Residentes en la prefectura de Fukushima han anunciado que presentarán una demanda contra el Gobierno de Japón por actuar de forma negligente al no crear los instrumentos jurídicos necesarios para garantizar la entrega de ayuda a los damnificados por el accidente nuclear.

En junio de 2012, el Gobierno promulgó la ley que autoriza la entrega de ayuda a los residentes en Fukushima que se vieron afectados por la radiación procedente de la central nuclear, pero que se encontraban fuera de las zonas de exclusión terrestre.

Los demandantes, un grupo de 19 residentes en Fukushima, consideran que el Gobierno ha actuado de forma negligente porque no ha cumplido con el desarrollo legislativo necesario para que la ayuda llegue efectivamente a sus destinatarios, según la cadena NHK.

Fukushima-1 estaba preparada para un terremoto pero no para un tsunami El 11 de marzo de 2011 un terremoto y un posterior tsunami arrasaron la costa de dicha prefectura japonesa, dando lugar al peor accidente nuclear de la historia, junto al de la central de Chernóbil, ubicada en Ucrania.

Fukushima-1 estaba preparada para un terremoto, ya que Japón se asienta sobre una falla, pero no para un tsunami, por lo que el azote del mar provocó varias explosiones de hidrógeno que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.

Los altos niveles de radiactividad obligaron a las autoridades locales a crear zonas de exclusión terrestre, que supusieron la evacuación de miles de residentes locales. Todavía hoy muchas siguen vigentes parcialmente.

Asunto del Gobierno

El gobernador de la prefectura de Fukushima, Yuhei Sato, ha instado al Gobierno de Japón a tomar la iniciativa en la solución al problema de las continuas fugas de agua radiactiva que se producen desde la central nuclear.

En una rueda de prensa, Sato ha considerado que se trata de una "emergencia nacional" por lo que el Gabinete de Shinzo Abe debería adoptar medidas específicas, según ha informado la televisión pública NHK.

El alto cargo del Gobierno de Fukushima Shoji Furuichi se ha reunido esta semana con representantes de la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO) y les ha trasladado su enérgica queja por lo que considera una situación "intolerable".

Las autoridades regionales han reaccionado así a la polémica que se ha desatado después de que TEPCO anunciara este martes que se habían filtrado 300 toneladas de agua radiactiva desde uno de los 26 tanques construidos alrededor del reactor número cuatro de Fukushima-1.

Vertidos contínuos

El pasado 8 de agosto, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón reveló que diariamente se vierten al subsuelo 1.000 toneladas de agua desde la central nuclear, de las cuales unas 300 contienen sustancias altamente radiactivas que llegan al Pacífico.

Las autoridades niponas aseveraron que las 700 toneladas restantes no están contaminadas. Aún así, de ellas, 300 consiguen llegar al océano, mientras que las otras 400 se acumulan en los sótanos de los reactores nucleares.

Se calcula que diariamente siguen liberando unas 35 toneladas de agua radiactiva Consciente de estas magnitudes, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, ha ordenado al Ministerio que se implique directamente en la solución al problema de los vertidos radiactivos y no ha descartado la utilización de fondos públicos.

En respuesta, TEPCO inyectó un cóctel de agentes químicos para endurecer el subsuelo y crear un muro subterráneo alrededor de los reactores nucleares uno y dos e instaló una red de tuberías para extraer las toneladas de agua radiactiva acumuladas.

Sin embargo, los trabajos para la construcción de un muro subterráneo alrededor de los reactores tres y cuatro todavía están marcha, por lo que se calcula que diariamente siguen liberando unas 35 toneladas de agua radiactiva.

Se dispara el cáncer en la zona

Los análisis médicos en desarrollo para comprobar el impacto de la crisis nuclear y la radiación en los residentes de la prefectura de Fukushima, han desvelado 18 casos de menores a los que se ha diagnosticado cáncer de tiroides.

Según la cadena estatal NHK, el comité encargado de realizar los test médicos de la prefectura de Fukushima ha analizado desde que se desatara la crisis nuclear en la central en marzo de 2011 hasta la fecha a cerca de 360.000 menores de 18 años de la zona.

Además de los 18 casos de cáncer de tiroides, otros 25 menores de edad de la prefectura han presentado síntomas de padecer esta enfermedad.

Las sustancias radiactivas emitidas por la central se pueden acumular en las glándulas tiroides de los niños La cifra es superior a la presentada a primeros de julio, cuando el estudio detectó hasta 12 casos de menores a los que se les diagnosticó la enfermedad y otros 15 sospechosos de padecerla.

Estos datos son superiores a los de otros estudios realizados en 2011, cuando se analizó a 40.000 menores de la provincia de los que 7 fueron diagnosticados con cáncer de tiroides, y en 2012, cuando el análisis de 134.000 menores confirmó hasta cinco casos.

Según los expertos, las sustancias radiactivas emitidas por la central se pueden acumular en las glándulas tiroides de los niños, lo que incrementa su riesgo de padecer un cáncer.

No obstante, el encargado de dirigir el comité, Hakuto Hoshi, aseguró a NHK que no puede confirmar que los casos de cáncer tengan una relación directa con el accidente nuclear de Fukushima, aunque han decidido crear un grupo de expertos para analizar exhaustivamente la situación.

A finales de mayo la ONU presentó un informe preliminar elaborado por su Comité Científico sobre los Efectos de la Radiación Atómica (Unscear) en el que desveló niveles muy inferiores de radiación en Fukushima con respecto a la tragedia nuclear de Chernóbil (1986).

Además, el informe reveló que el Comité no espera un aumento de casos de cáncer por el accidente de Fukushima debido a la rápida y masiva evacuación de la población tras producirse la catástrofe, lo que redujo, según sus cálculos, hasta diez veces las posibilidades de que se incrementara esta enfermedad.