Wanda Seux salda sus deudas y ahora sólo quiere disfrutar la vida

*Agradece a quienes le siguen ofreciendo trabajo, pese a sus problemas de salud



*Agradece a quienes le siguen ofreciendo trabajo, pese a sus problemas de salud


Por David Fernández Hummel


Sin importar la edad y con el anhelo de un renacimiento tanto artístico como personal, la exvedette Wanda Seux celebra que a sus 71 años de edad sigan ofreciéndole trabajo en series, programas unitarios de televisión y en encuentros de moda donde se le reconoce como "La Bomba de Oro”.


Con algunas dificultades para hablar de manera fluida, producto de los seis infartos cerebrales que le dieron a principios de 2018, la también bailarina y actriz dice sonriente que por fin dejó atrás la etapa de deudas y carencias.


“Ahora que rento mi casa en 17 mil pesos y que mis mascotas están en buenas manos, siento felicidad de no sufrir por carencias. En estos momentos sólo pienso en viajar y vivir al máximo hasta que la energía se me agote; por lo pronto estoy viviendo en Acapulco los fines de semana, llego a la casa de mamá Yara Vasco, quien me auxilió en los infartos”, indica la actriz.


Agradece a todos los que la han ayudado en los momentos difíciles y los que le siguen ofreciendo trabajo, como el director Gustavo Loza, quien la ha invitado a participar en varias de las series que ha producido y con ello le ha demostrado que aún puede continuar con su carrera artística.


"Ahora hasta los jovencitos me reconocen y eso es lo mejor que me puede suceder".


"He intervenido también en programas estelarizados por Arath de la Torre, y como ya no hay restricciones, me salen propuestas en cualquier televisora, lo que me genera dinero. Además, estoy por ofrecer conferencias sobre derechos humanos. También quiero llevar mi vida a una teleserie, por lo que estoy abierta al interés de cualquier plataforma digital”, afirma la ex vedette.


La artista nacida en Paraguay, pero que se desarrolló en Argentina, llegó en 1976 a México donde ha trabajado en películas como El arracadas, La golfa de barrio y Bellas de noche. Subraya que su imperiosa necesidad de vivir a plenitud se dio luego de haberle ganado la batalla al cáncer de mama.


“Por eso digo que estoy en un renacer y en una nueva etapa de amar la vida, y aunque no hablo de muerte, puedo decir que el día que muera mi deseo es que me incineren y mis cenizas sean colocadas al lado de las de mi madre por algunos meses, y después sean arrojadas en algún bello lugar de la Ciudad de México, porque es el sitio que llevo en mi corazón”, reconoce la actriz.


Ama a México


Dice que la razón de su amor por este país tiene una sencilla explicación: “Llegué a México porque el espectáculo era el más grande de América Latina y agradezco que me hayan dejado enriquecer la vida artística nocturna de ese entonces, con números musicales y fastuosos vestuarios, que en esa época sólo se podían ver en París. México me lo ha dado todo”.


La artista, quien ha intervenido en telenovelas como Atrévete a soñar y Alcanzar una estrella, recuerda que sus inicios artísticos en Buenos Aires, Argentina, como bailarina le valieron contratos para visitar Venezuela y dar espectáculo en el mejor hotel de Caracas.


“Ese primer viaje me deparaba una enorme sorpresa, mi estancia fue de tres meses y casi al cumplir mi contrato conocí al hombre que me cambió mi vida, el promotor Hugo López, quien me propuso viajar a México. Para ese entonces yo ya estaba casada con un rico empresario de la madera, Daniel León, de 60 años y yo apenas tenía 17”.


Explica que la idea de sacudirse un poco la presión y los celos de su esposo la impulsaron a tomar la oferta de López.


“Ya tenía hecha mi carrera en Buenos Aires, pero me asfixiaba mi esposo; lo curioso de todo ese momento fue que el papá de Hugo López resultó ser empleado de mi marido, una gran coincidencia que se me quedó muy grabada en la mente”.


Recuerda que una vez que llegó a la capital mexicana vivió en la colonia Juárez en el cruce de las calles de Niza y Marsella.


“Estaba cerca de Hugo López para cualquier cosa, pero un domingo la casualidad volvió a mi vida porque me encontré con la Princesa Yamal, a quien conocí en Buenos Aires y desde entonces afianzamos la amistad”.


Wanda Seux subraya que ahora está tranquila, con ganas de vivir, pero sobre todo satisfecha con lo que ha logrado en su vida. Además, refrenda su alegría "porque ya no estoy en la miseria".