Historiadora expone en Toronto surrealismo mexicano de Remedios Varo

La historiadora del arte Elizabeth Iturbe expuso en Toronto el surrealismo mexicano de la pintora Remedios Varo, quien nació en España pero dijo sentirse en México “acogida y segura”.La historiadora...

La historiadora del arte Elizabeth Iturbe expuso en Toronto el surrealismo mexicano de la pintora Remedios Varo, quien nació en España pero dijo sentirse en México “acogida y segura”.

La historiadora mexicana, quien ha desarrollado proyectos en universidades de México y Canadá y también trabajó para la Art Gallery of Ontario, habló en la galería Evoke sobre la trayectoria onírica y surrealista de la pintora de la primera mitad del siglo pasado.

A través de sus pinturas Iturbe se refirió a los gatos, la huida, el insomnio y la independencia de Varo, nacida en Anglés, Gerona, España, pero que, tras una estancia en Francia, emigró a México huyendo primero de la guerra civil española y luego de la Segunda Guerra Mundial.

“Remedios Varo, junto con la inglesa Leonora Carrington y Frida Kahlo fueron los pilares del surrealismo femenino en México”, afirmó Iturbe.

Refirió que Remedios y Leonora, también residente mexicana, sostuvieron una gran amistad producto de su gusto por el arte, la alquimia, la magia y el surrealismo.

En esta charla se exhibieron fotografías de obras como “Mimetismo”, “Creación de las aves”, “Locomoción capilar”, “Música solar”, “Mujer saliendo del psicoanalista”, “La huida” y “Tejiendo el mando terrestre”.

“Ella siempre buscó la libertad, era libre y no se atenía a un hombre o lugar”, expresó la historiadora del arte, quien aclaró que el surrealismo era un movimiento dominado por hombres donde las mujeres sólo eran una musa inspiradora, un objeto del deseo”.

Iturbe encuentra influencia de Leonardo da Vinci y sus máquinas para volar en algunos cuadros de Varo donde hay vehículos rodantes y voladores.

“Remedios también fue una miniaturista, tenía la paciencia para pintar muchos detalles con rasgos muy refinados”.

Una mujer creadora, dando vida a las aves, una joven huyendo de la escuela de monjas, bosques de gatos y una mujer que alimenta a la luna --encerrada en una jaula— con estrellas molidas, son algunas de las imágenes que ilustraron esta presentación.

En entrevista posterior, Iturbe definió a Varo como una pintora con una sensibilidad extraordinaria que supo amar a México como pocos pintores extranjeros.

“En México tuvimos la fortuna de tener muchos pintores extranjeros, pero Varo decidió abrazar a México como su verdadera patria cuando dijo que no regresaría a España, que quería quedarse en nuestro país”.

Consideró que la obra de Varo es “una luz en el camino ante la imagen dolorida del surrealismo de Frida Kahlo”.

“La obra de Kahlo mostraba una visión muy personal, pero con Remedios y Leonora Carrington vemos otra perspectiva de lo que puede lograrse con las manos femeninas que no sólo servían para tejer y coser”.

Interrogada sobre la actualidad de la obra de Varo, la historiadora recuerda que su obra inspiró a unas poetisas latinas en Toronto, cuyos poemas están reunidos en un libro reciente cuya portada tiene una réplica de un cuadro de Varo.

“Cuando los artistas logran plasmar en su obra los valores universales del arte, nunca van a dejar de ser vigentes y ella supo aprovechar el arte de la tradición, pero innovar con una nueva luz en el campo del surrealismo”.

Aclaró que “cuando hablamos de surrealismo no sólo debemos pensar en aquellos varones europeos sino que tenemos en México a estos tres grandes pilares, Frida, Remedios y Leonora que nos dejaron un rico legado”.

Iturbe recalcó que el amor de Varo a México justifica que sus obras se encuentren en ese país y en manos de coleccionistas privados mexicanos.

Varo murió el 8 de octubre de 1963 en la Ciudad de México de un infarto de miocardio, pues nunca pudo dejar de fumar. La última obra que pintó fue “Naturaleza muerta resucitando”.