Embajador Valdivia y su renacimiento en clínica de Colombia

En plena y acelerada recuperación de su cirugía para corregir una malformación en sus arterias coronarias, el embajador mexicano en Colombia, Arnulfo Valdivia Machuca, relató a Notimex su experiencia...

En plena y acelerada recuperación de su cirugía para corregir una malformación en sus arterias coronarias, el embajador mexicano en Colombia, Arnulfo Valdivia Machuca, relató a Notimex su experiencia en esa batalla por la vida, que lo convirtió en el único caso de ese tipo en América Latina.

Vestido de traje deportivo, sonriente y amable como siempre, con voz suave y pausada, porque en la cirugía se afectaron las cuerdas vocales, contó el antes, durante y el después de esta experiencia de luchar por la vida.

NTX: ¿Embajador puede explicar de forma sencilla la malformación congénita?

--- Mi arteria aorta, que en todos los humanos sale por el lado izquierdo, en mi caso sale por el lado derecho y eso ocasionaba que otra de las arterias, que es la que va al brazo, se hubiera enredado en el esófago y en la tráquea.

Es decir, yo tenía un par de arterias enredadas en el esófago y en la tráquea, lo cual ocasionaba que cuando yo hacía algunos movimientos, esas arterias se movían y me asfixiaban cerrando el esófago y la tráquea.

NTX: ¿Cuáles era los síntomas?

--- Tenía tres problemas: Me asfixiaba en ciertas posiciones y al moverme me faltaba el aire. Tenía una mala oxigenación del cuerpo de manera permanente. Así la tuve durante 45 años y por último como también el esófago estaba comprimido o estaba comprometido, en algunas ocasiones la comida se me atoraba y eso pudo haberme causado en algún momento que me asfixiara.

No solo me sentía incómodo, sino que también era muy peligroso. En las noches me costaba trabajo dormir porque no encontraba la posición en donde no me asfixiara, me costaba trabajo respirar y comer.

Las tres funciones básicas (respirar, comer y dormir) para una calidad de vida, las tenía bastante comprometidas. Ese es un mal congénito, una deformación de nacimiento que solo se presenta en el 0.05 por ciento de la población en el mundo.

NTX: ¿Nunca supo que tenía este mal congénito?

--- Yo no lo sabía, no me había dado cuenta y fui al médico porque estaba cansado de no poder respirar bien. Me habían diagnosticado de todo. Presión alta, obesidad, estrés, todo, pero nunca le habían atinado a esta situación congénita y es aquí en Colombia donde me descubren que tengo este mal.

Cuando me informan que tengo esto, decidí ir a cirugía para mejorar mi calidad de vida que era muy mala. Esa decisión ya la venía madurando, mi calidad de vida se estaba deteriorando. Nunca lo dudé. Dije prefiero morirme en el intento a seguir teniendo una calidad de vida mediocre.

NTX: ¿Por qué decidió hacer la cirugía en Colombia y no en Estados Unidos o Japón, donde tuvieron éxito con seis pacientes?

--- Los dos expertos en el mundo en este tipo de deformación son el japonés Yutaka Okita de Kobe, que hizo cuatro y el estadounidense Carl Becker de Chicago, con dos casos exitosos.

Decidí Colombia porque me dio total confianza. Me operaron en la Fundación Cardio-Infantil.

Aquí en Colombia fue el Doctor Néstor Sandoval. Él nunca había hecho esta operación pero él se sentía seguro, estaba tranquilo.

El Doctor Sandoval se estuvo asesorando del japonés y del estadounidense, porque son sus amigos personales.

NTX: ¿Cómo se sentía antes de ingresar a la sala de cirugía?

---- Yo dejé un testamento preparado. Me fui a México a dejar todas mis cosas en orden, aunque todo lo tengo en orden. Sin embargo, dejé un testamento escrito, cartas para mi mamá, para mi hermana, para toda mi familia cercana, para mi pareja, para todo el mundo.

Yo me preparé muy bien mentalmente para que las cosas salieran bien, pero también me preparé muy íntimamente por si las cosas no salían bien. Yo sabía que esta operación prácticamente es una intervención a corazón abierto. No me tocaron el corazón, pero si las arterias.

NTX: Y cuando despertó, ¿Su primera noche como fue?

--- Una de las peores noches que he pasado en mi vida fue la primera, después de la operación. En cuidados intensivos, me dolía todo horriblemente por todos lados. Me dolían las piernas, el pecho, la garganta, la espalda, las piernas, no tenía voz.

Pero una cosa si me fijé y es que podía respirar, que me estaba entrando el 70 por ciento de más aire del que me entraba antes de la operación.

NTX: Embajador, esta experiencia lo puso a reflexionar mucho sobre la vida.

--- Eso te hace descubrir algo más trascendental que lo físico, y es lo espiritual. Este espectáculo que es la vida dura muy poco y hay cosas más importante que el dinero, que los bienes materiales, que la fama, que el prestigio y todas esas cosas que nos hemos creado y no tienen ningún tipo de retribución espiritual real, sino más bien son formas de vaciarnos espiritualmente.

Agradezco a Dios que me de la posibilidad de tener vida, de tener una mejor calidad de vida. Hoy lo que quiero es ser un mejor ser humano y agradecer con mis actos, con mis acciones, mi caminar al futuro, con esta posibilidad de renacer.

NTX: Con esta experiencia en un hospital en Bogotá. ¿queda amarrado a Colombia?

--- Yo estoy bastante colombianizado, obviamente que adoro a mi país. Pero al hablar de Colombia quiero decir que estoy absolutamente inmerso en este país maravilloso que me ha recibido de manera inmerecidamente generosa y por supuesto me ata mucho más porque aquí dejo además de amigos, relaciones de cariño. Dejo una enorme gratitud porque fue aquí donde tuve la posibilidad de volver a nacer. Un renacimiento en Colombia.