“Un amor en rebeldía” relata el primer movimiento lésbico en México

*La activista y curadora de arte Yan María Castro comparte su experiencia como líder del grupo Oikabeth

*La activista y curadora de arte Yan María Castro comparte su experiencia como líder del grupo Oikabeth

Por Claudia Pacheco Ocampo

Con el propósito de exigir respeto y reconocimiento por parte de la sociedad y las autoridades, a finales de la década de los 70 se creó Oikabeth, un grupo político autónomo de lesbianas.

Fue el primer movimiento lésbico feminista en México, comandado por la pintora, gestora y curadora de arte Yan María Yaoyólotl Castro, quien cansada del maltrato, decidió levantar la voz, defender sus preferencias sexuales y luchar por sus derechos.

Su historia y la de otras mujeres quedó plasmada a través del cortometraje documental Un amor en rebeldía, que bajo la dirección de Tania Claudia Castillo, forma parte del Programa Continuo del festival Cuórum Morelia. Además, ganó la Camelina de plata en el tercer Programa de Diversidad Sexual + Morelia.

Durante 14 minutos, Yan María recuerda el inicio del grupo, de cómo se organizó con otras mujeres para manifestarse en las calles de la capital mexicana. También revela su transformación de niña a adolescente y adulta. De cuando tuvo que reconocerse lesbiana con sus familiares y a cambio obtuvo un rechazo profundo.

De acuerdo con Tania Claudia Castillo, la idea partió de una convocatoria dirigida a mujeres directoras. La temática consistía en la igualdad de género y de inmediato pensó en Yan María Castro, a quien había conocido durante la proyección de una miniserie que abundaba en la historia del movimiento homosexual y de lesbianas en México.

“Ahí me di cuenta que los inicios de este movimiento habían sido muy políticos. Es decir, las mujeres lesbianas no solamente eran lesbianas sino también feministas, eran socialistas y había una búsqueda por transformar el mundo, por un bien mayor”, explicó en entrevista con Notimex.

Mientras entona una canción de protesta y antepone su alegría a su dolor, Yan María Castro muestra las notas periodísticas y recortes de fotografías de aquel movimiento. Por lo menos son nueve mil documentos entre carteles, videos y manifiestos de 40 años de activismo. En este material evoca el amor por la lucha y resalta la solidaridad de las mujeres tras ser víctimas de algún tipo de violencia.

“En su casa, ella tiene el archivo histórico de este movimiento y nos sirvió tanto para investigar como para poner ciertos elementos gráficos de esa época. En el cortometraje se muestra un poco de esa historia. Además, es un retrato íntimo de ella como lesbiana y como mujer en un contexto de mucha represión”.

Su lucha, dijo la cineasta, abrió muchas puertas para que hoy existan libertades que en ese momento no había. Hoy, para Yan María “No puede haber feminismo sin lesbianismo ni lesbianismo sin feminismo. El lesbianismo sin el feminismo es ciego y el feminismo sin lesbianismo carece de contenido".

En los años 70 y antes, ser una mujer homosexual se calificaba por la sociedad como una enfermedad mental, pues no había otros referentes o, por lo menos, no habían salido a la luz.

“A quienes eran lesbianas, las llevaban al psicólogo o al psiquiatra. Ahí les practicaban cosas tan terribles como una lobotomía o electrochoques. Muchas compañeras de Yan María se suicidaron o terminaron encerradas por sus familias en algún hospital con tal de que no hicieran esto público”, comentó Castillo.

En las primeras marchas que se llevaron a cabo, dice Yan María en “Un amor en rebeldía”, muchas mujeres preferían no unirse ante el temor de que sus jefes las vieran y las despidieran de su trabajo, o que sus familias las corrieran de casa. Por ello es que muchas salían con máscaras de color morado a fin de no ser identificadas.

“La protagonista dice que desde chiquita le gustaban sus maestras del kínder. Ella se dio cuenta, a muy temprana edad de sus preferencias sexuales. Sin embargo, lo tuvo que entender como algo terrible porque sus hermanos le decían con mucho desprecio que era una marimacha y no sabía lo que eso significaba”.

Al transcurrir de los años, la líder del grupo Oikabeth aprendió que ser lesbiana era algo malo, hasta que posterior al Movimiento Estudiantil del 68, ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras en la UNAM y se topó un despertar de activismo social, con un despertar de conciencias.

“Su familia le decía: ‘es que tú no eres normal, tú tienes un problema’. Ella se compró esa idea y por mucho tiempo pensó que estaba enferma, que a lo mejor se le iba a pasar o que se podía componer. En la universidad comprendió que ser homosexual era una posibilidad real, que existía tanto en hombres como en mujeres”.

En aquellas primeras marchas, explica la directora, participaban entre 40 y 50 mujeres. No eran muchas, pues la mayoría no se atrevía a hacerlo pero se reunían de forma clandestina para hablar del tema, para fortalecerse en lo político y emocional, y hallar la manera de luchar.

Existen varios temas en los que Tania Claudia Castillo quisiera profundizar al respecto, por ello es que para septiembre de este año iniciará la filmación de un largometraje documental con material que quedó fuera y quizá con la posibilidad de entrevistar a más exponentes del movimiento de lesbianismo.

“A sus 65 años, Yan María continúa siendo un activista aguerrida que realmente está en las calles, en las marchas. Ella acompaña a madres que tienen hijas desaparecidas. Es incansable, por eso vale mucho la pena ahondar en todo el viaje que ha recorrido”, concluyó.