Se estima que en el mundo hay dos mil 500 millones de personas sin acceso a los servicios financieros tradicionales, reveló la investigadora de la Universidad Iberoamericana, Leila Oulhaj.

De acuerdo con el Banco Mundial, 62 por ciento de las personas de 15 años y más tienen una cuenta en una institución financiera a nivel global, en contraste con 39 por ciento en México.

Se tiene registro que uno de cada tres adultos mexicanos usa un instrumento de ahorro formal y uno de cada cuatro un crédito formal, detalló la especialista durante la presentación del libro “Finanzas solidarias”, en la edición 37 de la Feria Internacional del Palacio de Minería (FILPM).

Dijo que ante este panorama de desigualdad y exclusión son necesarias las organizaciones colectivas que “buscan proveer de servicios financieros a las personas excluidas y apoyar proyectos innovadores, que un banco tradicional rechazaría por ser demasiado riesgoso”.

La también coordinadora de investigación del Centro Internacional de Investigación de la Economía Social y Solidaria en México detalló que la publicación contiene siete estudios de países como Uruguay, Brasil y México, así como de la ciudad canadiense de Québec.

En su oportunidad, Luis Miguel López, autor del primer capítulo del texto, señaló que las cajas populares llegaron a México por una influencia de las que había en Nueva Escocia, Canadá.

En la actualidad, más de siete millones de personas en México ahorran en alguna caja popular regulada y los estados en los que tienen más presencia son las entidades federativas que sobresalen por ser más católicas, dijo el especialista.

Por otro lado, el vocero de la Caja Popular Mexicana comentó que estas instituciones tienen un largo recorrido para lograr una legislación correcta que las regulen, no queden en el olvido y proporcionen más seguridad a los usuarios.

Uno de los casos más exitosos de economía social y solidaria es el la compañía canadiense Cirque du Soleil, indicó el especialista, quien relató que en 1980 un grupo de jóvenes trataron de obtener un crédito para hacer un circo sin animales.

“Después de buscar por muchos lugares encontraron una cooperativa de ahorro y préstamo, la cual apostó por esta idea y ahora el Cirque du Soleil factura miles de millones de dólares al año y la marca vale mucho dinero”, resaltó López.

Por ello, dijo, esa es una de la diferencia entre las cajas de ahorro y la banca tradicional, pues en las cooperativas de ahorro y crédito no se deshumaniza la economía y se confía en los proyectos innovadores.