Narración oral, masaje profundo al inconsciente e intelecto

*Se trata de despertar una cadena de imágenes como si fuera una película, afirma Lili Meier

*Se trata de despertar una cadena de imágenes como si fuera una película, afirma Lili Meier

Por Iván Santiago Marcelo

La narración oral es un masaje profundo, tanto al inconsciente como al intelecto, porque lo que hacen los narradores es despertar una cadena de imágenes como si fuera una película dentro de la cabeza de la gente.

Así lo describió la narradora oral argentina Lili Meier, al agregar que ella no muestra nada cuando relata una historia, ni cuenta con una escenografía: el público recrea en su mente el espacio, percibe los olores, disfruta de los colores y decide cuáles serán las características de cada uno de los personajes.

“No hay nada, pero la gente se ríe, se conmueve, se emociona, porque se lo está imaginando todo; se imagina toda la historia plano a plano, como si fuera un cine, y eso está dentro de ti, yo no te estoy dando nada más que una historia que tiene una lógica perfecta con un comienzo, se desarrolla, se genera un nudo, un desenlace y un final”, expresó.

En el marco del Festival Internacional Cuéntalee México, señaló en entrevista con Notimex que esa gran película que cada quien recrea en su mente se basa en todo lo que ha vivido, sentido, percibido, todo lo que hay dentro de ellos.

Para la amante de las narraciones de historias reales y ficticias, su profesión ayuda a liberar la mente de quien la escucha, pues se olvida del presente para iniciar un viaje guiado a través de las palabras, y eso “es liberador, es entrar en otro tiempo, y cuando vuelves de ese viaje te das cuenta todo lo que pasó en ese viaje en el que estuviste como un observador, viviendo una historia que no conocías”.

A decir de Lili Meier, la narración oral es como una de las profesiones más antiguas en la historia de la humanidad, y como algo que es inherente a la esencia de los seres humanos que nunca va a desaparecer.

“Es inherente a la esencia humana, porque nosotros somos un gran cuento y el gran cuento que somos nos unifica, nos forma, nos hace. Cada palabra que nosotros tenemos en nuestro vocabulario la hemos heredado de nuestra familia, de nuestros padres, de nuestros seres amados, de donde venimos nos vienen contando nuestras historias”, apuntó.

La narradora de cuentos consideró que en las cavernas se contaban historias con las manchas y con las manos, pues “la necesidad del ser humano de contar, contar y contar con otro es inherente a la esencia humana, por eso nada hará que nosotros no estemos”.

Aseveró que es por ello que los narradores orales siempre han estado, y muestra de ello es la casa de los padres o abuelos, quienes relatan historias de las que fueron testigos cuando eran niños o niñas y que marcaron una parte de sus vidas.

“Los narradores orales te dan el espacio para viajes con tu imaginación, y no hay nada más importante en la vida de un narrador o narradora que estar frente a un niño y ver cómo se agiliza su imaginario a través de todo lo que se está imaginando, porque tú le cuentas una historia”, concluyó.