Luis Fernando Lamberg sigue cautivando lectores con su narrativa

Porque sus poesías, cuentos, fábulas, ensayos y novelas siguen cautivando a lectores de distintas nacionalidades, el escritor chileno Luis Fernando Lamberg es recordado a un lustro de su muerte...

Porque sus poesías, cuentos, fábulas, ensayos y novelas siguen cautivando a lectores de distintas nacionalidades, el escritor chileno Luis Fernando Lamberg es recordado a un lustro de su muerte, ocurrida el 20 de febrero de 2011.

De acuerdo con su blog personal, Fernando Lamberg nació en Valparaíso, Chile, el 7 de junio de 1928, pero tras el golpe militar de 1973 se exilió en Caracas, Venezuela, en ambos países ejerció una labor docente durante 34 años, sin abandonar su pasión por la escritura.

El escritor y profesor debutó como poeta en 1954, dos años después de haber ganado una mención honorífica con una obra teatral que se dio a conocer bajo el nombre de “El que construyó su infierno”, señala el portal “www.poemas-del-alma.com”.

Tiempo después, fue jefe del departamento de castellano del Instituto Nacional de Chile y de Técnica de Expresión y Literatura Española del Instituto Pedagógico, además de que formó parte de los orígenes del Grupo Fuego de Poesía.

Lamberg dirigió el Centro Cultural Melipulli de Puerto Montt, el Sindicato de Escritores de Santiago, la Sociedad de Escritores de Chile y el Centro de Arte y Cultura del Magisterio de Puerto Montt.

Fue miembro del Partido Comunista que durante más de una década estuvo al frente de un programa radial bautizado como “Los libros hablan” se radicó a partir de 1976 en Venezuela, país donde pronto se sumó a la Asociación de Escritores y fue contratado por entidades como la Universidad Católica Andrés Bello y el Instituto Superior Universitario de Mercadotecnia.

Entre su larga producción editorial destaca “Naturaleza artificial”, “El universo engañoso”, “Estrofas del jardín”, “La innumerable humanidad”, “Una madeja para trepar”, “La dramaturgia chilena actual” y “Señoras y señores”.

Entre los premios a los que se hizo acreedor destacan el Municipal de Poesía de Santiago (Chile, 1966), el Casa de las Américas 1973 por su poemario “Señores y señoras” y el Municipal de Teatro Fundarte (Venezuela, 2000).

Lamberg logró enriquecer al género poético por ofrecer “una poesía clara, con notas de alegría y tristeza, pero siempre sincera y profunda porque surge limpia de un corazón sin doblez”, señaló en su momento “Radio Nacional de Venezuela”.

Para conmemorar su primer aniversario luctuoso, el año pasado se publicó su libro “Los relámpagos rojos de la revolución”, en el que el autor recuerda que la lucha no termina con la victoria en el presente histórico, sino con la transformación de la realidad desde lo cotidiano.