Difícil que nuevo gobierno libio tenga control del territorio: experta

Un gobierno débil, sin control del territorio y encabezado por una figura carente del carisma necesario para obtener el apoyo popular es el que podría ser ratificado en Libia la próxima semana...

Un gobierno débil, sin control del territorio y encabezado por una figura carente del carisma necesario para obtener el apoyo popular es el que podría ser ratificado en Libia la próxima semana, consideró hoy la experta Claudia Gazzini.

A esta situación se suma que Francia y Estados Unidos realizan operaciones militares para combatir al grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Libia.

“La ratificación del gobierno de unidad nacional en Libia enfrenta múltiples tensiones y dificultades y aunque lograra la ratificación la semana próxima es difícil que pueda instaurarse en todo el país”, opinó Gazzini, experta en la nación africana del centro de análisis International Crisis Group.

En entrevista con Notimex, consideró que el intento de mediación de las Naciones Unidas (ONU) para formar el gobierno de unidad libio se hizo con prisas y se eligió a un primer ministro, Fayez Serraj, que no ha convencido a las diversas facciones en pugna por el poder.

El gobierno de unidad propuesto por las Naciones Unidas debe ser aprobado por el Parlamento de Tobruk, internacionalmente reconocido.

La formalización ha sido postergada en inumerables ocasiones y la nueva fecha fue establecida para el próximo 29 de febrero.

Según Gazzini, en lo inmediato la razón por la que no se logra tener un voto formal en Tobruk está relacionada con varios factores:

Uno es que las facciones más cercanas a los militares que siguen al controvertido general Jalifa Hafter, al mando del autodenominado Ejército Nacional Libio, obstaculizan la aprobación porque quieren tener la certeza de que él se mantendrá al frente del aparato militar.

Sin embargo, las facciones contrarias a Hafter tiene derecho de veto sobre los jefes militares, por lo que es difícil que pueda ser ratificado como ministro de Defensa, indicó.

En segundo lugar, algunos federalistas del Este no se sienten plenamente satisfechos del gobierno de unidad nacional –que debería tomar posesión en Trípoli-, y creen que manteniendo el Ejecutivo de Tobruk pueden obtener más, señaló la experta.

“También hay algunos exponentes políticos y militares del Oeste de Libia que se oponen a este gobierno y aunque al inicio apoyaron el intento de mediación de las Naciones Unidas ahora están en contra de algunos nombramientos del nuevo Ejecutivo”, expuso.

En particular, dijo, hay dos ministros, entre ellos el de Exteriores, que fueron exponentes de alto nivel del precedente régimen de Muamar Gadafi, por lo que los grupos armados del Oeste se sienten traicionados.

Gazzini criticó la elección de Serraj como primer ministro designado, “es una persona no adecuada para ese rol, con poco carisma, políticamente débil, fundamentalmente un don nadie que no tiene la capacidad de crear consenso y apoyo en torno a sí mismo”, opinó.

Serraj no es una figura simbólica, lo que constituye un problema cuando se busca un apoyo popular que no se tiene y frente a los grupos políticos que al inicio apoyaron su nombramiento, pero que se han dado cuenta que no está a la altura de la situación, insistió la experta.

“Hay un problema también de enfoque, pues aunque la ONU invirtió mucho en el acuerdo político, lo hizo sin tener un inicio de acuerdo militar con las diversas facciones, por lo que incluso si el gobierno fuera ratificado es difícil que tenga control del territorio”, señaló.

Resaltó que el problema de fondo es la carencia de un acuerdo sobre la seguridad interna de Libia y que tampoco hay un acuerdo económico.

Para la experta, las autoridades italianas son demasiado optimistas sobre el éxito del gobierno de unidad libio y crean un escenario pensando que tendrá la investidura y solicitará formalmente apoyo militar.

“Pero no existe ninguna certeza sobre ello, pese a lo cual muchos países europeos piensan implementar un plan militar a condición de que el gobierno tome posesión en Trípoli”, señaló.

Es en ese contexto que Estados Unido y Francia han lanzado acciones militares circunscritas contra el autodenominado Estado Islámico (EI), que ha conquistado algunas posiciones en Libia.

“Mi impresión es que las capitales occidentales miran más a una acción de contención con un despliegue de fuerzas limitado sobre el terreno, con continuación de estos ataques aéreos contra objetivos seleccionados y pocas unidades especiales en el campo”, opinó.

Advirtió también sobre las opiniones favorables a dividir el país, ya que ello solo agravaría la inestabilidad.

“Aunque existen impulsos separatistas de algunos grupos, en su conjunto las facciones del Este y del Oeste aspiran a una Libia unida.

Espero que no haya de parte de la comunidad internacional la idea de dividir al país, ya que ello sería la vía maestra para intensificar el conflicto”, subrayó.