Untitled, Circa 1960–62
Obra sobre papel de Stuart Sutcliffe Courtesy of Harper's Books and The Stuart Sutcliffe Estate

En julio de 1961 Stuart Sutcliffe dejó el grupo de rock en el que tocaba el bajo desde el año anterior. Había participado en la fundación de la banda y fue el primero de sus cinco miembros iniciales en abandonar el tupé, la brillantina y las cazadoras de cuero para adoptar un estilo más chic y elegante. Cuando dijo adiós porque deseaba dedicarse plenamente a la pintura, Stu, como le llamaban todos, ni siquiera avistaba lo que le esperaba a sus compañeros, los Beatles.

Víctima de una muerte prematura en 1962, a los 21 años, el indiscutible quinto beatle, era un artista dotado que empezaba a labrarse un nombre entre los pintores de su generación. Una selección de las obras abstractas que pintó en los últimos meses de vida se expone en Yea Yea Yea, una muestra que puede verse hasta el 14 de cotubre en la galería Harper's Books de East Hampton-Nueva York. Es la primera exposición en los EE UU dedicada a la obra del malogrado artista en los últimos veinte años.

Lennon, inseguro; Sutcliffe, estrella

Cuando John Lennon y Sutcliffe se conocieron en 1958 como alumnos del Liverpool College of Art, el primero era un joven de clase baja y con grandes dudas personales sobre su falta de talento, mientras que el segundo era la estrella de la escuela: brillante, culto, bien parecido y ansioso por explorar el mundo. La combinación resultó provechosa y en poco tiempo decidieron montar un grupo musical. No estaban muy seguros del nombre: se llamaron, en cambiante sucesión, Johnny and the Moondogs, luego The Beatals, Silver Beetles, The Silver Beatles y, finalmente, en agosto de 1960, The Beatles.

McCartney pensaba que la amistad de Lennon y Sutcliffe lo condenaba "al asiento de atrás" Empujados por las ganas de juerga y vida bohemia y el trepidante rock and roll estadounidense que calcaban de manera bastante torpe, los cinco miembros fundadores de la banda se largaron a Hamburgo para tocar en antros del barrio de Sankt Pauli, en la zona roja de Hamburgo (Alemania). Las noches eran largas, el sexo abundaba, las anfetaminas también y las versiones de Elvis Presley y Chuck Berry gustaban al público, pero el problema estaba dentro del grupo. Uno de los guitarristas, Paul McCartney, estaba celoso de la intimidad entre Lennon y Sutcliffe porque, según confesaría años más tarde, aquella relación le estaba condenando "al asiento de atrás".

Los "exis"

De cualquier manera, fue Stu quien optó por el portazo: no tocaba bien el bajo, era demasiado tímido sobre el escenario —sólo cantaba una versión de Love Me Tender— y, sobre todo, se había enamorado de Astrid Kirchherr, una chica nacida en 1938 que estudiaba diseño gráfico y textil, era buena fotógrafa y estaba relacionada con un grupo de jóvenes artistas de Hamburgo seguidores del naciente existencialismo (exis“, les llamaba Lennon con reveladora sorna).

Regaló a McCartney el bajo que había comprado tras vender un cuadro En julio de 1961 dejó el grupo, dando a McCartney condición de bajista y regalándole, como signo de buena voluntad y falta de acritud, el Hofner President que había comprado en Liverpool con la venta de un cuadro; consiguió una beca de doctorado en una escuela de arte de Hamburgo y se volcó en la pintura, que había abandonado por la aventura beatle. Antes de irse, había dejado una última huella definitiva de su importancia en los primeros tiempos del colectivo pop más importante de la historia: fue el primer beatle en cortarse el pelo a la taza y lucir flequillo en vez de tupé.

Lennon, destrozado

Tras una caída accidental en las escaleras de casa, Sutcliffe empezó a sufrir severos dolores de cabeza a partir de enero de 1962. El médico no encontró anomalías visibles pero le recomendó hacerse radiografías, pero las molestias habían mejorado y faltó a la cita con el radiólogo. El 10 de abril sufrió un colapso y perdió el conocimiento. Kirchherr lo trasladó en ambulancia a un hospital de Hamburgo pero ingresó cadáver. La rotura de un aneurisma había causado una hemorragia interna mortal en el cerebro. Lennon no fue al funeral y ni siquiera envió flores, pero estaba destrozado. Pasó varios días en casa de Kirchherr, llorando como un crío. Más tarde declararía que Sutcliffe era su "alter ego, un guía, una luz".

Las obras de Sutcliffe ofrecen una renovada frescura de permutaciones Aunque el estilo inicial de Sutcliffe era cercano al expresionismo, las obras en las que trabajó apasionadamente durante los últimos meses de vida optaban por una descarada abstracción, con grandes manchas y emplastados geométricos y abundante uso del collage. Las 21 litografías y óleos que se exponen en Yea Yea Yea ofrecen, según el crítico de arte Donald Kuspit, una "renovada frescura de permutaciones".

Entre 11.300 y 120.600 euros

Desde la galería dicen que la muestra ayudará a "recontextualizar" las obras del quinto beatle, eclipsadas por una vida efímera y por su paso por el grupo. Los precios de venta de las piezas están, sin embargo, bastante condicionados por la relación del artista con la banda: van desde los 15.000 dólares de una litografía (11.300 euros) a los 160.000 de un óleo (120.600). La exposición incluye también fotografías y material personal de Sutcliffe

Éstaba enamorado del arte, no era un músico El coordinador de la muestra, el fotógrafo Richard Prince, señala en un texto del catálogo: "Cuando los Beatles dejaron Hamburgo y volvieron a Liverpool, Sutcliffe se quedó con su primera verdad. Estaba enamorado del arte, no era un músico. Fue divertido mientras duró, pero su corazón no estaba en la música. Ser un beatle había sido una locura, pero ya no tenía sentido para Stu, que deseaba estar frente al lienzo, el papel, los pinceles, la pintura, pensando en Henry Moore en lugar de en Chuck Berry".