FRAGMENTO DE "EL ETERNO FEMENINO", DE ROSARIO CASTELLANOS

AGENTE: Muy bien visto, señora. No se trata de perjudicar los intereses de la iniciativa privada simplificando disminuyendo o haciendo superfluo el producto que ofrece. Se tata, en este caso particul...

AGENTE: Muy bien visto, señora. No se trata de perjudicar los intereses de la iniciativa privada simplificando disminuyendo o haciendo superfluo el producto que ofrece. Se tata, en este caso particular, de que mientras dura el secado del pelo --tiempo que no variará-- la cliente se divierta. Nuestros expertos hicieron una encuesta: ¿qué hace una mujer reducida a la inercia total durante una hora?

PEINADORA: Se aburre.

DUEÑA: Se duerme

AGENTE: Contábamos con las dos respuestas y debo confesar que no nos preocupábamos demasiado por ellas. Pero cuando se descubrió que el aburrimiento o el sueño eran sólo transitorios y que podían tener otras consecuencias… entonces… fue necesario inventar algo para evitar el peligro.

PEINADORA: ¿Cuál peligro?

AGENTE: Que las mujeres, sin darse, se pusieran a pensar. El ismo refrán lo dice: piensa mal y acertarás. El pensamiento es, en sí mismo, un mal. Hay que evitarlo-

DUEÑA: ¿Cómo?

AGENTE: Con este aparato que le voy a mostrar. (Deshace un paquete y muestra algún diminuto dispositivo electrónico).

DUEÑA: (Decepcionada) ¿Esa pulga?

PEINADORA: ¿Para que sirve?

AGENTE: Para colocarse en donde se genera la corriente eléctrica del secador. Aparte de emitir unas vibraciones que amortiguan la sensación no placentera del secado --el ruido, el el calor, el aislamiento, etc.—cumple una función positiva: Yo diría: extremadamente positivas. Induce sueños.

DUEÑA: ¿Sueños?

AGENTE: ¡Maravillosos sueños! Durante todo el tiempo que la clienta está sometida a la acción de este aparato, sueña.

PAINADORA: ¿Y que sueña?

AGENTE: Lo que quiera. Mire, aquí, operando este botón se obtiene el control absoluto del material. Hay un catálogo competo de variantes: sueña que es la mujer más bonita del mundo; que todos los hombres se enamoran de ella; que todas las mujeres la envidian; que a su marido le suben el sueldo; que no hay alza de precios en los artículos de primera necesidad; que consigue una criada eficiente y barata; que este mes queda embarazada; que sus hijos sacan diez en promedio en la escuela; que sus hijas necesitan brassiere; que se muere su suegra; que se queda viuda y cobra un gran seguro de vida… en fin, hay para todas las situaciones y para todos los gustos.

PEINADORA: ¡Pero son sueños de los más comunes y corrientes!

AGENTE: Bueno… si usted tiene una clientela especial nosotros le proporcionamos unos aparatos especiales. Naturalmente, son más caros.

DUEÑA: Ya me lo imaginaba. Han de costar un ojo de la cara.

AGENTE: No, no. Si se trata del modelo barato, como el que usted necesita, no hay problema. Y tenga usted en cuenta lo que puede usted subir de valor a su trabajo. Usted sabe tan bien como yo que no es usted la que paga: es la clientela. Y de paso hace usted una obra caritativa. La gente es capaz de darlo todo con tal de no pensar. Sí, pensar: el gran riesgo del ocio. ¿Se da cuenta usted del riesgo que correríamos si…?

DUEÑA. (Horrorizada) ¡Ni pensarlo!

PEINADORA: (Contemplando el dispositivo): La solución del problema está aquí.

AGENTE: Exactamente. Ya no hay por qué preocuparse.