> Tepito está de luto, resalta el narrador y editor Mario López

Tepito está de luto, resalta el narrador y editor Mario López

*Armando Ramírez es todo un ejemplo para una generación de escritores y junto al Movimiento Arte Acá, todo un acontecimiento cultural para la ciudad

*Armando Ramírez es todo un ejemplo para una generación de escritores y junto al Movimiento Arte Acá, todo un acontecimiento cultural para la ciudad

Por Luis Galindo

El barrio de Tepito ha perdido al escritor más exitoso que pudo haber dado, Armando Ramírez, quien falleció este miércoles a la edad de 67 años, aseguró el editor y narrador Mario López.

En entrevista con Notimex, el fundador de la revista La hija de la palanca consideró que en la historia de la literatura, para decirlo más rápido, no hay un ascenso más vertiginoso como el de Armando Ramírez con un solo libro: Chin chin el teporocho.

“Se ubicó en los cuernos de la Luna. No ha habido otro ascenso, como dije, vertiginoso como el que tuvo el maestro Ramírez, y la crítica de ese tiempo fue un ejemplo para todos”, sostuvo.

Armando se convirtió en todo un ejemplo para una generación de escritores y junto al Movimiento Arte Acá, del cual era miembro fundador, fue todo un acontecimiento cultural para la ciudad; lo bueno es que “fue de nuestro barrio de Tepito”.

López aseguró tener algunas anécdotas con su colega, pero la que más recuerda es que gracias a él “aprendí a escribir libros”, pues “soy un escritor empírico, no tomé ningún curso de redacción".

"Uno de mis primeros trabajos fue en un estudio fotográfico, ahí era fotógrafo de laboratorio, y un día que ya iba a cerrar llegó Armando Ramírez en su ‘vocho’. Tocó y le abrí, me dijo que si podía sacarle unas fotografías de formato ovaladas”, relató.

Entonces lo invitó a pasar al laboratorio a revelarlas y mientras estaban en ese proceso le preguntó cómo se le hacía para escribir, porque estaba intentándolo y no concretaba mucho, y “me dijo que a un cuentista no le sale en la primera”.

No sale de un primer golpe, le dijo Ramírez, sino que era como escribirlo en pedazos de papel, y cuando uno cree que ya agotó el tema, se juntan todos los pedazos y se comienza a construir un cuento.

“Ese fue el único taller literario que he tomado, en un rato con el maestro mientras revelábamos unas fotografías en blanco y negro. Hace como unos cuatro meses tuve la oportunidad de estar con él durante la presentación de un libro, estuvimos en la mesa y le recordé que gracias a él yo había empezado a escribir”, concluyó Mario López.