Argentina busca “sobria a institucional” relación con el Vaticano

A pocas horas del primer encuentro privado entre el Papa Francisco y el presidente de Argentina, Mauricio Macri, el embajador de ese país ante la Santa Sede aseguró que su gobierno pretende una...

A pocas horas del primer encuentro privado entre el Papa Francisco y el presidente de Argentina, Mauricio Macri, el embajador de ese país ante la Santa Sede aseguró que su gobierno pretende una relación “sobria e institucional” con el Vaticano.

En entrevista con Notimex, Rogelio Pfirter, flamante legado diplomático, aclaró que -al mismo tiempo- su país acepta “el carácter único y la dimensión espiritual inseparable de la Santa Sede”.

Insistió que en ese vínculo se usarán los “canales normales, los usos y las costumbres de la diplomacia”, pero, simultáneamente, se hará un reconocimiento a la figura del Papa, “algo especial porque se trata de un argentino”.

Jorge Mario Bergoglio y Macri se reunirán este sábado por la mañana en la biblioteca del Palacio Apostólico, un escenario más protocolar y menos íntimo que la Casa de Santa Marta, la residencia pontificia donde el Papa recibió en dos ocasiones a la anterior presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner.

Allí ambos almorzaron en 2013 y 2014. Muy cerca, en el complejo del Aula Pablo VI, sostuvieron el 7 de junio de 2015 su última audiencia privada, un encuentro de una hora y 45 minutos.

Este y otros detalles han llevado a los observadores, en Buenos Aires y Roma, a atribuir a la diferencia de trato para uno y otro, a una “frialdad” y “distancia”, reforzada por los modos con los cuales Francisco decidió encarar el inicio de su relación con el nuevo presidente argentino, quien tomó posesión el 10 de diciembre.

En Santa Marta, Fernández de Kirchner llegó con delegaciones de unas 50 personas cada vez. Los momentos de saludos mutuos e intercambios de regalos se desarrollaron en ambientes distendidos y fuera de cualquier protocolo, situaciones que llegaron a incomodar a los colaboradores del Papa.

Ahora Macri decidió cambiar ese estilo y llegó este viernes a Roma con una comitiva de unas nueve personas porque “es parte del sentido de respeto que se le quiere dar”, precisó Pfirter.

“La relación va a ser sobria. No digo que va a ser más sobria o menos sobria que antes. Todos queremos mirar hacia delante, queremos avanzar y no se puede avanzar si miramos hacia atrás exclusivamente”, explicó.

“El pasado es una referencia ineludible, pero nosotros miramos hacia delante y no estamos estableciendo diferencias de ningún tipo”, agregó.

Lo que para los analistas es “frialdad” y “distancia”, en el entorno del gobierno macrista es calificado como una “nueva etapa más institucional”. Por ello se mantiene alta la expectativa por saber cómo será el trato entre Bergoglio y Macri, así como cuánto durará la entrevista de este sábado.

Pfirter subrayó el gesto del presidente argentino de haber viajado a Roma exclusivamente para una audiencia con el Papa, porque demuestra –según dijo- “la trascendencia enorme que se atribuye a ese encuentro y el respeto que existe por la figura del santo padre”.

Pero en las últimas horas ese viaje exclusivo dejó de serlo, ya que se confirmaron encuentros del mandatario con el primer ministro Matteo Renzi, al mediodía del sábado, y con el presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella, a las 13:30 horas locales (12:30 GMT).

La designación del embajador argentino, que presentó cartas credenciales al pontífice apenas el pasado lunes 22 de febrero, fue interpretado con un gesto de acercamiento del gobierno, ya que el diplomático fue alumno de Bergoglio en 1964, en el Colegio Inmaculada Concepción de Santa Fe.

Pfirter recibió clases de literatura española y argentina del entonces todavía seminarista jesuita, quien en ese tiempo convenció al escritor Jorge Luis Borges de prologar la publicación de un libro recopilatorio de los cuentos de varios de sus pupilos. Él fue uno de ellos.

Ahora la administración de Macri cuenta con su ese antiguo vínculo para acercar posiciones con el Vaticano y considera a la reunión de este sábado como fundamental.

“Me da la sensación que de este encuentro va a salir una base de vinculación institucional muy fuerte para colaborar en aquellas cosas que se pueda colaborar”, estableció el embajador.

“El presidente ha fijado como objetivos de su gobierno la reconciliación de los argentinos, la eliminación total de la pobreza y la lucha contra el narcotráfico y la corrupción”.

“Esos son objetivos de una naturaleza social y humanista muy notable, que proponen puntos de convergencia con la doctrina social de la Iglesia o los temas prioritarios en las palabras y en los actos del santo padre”, abundó.

Y reconoció que todos los argentinos esperan que Francisco, en algún momento, pueda “encontrar el tiempo en su agenda” para visitarlos.

Constató que esa es la esperanza de todos sus compatriotas, pero precisó que sería un error intentar medir el éxito de la reunión por este aspecto.