de las leucemias infantiles, presentadas en personas de cero a 19 años.

Explicó que las leucemias en pequeños de cero a un año tienen desenlaces fatales porque los tratamientos son muy tóxicos. También en el rango de tres a cinco años se registra un pico y es la adolescencia cuando se tiene alto riesgo, pues el linfoma es la segunda o tercera causa de cáncer, explicó.

A pregunta expresa sobre la presencia de cáncer infantil en estados que por una parte son ricos en recursos naturales, pero también viven pobreza y marginación, señaló que definitivamente existen grupos poblacionales con más vulnerabilidad, por lo que se deben tomar en cuenta los factores socioeconómico y cultural.

La investigadora titular D adscrita al Centro de Investigación Biomédica de Oriente del IMSS, refirió que los estudios muestran que “en diferentes enfermedades la alimentación es capaz de cambiar la microbiota de los individuos y la microbiota es capaz de cambiar el microambiente tisular de diferentes partes del organismo”.

Eso, explicó, “definitivamente podría impactar en la oncopromoción”, es decir, “sí pueden facilitar este tránsito hacia un estado transformado de las células o pueden acelerar, catalizar estados de malignidad, por fenómenos generados por una alimentación rica en grasas, por ejemplo”.

Sobre la posibilidad de que las enfermedades oncológicas en los menores de edad sean genéticas, respondió que en México se conocen más de 200 aberraciones genéticas asociadas al cáncer infantil y la leucemia. “El problema está en que todos los individuos que debutan con leucemia tienen una genética diferente”.

Actualmente se lleva a cabo un proyecto de investigación para descubrir si la genética de los niños mexicanos que adquieren el padecimiento es diferente a la que tienen las de otros países “o simplemente es la manifestación de mutaciones al azar, que está promovida por efectos microambientales”.

La entrevistada indicó que en México las incidencias de cáncer pediátrico son similares a las de países latinoamericanos y del resto del mundo, por lo que consideró que la diferencia está en el “número creciente de pronósticos desfavorables, recaídas y desenlaces fatales en nuestros individuos”.

Aunque se reusó a dar estadísticas, porque aclaró que apenas se están haciendo los estudios para la incidencia y casuística, enfatizó que en esta nación se debe comenzar a implementar abordajes científicos y tecnológicos más integrales para entender las enfermedades, entre ellas el cáncer pediátrico.

Pelayo manifestó que la detección oportuna del cáncer y el acceso a los servicios de salud son vitales en el tratamiento de niños y adolescentes, de ahí la necesidad de contar con políticas públicas, acción en la que el IMSS está encaminado.

La integrante del IMSS fue entrevistada al impartir la plática La triada onco-inmuno-ecológica de la leucemia infantil: Una prioridad nacional, dentro de la Primera Conferencia Interinstitucional de cátedras Conacyt 2019.