Iraida Noriega, "luminosa"

*Un proceso creativo de muchos años culmina con la presentación de un espectáculo donde la poesía juega un papel relevante

*Un proceso creativo de muchos años culmina con la presentación de un espectáculo donde la poesía juega un papel relevante

Por Juan Carlos Castellanos C.

La compositora y cantante mexicana Iraida Noriega (Ciudad de México, 16 de agosto de 1971), acompañada al piano por Abraham Barrera, ofreció la noche de este sábado un concierto a partir de la poética de varios autores.

“Luminosa. Fantasía literaria para orquesta de cámara”, concierto que toma prestado el nombre del CD-libro con poemas de Octavio Paz, Jaime Sabines, Eunice Odio, Roberto Fernández Retamar y Jorge Luis Borge, refrendó a la cantante como una grande del jazz.

Otros poetas como Vicente Huidobro, Gioconda Belli, César Vallejo, Fernando Pessoa, Andrés Henestrosa, Olga Orozco y Pablo Neruda nutren el espectáculo multimedia que se apoya en la voz, el piano, y la proyección de imágenes en mapping de gran hermosura.

Luminosa, Destiempo, Luz en tus ojos, Ausencia, Los amorosos, Hechicera, Manzana eterna-Fruta madura y La curva del camino son los temas del disco y del concierto para más de un sentido, donde el oído y la vista reciben un estímulo sin igual.

Mientras ella canta y él toca el piano, en el fondo del escenario un video ofrece imágenes y sonidos que subliman. El coro de aves canoras, flores, lagos, ríos, montañas, volcanes, peces, mar, tortugas, frutas y otras maravillas de la naturaleza crean un ensueño general.

Cada canción es anunciada en la misma pantalla con su respectiva ficha técnica: nombre del poema, autor y datos, para poner en contexto al público que asistió al Auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes (Cenart).

Presentar el CD-libro en concierto, dijo Iraida Noriega al término del espectáculo, “significó un proceso lindo, de muchos años… hemos sembrado la semilla de piano y voz; es producto del profundo amor de ambos por la poesía latinoamericana”.

La cantante tomó un respiro para cuestionar: “¿Será que amar es aprender a andar en este mundo?” y añadió convencida: “El mundo cambia, si dos se miran y se reconocen”. Al final, quedó la sensación de haber aprendido a amar de verdad.