La oficina de la Presidencia de Egipto decretó este miércoles el estado de emergencia en todo el país debido a las de muertes que se han producido en distintas ciudades de la nación durante los disturbios que han sucedido al intento del ejército de desalojar las acampadas en apoyo del depuesto presidente Mohamed Morsi. Además, y según la televisión nacional, ha quedado instaurado el toque de queda en varias provincias del país, entre ellas El Cairo y Giza.

El estado de emergencia tendrá vigencia, al menos, durante un mes. Su aplicación incluye la suspensión de libertades civiles, derechos penales y políticos (huelga, asistencia letrada, celebración de mítines, inviolabilidad del domicilio, detención limitada). La seguridad queda en manos de la jerarquía militar, que ya controla el país de facto tras haber derrocado y encarcelado a Morsi, el presidente elegido democráticamente en junio de 2012 tras la renuncia de Hosni Mubarak durante la 'primavera árabe'.

Los Hermanos Musulmanes exigían con sus protestas la restitución de MorsiMorsi, perteneciente al partido de los Hermanos Musulmanes, fue depuesto y encarcelado el pasado 27 de julio en un levantamiento militar que pretendía impedir la aplicaciónen de leyes de corte islamista conservador en el país. En su lugar, el ejército egipcio designó como presidente interino a Adli Mansur, que tres días antes había sido designado para encabezar el Tribunal Constitucional Supremo.

Dimisión del vicepresidente

Mansur ha encargado a las fuerzas armadas, con la ayuda de la policía, la adopción de las "medidas necesarias" para garantizar "la seguridad y el orden en los territorios del país". En este contexto de violencia, el vicepresidente de Relaciones Exteriores, el premio Nobel de la Pazz 2005 Mohamed el Baradei, anunció su dimisión como miembro del gabinete. "Renuncié porque no podía asumir la responsabilidad por decisiones que yo no compartía. Había alternativas pacíficas para llegar a un consenso", explicó.

Desalojo y disparos

Las cargas del ejército contra los seguidores de Morsi, que exigen su excarcelación y reposición en la Presidencia, fue el detonante, este miércoles, de una oleada de disturbios y enfrentamientos por todo el país que se ha saldado con centenares de muertos y miles de heridos.

El primer ministro egipcio, Hazem el Beblaui, aseguró que la policía demostró en esta jornada "la máxima contención". En una declaraciones en la televisión estatal, Beblaui dijo que la decisión de decretar el estado de emergencia fue "muy difícil" de tomar, pero obligatoria ante la escalada de la violencia.

Por la mañana, los soldados acudieron a desalojar por la fuerza las acampadas situadas en  las plazas de Rabea al Adauiya y de Al Nahda, en El Cairo y en la de Nahda, en Giza, informó la agencia Efe. Sus gases lacrimógenos fueron respondidos, según la televisión estatal, por lanzamientos de piedras y barricadas de neumáticos en llamas. Ello no impidió que las excavadoras y los carros blindados irrumpiesen en las acampadas llevándose tiendas y casetas por delante y que los enfrentamientos con la policía se produjesen cuerpo a cuerpo.