LIBROS POR ENCARGO, VOTO DE CONFIANZA AL TALENTO: CARLOS CHIMAL

Escritor, investigador y divulgador de la ciencia, Carlos Chimal ha escrito desde libros para niños hasta novelas de corte histórico como El mercurio volante, en el que narra las circunstancias soci...

Escritor, investigador y divulgador de la ciencia, Carlos Chimal ha escrito desde libros para niños hasta novelas de corte histórico como El mercurio volante, en el que narra las circunstancias sociales y personajes que influyeron en la vida de Carlos de Sigüenza y Góngora, personaje fundamental en el panorama intelectual de la Nueva España, para debutar ahora en la ficción científica, con El portafolio de Tesla.

Se trata de una invitación hecha ex profeso al autor para hacer algo divertido, sabroso, dirigido a un público que, aunque inicialmente pudiera ser a partir de los 13 años, al final fuera accesible a toda la gente. Responsabilidad en la que, reveló, logró conciliar su oficio de escritor, por un lado, y por el otro su vena de divulgador de la ciencia y su apuesta por la ficción controlada.

En charla con Litoral, compartió la satisfacción que le produjo ser invitado por Planeta Junior a hacer un libro por encargo, porque para él, sólo para los malos escritores esto supone una limitación, para los buenos es un reto, una apuesta, porque quiere decir que te consideran bueno, que lo vas a entregar a tiempo y lo vas a hacer bien.

Un escritor es como un ciego, porque de la nada estás buscando un tema y cuando lo encuentras, dice, te pones esos ojos y empiezas a dejar que fluya; como autor siempre estás buscando el pretexto para escribir otro libro y cuando te lo ponen enfrente, sin que lo hubieras madurado en la mente, eso quiere decir que tienes el talento y la capacidad profesional para sacar adelante el reto.

Porque una cosa son los escritores de ocasión y otra los escritores profesionales, la gente que se levanta en la mañana y puede escribir la cena donde el personaje se reencuentra con su madre después de 20 años; aquí no hay nada de inspiración, esa no existe, existe la transpiración, el trabajo, la inspiración es una payasada pequeño burguesa, considera Chimal, quien ha sido colaborador en infinidad de publicaciones como Nexos, Vuelta y Punto de Partida.

Admirador y alumno, entre otros, del escritor hondureño Augusto Monterroso (1921-2003), Chimal ha hecho acopio de todos sus aprendizajes para desarrollar sus historias, pensando siempre en la brevedad, el humor y la honestidad frente al textos, pero también frente al lector.

En el caso de El portafolio de Tesla, expuso, su idea inició con el interés de hablar de los gusanos del tiempo, quería relatar un viaje fantástico, pero con imaginación controlada porque la desbordada le parece una tontería.

“Para mí, lo importante de una buena historia es que tenga su propia mecánica interna de coherencia, porque cuando los muertos empiezan a sobrevivir y de la nada son zombies, difícilmente les puedes creer… mi apuesta es por la ficción científica y pensando en eso me pareció importante recuperar una historia que había hecho antes como lectura adicional al libro de Español, para hacerla crecer y convertirla en un libro.

Fue así que nació esta historia que transcurre entre el suspenso, las aventuras y la divulgación de la ciencia, con alusiones a personajes que conocieron y domaron la estructura de la materia y de la energía, desde Sadi Carnot hasta Jules Maxwell, pero también Robert Boyle, todos van pasando, y cree que salió bien.

Una de sus cualidades, dijo, es que las anécdotas que se cuentan están profundamente estudiadas como para no tener que ver con lugares comunes o clichés de la historia, por ejemplo, cuando se cuenta cómo fueron vandalizados los restos de Galileo, y por qué se peleó con la Iglesia, porque no fue por la discusión de si la tierra era redonda o no. Creo que todos estos datos, de cultura general, son un conocimiento que puede hacer diferencia; que te hace que como persona te relaciones de una manera diferente.

Sobre para quién escribe, destacó que, como alumno de Monterroso, y compañero de otros literatos como Juan Villoro o Guillermo Samperio, una de las cosas que aprendió fue a tener amplitud de registro, es decir, a escribir para cualquiera, y aunque reconoció que le ha ido muy bien con los libros para niños, aclaró que más bien lo definen las temáticas y no los públicos.

“La historia me importa mucho, la ciencia, los deportes, y la literatura como el eje de ese cuadrivio que maneja la cultura y la ciencia”, comentó, al destacar que una muestra de que lo hace bien es que se acaba de reimprimir el libro Tras las huellas de la ciencia, porque es un libro que se vendió y la editorial piensa que se seguirá vendiendo.

Chimal también descartó que tenga alguna fórmula para conjuntar información histórica o científica, con una narración entretenida o atractiva, si acaso, dijo, no olvidarte del humor y el ritmo narrativo, lo cual ha balanceado con algo que puede parecer muy obvio, pero que no todos logran y no todos tienen: el oficio narrativo.